viernes, 10 de agosto de 2018







FORMACIÓN INTEGRAL








Se debate en algunos foros sobre la igualdad y diferencia de los términos de entrenamiento, instrucción, educación y formación. Hay quien opina que son distintos y hay quien manifiesta que son la misma cosa. 

Hay cierto consenso en ver la educación como algo que empieza en la familia, y la formación como aquello que nos dan en la escuela. Se visualiza esta idea con el ejemplo de que hay personas muy educadas y a su vez analfabetas, y personas con una sobresaliente formación y a su vez maleducadas. 

Claudio Naranjo, psiquiatra y escritor chileno nos dice: "La educación se ha creado por el sistema económico para crear gente obediente y una fuerza de trabajo apropiada". Está enfocada a tener trabajadores, no desarrollo humano.


Pierre Bourdieu, sociólogo francés, nos habla del “sistema reproductivo” y ahí está la educación para perpetuarlo y no cambiar la forma de ser que tenemos.

Yo prefiero hablar de “formación Integral”. El calificativo “Integral” hace referencia a que abarca la totalidad del ser humano y sus diferentes dimensiones: ética, espiritual, cognitiva, afectiva, comunicativa, estética, corporal, socio-política… 



Lo podemos resumir todo diciendo que no solamente hay que formar a las personas para el trabajo, sino para la vida. 







La píldora que sigue, que desarrollé hace años, pretende (tal vez con unas exageradas pretensiones) ser un ejemplo de formación integral.
Ver video:







¿De verdad interesa la formación integral de las personas?




domingo, 29 de julio de 2018





¿EVOLUCIÓN O INVOLUCIÓN?




“Las cosas cambian para peor espontáneamente
si no son cambiadas para mejor a propósito”.Francis Bacón






La perspectiva moderna sostiene que la humanidad  evoluciona a través de un proceso lineal,   en el cual las formas de ser, saber y actuar se van perfeccionando. Así, desde esta perspectiva podemos describir la historia de la humanidad como un constante progreso logrado mediante la desaparición de las formas de ser, saber y actuar menos perfeccionadas y apareciendo unas más perfectas, superiores y mejoradas.

Sin duda es una perspectiva equivocada. Desde una perspectiva postmoderna,  que mira más allá del progreso,  se sostiene que la anterior no tiene ninguna validez ni legitimación objetiva alguna.


Siempre puede aparecer, de forma aleatoria, algún elemento capaz de desestabilizar lo que existe en un tiempo dado,  y crear formas de ser, saber y actuar inferiores a las que ya había.


Estos episodios de involución, quitan la razón al enfoque moderno y su idea teleológica de la evolución de la sociedad, y da la razón  a la perspectiva postmoderna.

 Los propósitos o fines que se buscan no son siempre los mejores para la sociedad en general.
 

La columna de Vicent en el País del domingo de hoy, nos invita a imaginar
Leer:
Imagina
En ese extraño país la democracia parece estar tutelada aun por ese dictador desde su tumba


sábado, 28 de julio de 2018





EL PODER DEL DINERO






“Habrá un periodo en el que solo los más ricos podrán pagar los nuevos fármacos contra el cáncer” Antoni Ribas

La ciencia, de la que decimos que no genera verdades absolutas, sino “verdades provisionales”,  no cree en los dogmas,  pero,  si cree en el dinero. Esta última creencia, cuya consecuencia directa es la mercantilización de la misma, genera unos efectos perversos y dañinos de gran alcance.


El saber positivo y objetivo que de ella salía, se está convirtiendo en sospechoso  de no buscar  ya, ni de ofrecer, una imagen objetiva del mundo y la realidad tal  y como esta es.

La ciencia ya no genera un saber neutro y desinteresado. Su fin ya no es buscar la descripción objetiva de lo que ocurre, sino manipular en función de  los intereses económicos que la promueven.

Lyotard, en su obra ‘La condición postmoderna’, se pregunta: 

¿quién decide lo que es saber, y quién sabe lo que conviene decidir?


El saber canalizado a la obtención de plusvalía,  genera efectos como el  que se señala en el artículo que adjunto:
Leer:
 “Habrá un periodo en el que solo los más ricos podrán pagar los nuevos fármacos contra el cáncer”


El saber se mercantiliza al mismo tiempo que se privatiza. Se cambian las reglas de juego de la ciencia, en el sentido de que el saber ya no es apreciado en sí mismo; ya no es distribuido públicamente de tal forma que todos podamos tener acceso  al mismo; solamente se investiga aquello que prometa generar rentabilidad.

 Desde un enfoque propio de un optimista funcional (contrario al optimismo de pandereta) creo que  los nuevos eslóganes    que ya están  en buena medida implantados  son,   y serán  cada vez más,  los  siguientes:

“EL saber para quién pueda pagarlo”


“Los avances que proporcione la ciencia para quienes puedan comprarlos”



domingo, 22 de julio de 2018




Cuando la ESTÉTICA  influye más que la ÉTICA.




Nicolás Maquiavelo titula el capítulo XIV de su obra El Príncipe” así: DE LAS OBLIGACIONES DEL PRÍNCIPE EN LO CONCERNIENTE AL ARTE DE LA GUERRA.
Nos dice, en este capítulo,  que lo que se espera del que manda es que se dedique, en cuerpo y alma, a cultivar el arte de la guerra. Es de tanta utilidad ésta, que ya “no solamente mantiene en el trono a los que nacieron príncipes, sino que también hace subir con frecuencia a la clase de hombres de condición privada. Por una razón opuesta, sucedió que varios príncipes, que se ocuparon más de las delicias de la vida que en las cosas militares, perdieron sus Estados”.

Hoy, los que mandan parece que para llegar al poder y mantenerse en él, lo que prima es que sean guapos y jóvenes. Muchos votantes confundes ambos términos y  creen que la ética trata de lo bello y lo feo, y que la estética se ocupa de discernir entre lo bueno y lo malo, entre lo permitido y lo que  no, en lo referente a una acción o a una decisión, es decir, aclarar lo que nos conviene como especie y sociedad.  

Nos dice Manuel Vicent en su colunma en el Pais de hoy, que  “Si un político no sabe enfrentarse a este pequeño problema que tiene su cabeza por fuera (una incipiente calvicie), no esperes que pueda resolver los que tenga por dentro su cerebro y menos los de todo un país a la hora de gobernar”.

¿Nos irá mejor con gobernantes  bien parecidos físicamente y desconocedores de la moral,   que con gobernantes que se rigen por códigos éticos?

 Leer: Al pelo
https://elpais.com/elpais/2018/07/20/opinion/1532099156_823417.html





domingo, 15 de julio de 2018





LA UTILIDAD  DE LOS  PARADIGMAS CIENTÍFICOS




En cursos, conferencias, charlas y foros varios, se utiliza con profusión el término de “Paradigma”. Cada uno lo explica y aplica a su manera, en función del contexto en el que se ubica.

Fue el gran filósofo de la ciencia, Thomas Kuhn, el que lo utilizó en su obra “La estructura de las revoluciones científicas”. Lo cierto es que como el término no gustó a los críticos, que lo etiquetaron de excesivamente vago y esquivo, posteriormente lo sustituyó por el de “matriz disciplinaria”.

Kuhn sostuvo que la ciencia avanzaba a través de dos fases totalmente diferentes la una de la otra. Hay un periodo, que él llama de “ciencia normal”, y un periodo que él denomina de “ciencia revolucionaria”.

Así, por ejemplo, si nos referimos a la astronomía, el periodo de ciencia normal que desarrollo la astronomía ptolemaica o geocéntrica duró dos mil años, desde el siglo V a.C. hasta mediados del siglo XV. Posteriormente el periodo de ciencia revolucionaria, desterró la idea de que la tierra permanecía fija en el centro del universo y que todos los astros, sol incluido, giraba en círculos alrededor de ella. 

Después de un periodo de ciencia revolucionaria, que costó a algunos grandes sacrificios (recordemos a Galileo), hoy aceptamos, como verdad científica,  la astronomía heliocéntrica, es decir, fue desterrado el paradigma anterior y reemplazado por el nuevo paradigma.

Kuhn decía que hay cuatro elementos que componen un paradigma (generalizaciones simbólicas, modelos, valores normativos, ejemplares).
El elemento denominado valores normativos trata de criterios de valoración que los investigadores utilizan para evaluar las teoría y los resultados empíricos que la ciencia consigue. Utiliza tanto criterios internos a la propia ciencia, como externos a la misma y,  entre estos, 

utiliza parámetros que valoran la utilidad social y económica de la teoría propuesta y también, la compatibilidad de la teoría con determinadas concepciones ideológicas, metafísicas o incluso religiosas aceptadas por la comunidad.

La columna  de Manuel Vicent  publicada hoy, como todos los domingos en  El País, termina así:

“Quim Torra, acompañado de otros viajeros anónimos, volvió por la tarde en el AVE a Barcelona y aunque fuera había un sol radiante él solo veía sombras a través de la ventanilla, pero el convoy iba hacia Cataluña como una lanzadera de telar fabricando con los sueños y las pasiones de los pasajeros un recio tejido vital que no se podrá rasgar sin tragedia”.





Yo,  leyendo a Vicent,  me preguntaba si sería útil a los políticos utilizar los modelos de la ciencia para avanzar y aportar a la sociedad muchas utilidades

¿Cuál es el paradigma político de  Quim Torra?



¿En qué periodo estamos en Cataluña: periodo de “política normal” o de “política revolucionaria”?



domingo, 1 de julio de 2018

VENDEDORES DE HUMO: ¿SABEMOS DETECTARLOS?



VENDEDORES DE HUMO: ¿SABEMOS DETECTARLOS?


  

Hoy, mi admirado Manuel Vicent no publica, como todos los domingos, su columna en El País. Supongo que estará de vacaciones. 

Comparto uno de los daguerrotipos que escribió en los años 1982 y 1983 sobre los políticos de la transición, en este caso, sobre Felipe González. 


Su gran sabiduría, que siempre le caracterizó, se pode de manifiesto, una vez más, aquí, a través de su capacidad de predecir (pre + decir: lo que ha dicho previamente), la evolución del personaje. A muchos nos engañó con su chaqueta de pana y con su gran dialéctica de encantador de serpientes, diciéndonos, en aquel entonces, exactamente lo que nos gusta oír con lo que no nos quedaba otra postura que la de estar de acuerdo con él. 

La gran pregunta es la siguiente: 

¿él era así o hacía simplemente una representación teatral perfecta?


Los actores representan un papel, ya sea en el teatro o en las películas, y todos somos conscientes de que es algo que tan sólo interpretan, que no es verdad. Puede llegar a fascinarnos la película o la obra de teatro pero, una vez que termina, nos queda muy claro que tan sólo se trataba de algo que se representaba.


En aquel entones, muchos creíamos que Felipe González era así, tal y como se manifestaba. Hoy ya sabemos, con certeza, que no era así, sino, simplemente un buen actor. 

Manuel Vicent, es este artículo, nos escribe el siguiente diálogo: 

“El señor gordito de Nueva York ha tenido la ficha técnica de Felipe González todo el año sobre su mesa y en ella ha ido anotando las sucesivas correcciones. Si un día este muchacho tan puro podía quitarle la sardina de la boca a la derecha española, había que pulirlo un poco más. A veces apretaba el botón de la computadora, unida a otro ordenador del Pentágono, y en el condensador de órdenes instalado en la cancillería de Bonn los dígitos, salían en pantalla con la última voluntad del amo.
Lo queremos totalmente suave.
-¿Más todavía?
-Nada de marxismo.
-Eso se arregló hace dos años.
-Que venda ética. Sólo ética.
-¿Como si fuera un jabón de tocador?
-Exacto”. 

El señor gordito de Nueva York estará contento: 

ya no vende, desde hace mucho tiempo, ni siquiera ética.


Leer artículo de Vicent: 
                                       






jueves, 7 de junio de 2018




EL VALOR DE LA PALABRA

“¡La confianza es buena; el control mejor!"


Nos hemos acostumbrado a que los políticos, en general,  nos den gato por liebre. Hemos tolerado,  e incluso  justificado,  que los políticos, en general, representen un “papel” que luego, a la larga (algunos a la corta), no son capaces de mantener.

Cuando digo “los políticos, en general”, doy por supuesto que no “todos son iguales” y que, como en todas las profesiones,  hay una amplia gama de perfiles.

Los actores representan un papel, ya sea en el teatro o en las películas,  y todos somos conscientes de que es algo que tan sólo  interpretan, que no es verdad. Puede llegar a fascinarnos la película o la obra de teatro pero,  una vez que termina,  nos queda muy claro que tan sólo se trataba  de algo que se representaba.


Parece elemental que deberíamos exigirles a nuestros políticos,  primero,  que crean en lo que dicen;  segundo, que actúen en                          consecuencia.


 ¿Es tal vez exigirles demasiado?

Claro que posiblemente, antes de exigirles a los políticos  que no utilicen la máscara,  que no fabriquen un falso yo para actuar, tal vez tendríamos que empezar por nosotros mismos y auto exigirnos,  cada uno así mismo,  que bajo ningún concepto nos dejaremos engañar.

¿Es tal vez exigirnos demasiado?


Toda transformación  empieza con un cambio de mentalidad

No podemos cambiar a los demás pero sí podemos cambiarnos a nosotros mismo.  
¿Qué pasaría si empezamos por tener en cuenta aquello de León Tolstoi:
“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”,  y nos ponemos manos a la obra.
A mi juicio, uno de las cosas urgentes en las que deberíamos poner el foco,   sería en el papel que esta sociedad nos hace representar como ciudadanos y cambiarlo radicalmente.



Vivimos en una sociedad etiquetada, en la que se fomenta una tipología de ¿ciudadanos? más parecidos a ovejas mudas y ciegas que a otra cosa, en la que abundan robots humanos programados por múltiples fuentes pero, todas coincidentes en el mismo objetivo:  en que no pensemos  por cuenta propia, sino lo que nos dicen que pensemos.  En una sociedad en la que se impone lo convencional que nos lleva a  establecer con los demás unas relaciones basadas en la hipocresía. Una sociedad en la que se impone  lo igual, lo clónico y la consiguiente expulsión del diferente.






¿Somos conscientes de la etiqueta bajo la que vivimos?
¿Cuántas veces al día nos hacemos el ciego,  ignorando acontecimientos que deberían impulsar nuestra acción?
¿Con qué frecuencia  reímos la gracia o asentimos ante alguien que manifiesta una opinión con la que discrepamos en el fondo y en la forma?
¿Qué causas nos impiden discrepar asertivamente?
¿Dónde se  creó y programó  el algoritmo que marca nuestras pautas de actuación?


Darse cuenta



En la medida en que incrementemos nuestra conciencia,  entendida  como los conocimientos que un ser tiene de sí mismo, de los demás y de su entorno,  y que le permiten “darse cuenta” de lo que ocurre en su interior, de lo que le ocurre a los demás y de lo que sucede en el medio en el que se desenvuelve, estaremos incrementando también nuestra autogestión y proactividad.

 La proactividad, desde el punto de vista práctico,   nos permite dar respuestas elegidas por nosotros mismos a los estímulos que nos presentan,  y no respuestas reactivas promovidas por el estímulo o por convencionalismos más inconscientes,  que marcan lo políticamente correcto fomentando unas relaciones superficiales y puramente instrumentales. 


La proactividad nos permite fomentar el “arte de ser uno mismo”, y comportarnos en todo momento de acuerdo a                  decisiones propias tomadas previamente.



La autogestión consiste en  gestionar la propia  vida, y pasa por el gobierno de uno mismo, por practicar,  con todas las consecuencias,  un lema que llevo años y años repitiendo en diversos y variados foros: “tu conduces tu vida, tú decides”. Para el gobierno de uno mismo hemos propuesto, en varios artículos de este mismo blog,  una gran coalición entre lo intelectual y lo emocional, entre el pensar y el sentir, entre el pensamiento  crítico y el optimismo funcional.

Poner el foco en lo que acabamos de reseñar, acelera el cambio de mentalidad de las personas, el cual fue la causa determinante de cualquier transformación social a lo largo de la historia.
 Un cambio de mentalidad que estamos viviendo actualmente y que referido a los políticos podíamos sintetizarlo así:



Principios y valores declarados, determinarán los comportamientos practicados. Cuando no sea así, entrará en funcionamiento ese eslogan que fue  tan mencionado: “El que la hace la paga”.



Entendiendo por “el que la hace”, ya no solamente el que roba o se corrompe a través de las múltiples formas que existen, sino también, el que promete una cosa y luego hace la contraria, el que nos “vende” un programa y luego, una vez en el gobierno se olvida del mismo. El que pretende darnos gato por liebre.

Este cambio de mentalidad  hará que sea imposible que los corruptos,  cuando toman la decisión basada en el coste-beneficio con miras a  lograr su enriquecimiento personal, esta no le salga a cuenta, como hasta ahora, de tal forma que después de ir unos cuantos años a la cárcel le quedan por delante largos años para vivir a cuerpo de rey.

El cambio de mentalidad tiene que llevar a crear un entorno en el que si alguien cae en la corrupción, primero devuelva lo robado, segundo cumpla los años de cárcel que le correspondan y, después que “haga la calle”.

En cuanto a los que prometen y luego no cumplen,  hay que recordarles que la ontología del lenguaje sostiene que el lenguaje humano no sólo describe la realidad de forma pasiva: también genera realidad de forma activa. El lenguaje es acción y crea realidades de forma continua.

Todo lo que hablamos da como resultado “productos lingüísticos”, los cuales los podemos clasificar, según Rafael Echeverría,  así:

Afirmaciones, declaraciones, PROMESAS, ofertas y peticiones.
Cuando hacemos una afirmación,  nos comprometemos a la veracidad de lo que afirmamos.
Cuando hacemos una declaración, nos comprometemos a la validez y a lo adecuado de lo declarado


Cuando hacemos una promesa, una petición o una oferta, nos comprometemos a la sinceridad de la promesa enunciada. Cuando nos comprometemos a cumplir una promesa nos comprometemos, también, a tener la competencia para cumplir con las condiciones de satisfacción estipuladas.

Referido a nosotros mismos, ese cambio de mentalidad, nos llevará a dejar atrás la famosa resignación tan predicada. A entender que resignarse es una aceptación sin acción previa, con lo cual aceptar y resignarse ante un hecho que nos daña,  lo único que genera es un mayor sufrimiento. Un ejemplo  paradigmático de este cambio de mentalidad es el de  los pensionistas actuales, sus luchas y sus logros, los cuales les abalan para poder decir de sí mismos: hemos cambiado el mundo, cambiemos ahora nosotros.

Termino este artículo  con el  lema  con el que lo empiezo. Se atribuye  a Lenin, sacándolo tal vez un poco o incluso un mucho  de contexto, para aplicarlo aquí,  sin el sentido cínico en el que es probable que se aplicara el original. Lo utilizo  aquí para decir que no debemos caer, ni siquiera los que militan en algún partido político,  en una “confianza ciega” en los políticos. Tenemos que lograr que vivan desde la verdad y no desde la mentira, de tal forma que sus votantes sepan lo que pueden esperar de ellos, y no permitan que los políticos, en general, caigan  en aquello de
  “ Dar gato por liebre”.








lunes, 7 de mayo de 2018

MAYORES 5: MAYO DEL 68: Adolescentes, entonces, personas mayores, hoy.





MAYO DEL 68: Adolescentes, entonces, personas mayores,  hoy.





“Mostraremos que la democracia es la paz, porque la democracia es la justicia”. 
Emilio Castelar


Aun cuando hay muchas personas, hoy mayores, que presumieron de haber estado y participado en el Mayo francés del 68, lo cierto es que la “lucecita del Pardo”, que iluminaba toda la noche a Franco para que velara por  los españoles, no nos permitió, en nuestra adolescencia,  enterarnos del mismo. Ni ver ni escuchar nada sobre él  y, todavía menos,  comprenderlo como fenómeno sociológico.

El Nacionalcatolicismo  que la RAE define como "Durante el régimen franquista, situación caracterizada por la estrecha relación entre el Estado y la Iglesia católica", no entendía ni se aproximaba a lo que entendieron los obispos latinoamericanos, reunidos en Puebla bajo el paraguas de la teología de la liberación, que preocupados por las injusticias sociales que se estaban viviendo y muy motivados, no por ocultarlas,  sino por ayudar a encontrar una solución, definieron las ideologías como “un consenso de ideas que mueven a la acción concreta para resolver problemas sociales.”

 Hoy,  es probable que sí comprendamos mucho mejor el fenómeno del mayo del 68; también es posible que estemos desencantados de las ideologías, pero, también es probable que la vida nos haya enseñado, que de lo que no podemos pasar es de una moral para todos,  una ética simplemente humana y no contaminada ni por las ideologías ni por las religiones.

Nos decía Enrique Miret Magdalena  cuyos artículos en la revista Triunfo (creo recordar que también leí alguno en Cuadernos para el diálogo) leíamos y discutíamos acaloradamente en nuestra juventud:   “[…] el dominico Domingo de Soto, que no  ponía por delante, en la ley civil y penal, lo que conviniera a la creencia en Dios y a sus mandamientos específicos, sino lo que pidiera la simple convivencia humana. 
  
Aquellos adolescentes de entonces, hoy personas mayores, cada uno de los cuales tiene su propia filosofía de vida, sus propias ideas, tenemos la gran ocasión de vivir nuestro particular mayo del 2018, dado que el auténtico nos ha sido arrebatado y todos sabemos “quién nos ha robado el mes de abril”.

 No nos olvidemos que lo que nos distingue de los animales, es que  los humanos somos los únicos  que nos marcamos metas de largo alcance. Que lo nuestro es el auto desarrollo y el alcance de los logros que hemos proyectado.   

Para  Federico Mayor Zaragoza,  la clave del hombre actual, para sentirse hombre efectivo, debería ser la siguiente:  

"Participo, luego existo"


¿Os imagináis a los nietos actuales,  dentro de 60 años, anunciar a sus propios nietos,   que  van  a empezar a cobrar la pensión gracias a la defensa que hicieron de ellas sus abuelos en mayo  2018?









martes, 3 de abril de 2018

MAYORES 4.Diversidad generacional: enriquecimiento versus conflicto



LOS MAYORES 4

Diversidad generacional: enriquecimiento versus conflicto
 




Introducción


En el artículo anterior, tratamos de acotar y concretar  la población de Los Mayores, respondiendo a la pregunta siguiente: ¿A quién nos referimos cuando hablamos de personas mayores?  Utilizamos términos como Identidad Personal  e Identidad Social e incorporamos, desde la sociología,  el concepto de Generación. Aun cuando no hay homogeneidad en las fechas de cada una de las generaciones, incluimos un cuadro con las fechas que consideramos fruto de un mayor consenso entre los que abordan  el tema. 


 Un ejemplo de confusión de fechas, de los muchos que podíamos poner, aparece en algunos estudios sobre la población de mayores en los que se manejan para la generación   del Babyboom la de  1957-1977:
El fenómeno conocido como “baby-boom” y generalizado en muchos países europeos tras la 2ª Guerra Mundial, se caracterizó por un fuerte aumento de la fecundidad entre 1957-1977. Esas generaciones representan actualmente un tercio de toda la población y llegarán a la edad de jubilación hacia la tercera década del siglo (2020). (Barrio et al, en prensa)” [1]
Esto puede ser debido, entre otras razones a lo que nos aclara un artículo de Expansión [2] que nos dice lo siguiente:
"La generación mayoritaria en España no es la del baby-boom, bautizada así por el inusual repunte de las tasas de natalidad en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial. Este grupo, nacido entre 1945 y 1964 (y que tenía en enero entre 52 y 71 años), suma en España un total de 10.882.493 personas".
El artículo fue escrito en el año 2016 y sigue diciendo:
"Supera esta cifra la conocida como Generación X, ahora la mayoritaria. No hay un consenso exacto sobre sus años de nacimiento, pero la mayoría de expertos incluye aquí a los nacidos entre 1965 y 1979 (entre 37 y 51 años). También se les conoce como Generación Perdida, Generación Peter Pan o Generación Puente, ya que se encuentran entre los famosos Baby Boomers y los cada vez más populares Millennials. En total, componen este grupo 11.468.147 españoles".

 La confusión no solo se refiere a las fechas.Lo mismo ocurre con el nombre con el que se pretende identificar a cada una de las generaciones. Salvo para la Generación X, que se debe al canadiense Douglas Coupland que escribió una novela titulada  “Generación X”, para las demás no hay un solo autor al que se deba su nombre. Son muchos los que compiten para que puedan ser reconocidos como los autores del mismo. 

Valga, como ejemplo,  la que aparece en la  Figura 1, mencionada en el artículo anterior como Generación Y – Mileniales (1985-1994). Para referirse a ella se han utilizado los siguientes términos: Generación Copiar y Pegar, Generación de la Pantalla, Generación del Pulgar, Generación Arroba, Generación I (de internet), Generación Gamer, Generación de la  Comida Rápida, Generación Visual, Los milenialistas, etc. Jeroen Boschma, escribió un libro sobre esta generación a la que, él llama Generación Einstein y se refiere a la misma como “los nacidos después de 1988”.

Todo esto lleva a muchos a ver el tema Generaciones como algo  confuso.   No es de extrañar que en LinkedIn se vean opiniones de personas que manifiestan que esto de las generaciones “ya les cansa” que “están desfasadas”, que son “anticuadas”, etc. También es cierto que no argumentan para nada  sus calificativos. Tal vez sería bueno empezar por leer y entender a Karl Mennheim, el sociólogo que empezó con el estudio y conocimiento de las generaciones.


Diversidad Generacional


El diccionario de la lengua española tiene varias acepciones para el término Generación, siendo una de ellas la siguiente: Conjunto de personas que, por haber nacido en fechas próximas y recibido una educación e influjos culturales y sociales semejantes, se comportan de manera afín o comparable en algunos sentidos.
 Las experiencias que han vivido al moverse en contextos similares desde el punto de vista personal, social, e histórico, les ha llevado a adoptar un estilo de vida y  unos comportamientos similares. El contexto histórico y sociocultural que han vivido le otorga a cada generación unas características propias. 
Referidos a España, Jeroen Boschma nos dice que al no haber participado en ninguna de las dos guerras mundiales, su división generacional es distinta de los demás países europeos. Son las que aparecen en la Figura 2 [3]


En la familia, en las empresas, en la sociedad, conviven miembros de diferentes generaciones. En general, en un ciudadano normal, desde el punto de vista estadístico,  aparecen influencias de tres generaciones: las suya propia, la de sus padres y la de sus abuelos. Un joven actual está ubicado en la generación Y (los que tienen en estos momentos entre 24 y 33 años), sus padres pertenecen a la Generación X (los que tienen en estos momentos entre 37 y 57 años) y sus abuelos a la Generación del Babyboom (los que tienen en estos momentos entre 58 y 75 años)




Dado que cada generación tiene sus propias características, la cuestión clave es cómo operan todas estas diferencias, si como fuente de conflicto o aportan y generan  enriquecimiento.


¿Cuánto de orgulloso te sientes de la generación a la que perteneces?

Conflicto o enriquecimiento



Hay una amplia bibliografía con las características de las personas pertenecientes a cada una de las generaciones. Utilicé, en algún periodo de mi vida,  para diferentes fines,  estudios en los que se identificaban toda una serie de cuestiones  de gran utilidad en el mundo laboral de cada una de las generaciones presentes en el mercado laboral: características como profesionales, valores, fortalezas en el trabajo, debilidades en el trabajo, etc. No me voy a referir aquí a cada  una de ellas. Invito, al que esté interesado y lo considere útil,   a que se documente sobre el tema pues tiene su interés y planteamientos prácticos muy interesantes. Sí me voy a referir a la generación que hoy está en la boca de todos dada su incidencia en el tema de las pensiones: a la Generación del Babyboom.

Saber cómo abordar la diversidad presente hoy en la sociedad, saber gestionar esta diversidad  referida a  la orientación sexual, la edad, la minusvalía, las  prácticas culturales, la religión, la lengua, la nacionalidad pasa por saber un poco de generaciones.  


¿Conoces las características más relevantes de la generación a la que perteneces?

Bibliografia y fuentes:



 [3] Boschama, J. Generación Einstein. Más listos, más rápidos y más sociables. Ediciones Gestión 2000, Barcelona 2008. p.34