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viernes, 26 de junio de 2020

SENSACIONES: La sabiduría de las vísceras



SENSACIONES: La sabiduría de las vísceras




El ciudadano normal y corriente no se para a hacer sesudos y racionales análisis políticos de lo que está pasando, pero, ello no quiere decir que le traiga al pairo la situación y la movida que se traen los políticos. Entre otras cosas,  porque estos, los políticos, por muy incompetentes, amorales y otras características similares que tengan, toman decisiones que afectan a sus bolsillos, a los de los políticos,  y a los nuestros, a los de los ciudadanos normales y corrientes. A los de los ciudadanos normales y corrientes (entiéndase esto como normalidad estadística)  para aligerarlos de peso y a los suyos, a los de los políticos, para llenarlos.

Las vísceras,(Antoine Bechara,  nos dice que “cualquier decisión que carezca del elemento emocional, podría implicar consecuencias negativas”) [1]  de los ciudadanos normales y corrientes nos  dicen que por mucho teatro que hagan los unos y los otros,  al final,  en cuestiones de fondo,  todos coinciden. La discrepancia dialéctica a la que nos tienen acostumbrados, es pura y llana palabrería. 

Hay muchos ciudadanos, normales y corrientes,  que zanjan cualquier discusión sobre política con el estribillo de “son todos iguales”.  Otros muchos ciudadanos normales y corrientes nos resistimos a creerlo. No sé si los primeros tienen razones y argumentos de peso pues no los exponen,  pero  los segundos, normalmente,  asumimos la máxima  bíblica de “por sus hechos los conoceréis”.

 La sabiduría de las vísceras nos dice que ante hechos esenciales, cada vez se confirma más fehacientemente lo de  “todos son iguais”, en galego y seguido de  ¡Qué carallo! para expresar ya no una sensación sino una pura emoción de indignación.

Tal vez haya que olvidarse del "todos son iguales" y sostener que ante cosas esenciales de las que nos afectan muy mucho a los ciudadanos normales y corrientes,  todos los políticos actúan de la misma manera. Entonces la cuestión clave a dilucidar es la siguientes:



¿Por qué, cuando se trata de tomar decisiones esenciales, todos los políticos que gobiernan actúan de la misma manera? 

¿Será, tal vez, que no tienen ninguna otra opción?

¿El hecho de acceder al gobierno supone tener que obedecer a otras instancias de diversa índole, sí o sí?

Claro que,  si es así, siempre tendrían la opción de renunciar a gobernar y dedicarse a la profesión de políticos en la oposición o a cualquier otro oficio. 

El poder causa adicción y renunciar a sus privilegios se hace muy duro...  

Ver: 
[1] EL REGRESO DE PEDRO SÁNCHEZ:
 EL VALOR DE LA PREDICCIÓN


martes, 9 de junio de 2020

ACOSO A LOS PENSIONISTAS


 ACOSO A LOS PENSIONISTAS
La ontología del lenguaje sostiene que el lenguaje humano no sólo describe la realidad de forma pasiva: también genera realidad de forma activa. [1]

Todo lo que hablamos da como resultado “producto lingüísticos”, los cuales los podemos clasificar así:
    • 1.       Afirmaciones.
    • 2.      Declaraciones
    • 3.      Promesas
    • 4.      Ofertas
    • 5.      Peticiones
Cuando hacemos una afirmación,  nos comprometemos  a la veracidad de lo que afirmamos.
Cuando hacemos una declaración, nos comprometemos a la validez y a lo adecuado de lo declarado.

El título del artículo,  ‘Pensiones sin paga extra’,   dentro del contexto actual en el que están acosando sin tregua a los pensionistas,   generando incertidumbre sobre sus pensiones ganadas a pulso, parece un mensaje, ya no subliminal, sino explícitamente declarado, para ir acostumbrando a los pensionistas a hacerse a la idea de que sus pensiones actuales serán rebajadas. 

Todo un ejército,  bombardeando mensajes, todos los días,  para crear una realidad determinada.


 No olvidemos que todos los políticos declararon estar de acuerdo en que las pensiones actuales no se tocarían. También, todos declararon estar de acuerdo, en que serían revalorizadas de acuerdo al IPC real, para que no perdieran poder adquisitivo. Parece que ya están convencidos de que los pensionistas no tragamos con subterfugios ("Escapatoria o medio engañoso y hábil para solucionar una situación difícil, escapar de un problema o peligro o eludir algo.")  tipo RP, etc. que intentaron colarnos. 

No olviden los políticos que cuando hacemos una promesa, o una oferta, nos comprometemos a la sinceridad de la promesa enunciada. Cuando nos comprometemos a cumplir una promesa nos comprometemos, también, a tener la competencia para cumplir con las condiciones de satisfacción estipuladas.


Los políticos se creen muy 'listillos' se creen muy listos en el siguiente sentido:  
José Antonio Marina en su obra titulada  'Teoría de la Inteligencia Creadora' nos dice que no se debe confundir al listo con el inteligente: uno se puede “pasar de listo” pero no se puede “pasar de inteligente”. Muchos ingredientes del listo son un gran enemigo de la inteligencia grupal, y un atentado a la formación de grupos inteligentes. En una entrevista le preguntaban a Marina: ¿Qué es, entonces, una persona lista? “Simplificando un poco, responde Marina, un listo es una persona ingeniosa, astuta, egoísta y que va a lo suyo. En España, se valora muchísimo este modelo, ahí están los pícaros y la picaresca, los tratantes, los ingenieros financieros, los que viven del cuento y a los que la  mayoría de la sociedad se quiere parecer. Aplaudimos a las personas listas que son capaces de llevarse cinco millones de pesetas por acostarse con una persona famosa y contarlo en televisión. Ese es, tristemente, el modelo de muchos de nuestros jóvenes de hoy, la copia y la mediocridad.”

No olviden los políticos que, los pensionistas,  tenemos muchos años y alguna experiencia como para permitir que nos engañen.


 Invito a los políticos y también a los pensionistas, a leer, en este mismo blog, el post: 
¿VOTO RACIONAL O VOTO EMOCIONAL?


Sin conciencia (capacidad de darse cuenta) no hay comprensión.

Sin comprensión (entender) no hay motivación.

Sin motivación (energía) no hay acción.

Sin acción no hay evolución.

“Ser es hacer”


Referencias bibliográficas

[1]ECHEVERRÍA, Rafael.: Ontología del lenguaje. Buenos Aires, Granice, 2006

lunes, 1 de junio de 2020

LA ACTUALIDAD DE LA BANALIDAD DEL MAL



LA ACTUALIDAD DE LA BANALIDAD DEL MAL

El asombro

Cuando uno pasa por la vida con ciertas inquietudes y alguna sensibilidad, nunca llega a colmar su asombro,   pues, justamente eso es la vida : la capacidad de asombrarse. Quedar maravillados ante una flor que se abre, un gato que te mira y parece entenderte, el sosiego, calma y tranquilidad alcanzado con el ronroneo de un gato en tu regazo y el embrujo de una chimenea encendida...

Pero (el pero funciona a nivel cerebral como una goma de borrar, eliminando todo lo dicho anteriormente) una cosa es el asombro positivo que se manifiestas ante multitud de hechos de la naturaleza, y otra muy distinta, el asombro negativo que experimentamos ante ciertas acciones humanas?. Al igual que con el colesterol también aquí nos encontramos con asombro bueno y asombro malo. 


La realidad

Diariamente los medios de comunicación nos asombran  (del malo)contándonos lo que pesa con nuestros políticos , en el ámbito social, en las estrecheces que nos esperan, la evolución a peor a la que se aboca nuestra existencia, hasta tal punto que probablemente lo que sentimos ante todo ello no pueda ya ni llamarse asombro negativo y sea necesario utilizar otro término: frustración. 

En el  INDEPENDIENTE se publica  el siguiente artículo,  que invito a leer y reflexionar

"Caos, horror y muerte en la residencia 

Nuestra Señora del Carmen de Madrid"

 "Residentes en camisón y con números rotulados para identificarlos en un centro público en el que durante semanas gobernó el coronavirus." Publicado el 31/05/2020

 https://www.elindependiente.com/vida-sana/salud/2020/05/31/caos-horror-y-muerte-en-la-residencia-nuestra-senora-del-carmen-de-madrid/?utm_source=share_buttons&utm_mediu.m=facebook&utm_campaign=social_share&fbclid=IwAR1K_PNjDAXUgDUMIGr8STrZsmxLDUdRT5ajamSC2PhijkmPCLvS0cMu9Q4#entry-footer



¿Qué conclusiones has sacado de la reflexión? 

Leer:LOS seis PILARES de la MORAL -2: El PILAR DEL  CUIDADO   https://neuroforma.blogspot.com/2020/03/los-seis-pilares-de-la-moral-2.html

Si algún día fue válido que el saber asombrase de lo cotidiano constituye el rasgo más alto que podemos alcanzar los humanos. Que la admiración transforma lo corriente y banal en extraordinario y sublime. Que es  el comienzo de todo conocimiento, urge, entonces, recuperar el asombro, del bueno para volver a la "nueva normalidad". 


Sería interesante hacer un debate público sobre esta cuestión y proponer los planes de acción pertinentes para que no volviera a ocurrir. 

¡Y nos preguntábamos insistentemente cómo fue posible el holocausto!

Mirar para otro lado, cuando la situación requiere dar un paso al frente  y… hacer algo.











Dar un paso atrás y huir de las dificultades,  cuando lo propio sería dar un paso al frente y…hacer algo.

Leer: NECESIDADES SIDIDA

La inhibición moral frente al sufrimiento ajeno sigue presente en nuestra sociedad.

“(…) les dieron a todos camisones y cada abuelo llevaba el número de residente en la mano escrito con rotulador permanente. Todos hacían el mismo comentario. Esto es el Holocausto. Los abuelos estaban desubicados, se miraban unos a otros, calladitos, con la misma ropa y con números en la mano”.

¿Quién nos diría que en las democracias occidentales no tendría cabida  la persona moral; que  eliminaría  la conciencia como  baremo de medición de  nuestras propias actuaciones?

“Yo no sabía de ese episodio, cuando lo vi me espanté. Tuve la sensación de que estaban marcados como ganado”

Arent nos habló de cómo llevar la carga de “el pasado no digerido”.  También, de cómo la acción política, como actividad humana,  tenía todo el sentido. Hoy se sentiría totalmente decepcionada.

¿Qué dirá dentro de 50 años la memoria colectiva que tendrán entonces nuestros actuales nietos, sobre lo ocurrido actualmente?  

Nos seguiremos preguntando sobre el holocausto, pero ya no tan insistentemente, ni tampoco con tanto asombro…

Nos asombra (del malo) El País: 

Los mayores con seguro privado sí fueron trasladados de residencias a hospitales en Madrid.

La Comunidad no impuso el triaje de ancianos a los hospitales privados, reconociendo a sus 

asegurados un derecho a la atención médica que negó al resto


Ya sabemos que el dinero es la mejor vacuna para mitigar la banalización del mal.

¿Condición humana o naturaleza humana?

Paul Sartre y  Simone de Beauvoir diferencian entre lo esencial (grano)  y lo contingente (paja). Cuando Simone tuvo un romance con un escritor americano, Sartre resolvió la cuestión diciéndole al Castor (así llamaba a Simone. Allá por la década de los 80 y muchos, esperé impaciente a que saliera el libro, dos volúmenes,  titulado Cartas al Castor el cual conservo como una reliquia en mi biblioteca): “lo esencial es al amor que nos tenemos, lo contingente todo lo demás”


Para Hannah Arendt, lo esencial es la condición humana:

“La política tienen poco que ver  con la naturaleza humana, acerca de la cual no se pueden realizar afirmaciones válidas […] y tiene mucho que ver con la condición humana, a saber, con el hecho de que no importa cómo o qué deba ser la naturaleza humana, sino con que muchos hombres viven juntos y habitan la tierra. Sin la pluralidad humana no habría política; y esa pluralidad no es una cualidad de su “naturaleza”, sino la auténtica quintaesencia de su condición terrena” 

Las paradojas a las que nos lleva nuestra condición humana, oscilan al igual que el péndulo. Fuimos capaces de construir ideas y cosas grandiosas, pero, también, caímos en las barbaries más desoladoras. No hace falta poner ejemplos. Basta conocer un poco la historia para que nos vengan a la memoria de golpe un motón de ambas.

La degradación de la política

Últimamente, cuando observo, leo o escucho a muchos los políticos, me viene a mi memoria Hannah Arendt y, concretamente, su concepto de “La banalización del mal”. Merece la pena conocerlo y reflexionarlo. Nos dice Arendt que "la banalización consiste en convertir al ser humano en algo superfluo, es decir, como mero engranaje de una maquinaria impersonal; y ello no es consecuencia de un déficit de conocimientos, sino de un déficit de pensamiento y compasión”.

 Con todo lo que nos está cayendo; con todo lo que está sucediendo; con las nefastas consecuencias que vamos a sufrir todo la población excepto, claro está, los políticos,  y ellos mostrándonos que son incapaces de dedicar un mínimo de su pensamiento y compasión canalizada a entender el mundo y al ser humano y dar una respuesta humana a los conflictos morales que surgen. Para ellos somos meros instrumentos, necesarios para que sigan conservando sus privilegios y descarado nivel de vida, a costa del que sea: robar a los pensionistas, dejar que muchas personas no tengan cubiertas sus necesidades más básicas, etc. etc. Sus prioridades son, exclusivamente,   seguir garantizando sus particulares  intereses y mejorar, nunca retroceder, en su elevado  nivel de vida actual.

 La característica más propia del capitalismo, las llamada “movilidad social” (él ascensor social) hace ya tiempo que está averiado, para todos, excepto, una vez,  más para ellos. Ya no podrá desecharse la afirmación de que vamos a una sociedad de castas en la que un joven que nazca en una familia de clase obrera, está condenado a pasar su vida en un oficio de clase obrera al igual que su padre. A esto se le podrá también añadir una coletilla: "en un trabajo precarizado que tan solo le garantice el primer escalón de la pirámide de Maslow. Excepto el de los políticos,  la mayoría de los puestos de trabajo acabaran por precarizarse. Un ejemplo que ya empieza a ser abundante es el de hacer de los ingenieros "proletarios del teclado". Otro ejemplo es el creciente número de personas convertidas en Lumpemproletariado. Ante tal panorama, seguimos con la nefasta estrategia de la avestruz: 

Dar un paso atrás y huir de las dificultades,  cuando lo propio sería dar un paso al frente y…hacer algo.

Sostuvieron hasta el día de hoy los sociólogos,  de que no hay ninguna sociedad en la que nadie pase jamás de un rol a otro superior o inferior y en la que ningún rol cambie su situación respetos a otros en el espacio social, dejará de ser cierto y por lo tanto ya no podrán decirla,  al igual que ya no se puede decir que la generación de los jóvenes actuales vivirán mejor que sus padres. Claro que a ambas cuestiones se les podrá añadir la coletilla “excepto en el rol de político".

El retrato que nos expone Vicent  (https://elpais.com/opinion/2020-05-30/zafarrancho.html?ssm=FB_CC&fbclid=IwAR17KUB99JmW8-KZB72HmCgQdyaaYB0f8HEV7jGUd4WE40XJxQfdV-sobre los políticos deberían leerlo todos ellos y reflexionar. ¿O es demasiado pedirle que reflexionen?

"En mi caso, siendo por edad una persona vulnerable, la única forma de salvarme, si no del virus, al menos de la asfixia de tanta basura política, consiste en cerrar con llave esta caja de Pandora llena de serpientes y colocar en la tapa una bailarina de Degas, que dé vueltas mientras suena la Barcarola."

Los forofos de los políticos actuales ya no fingen sus sentimientos (al parecer Degas fingió estar ciego,  ya no como motivo para dejar de pintar bailarinas y pasar a esculpirlas, sino, según las malas lenguas, para dejar de saludar a los personajes que le caían mal). Se enfrentan unos a otros esgrimiendo sus odios, rencores y resentimientos,  en una burda imitación  de lo que observan en sus ídolos políticos.Se alían el aprendizaje observacional, (también llamado vicario, imitación o aprendizaje social), el troquelado y la estrategia,  con el fin último y definitivo de seccionar la yugular del rival (entiéndase esto último metafóricamente).

Hay seguidores que observan la conducta de su político favorito (modelo)  y las consecuencias que obtiene a través de la misma,   y el seguidor (observador)  imita, de la forma más precisa posible,  al modelo político.

Hay otros seguidores  en los que se da ya,  no el aprendizaje observacional, sino que  recurren al troquelado. Todos hemos observado en alguna ocasión a algún patito recién nacido, siguiendo y  caminando detrás de cualquier otro animal, incluido humanos, que nada tienen que ver con la especie del pato. El troquelado es una tendencia  que manifiestan determinadas especies  animales a seguir a algo que se mueve. El primer estímulo que recibe el recién nacido, ver algo que se mueve,  despierta en él el instinto de seguirlo. 

 La  banalización de los políticos, consiste en cumplir rigurosamente las órdenes de sus amos, sin cuestionarse qué tipo de consecuencias generan. Eichmann no era el «monstruo», el «pozo de maldad», ni un tipo cruel según nos dice Arendt. Tan solo era un fiel burócrata cumplidor de las órdenes de sus amos.

Por si a alguien le preocupa el posible contagio del virus de la banalización del mal, nos dicen los psicólogos  que las variables claves para que el aprendizaje observacional sea efectivo,  son las siguientes:   características del modelo,características del observador y  condiciones estimulares o ambientales.Para que se dé un aprendizaje efectivo es necesario que  el modelo sea del mismo sexo que el  observador  y de una edad semejante. También es importante el prestigio, estado y poder social del modelo, su competencia y experiencia en la conducta que realiza y por último, el trato efectivo que el modelo establece con el observador. 

El contenido de la acción


¿Puede aprenderse por aprendizaje observacional la banalización del mal?

¿Puede adquirirse a través del troquelado?

¿Podemos hacer algo ante este panorama que nos aguarda?

No olvidemos que somos en la medida que hacemos. La acción con propósito y planificada, lleva a la obtención de resultados y a mejorar la situación. La inacción lleva a empeorar y degradar las situaciones. “Mediante la acción y el discurso, los hombres muestran quienes son, revelan activamente su única y personal identidad y hacen su aparición en el mundo humano” según nos decía Arendt. El contenido de la acción son las palabras, pero, sobre todo los HECHOS.

El comportamiento social es enteramente explicable por el entorno social en el que son educadas las personas. Necesitamos una educación y formación integral.






domingo, 31 de mayo de 2020

¡NO DEJEMOS QUE NOS INTOXIQUEN! Las decisiones del doctor Simón


  


Las decisiones del  doctor Simón




¡NO DEJEMOS QUE NOS INTOXIQUEN!



 “Nada es más difícil, y por lo tanto más precioso, que ser capaz de decidir.” 
Napoleón Bonaparte


Todos nos damos cuenta de que los economistas son, realmente buenos,  explicando los sucesos y acontecimientos una vez que estos han pasado. También, todos nos damos cuenta de que los economistas son, realmente malos,  cuando hacen pronósticos sobre sucesos y acontecimientos que todavía no han sucedido,  que tendrán lugar en el futuro.

Actualmente ocurre lo mismo,  ya no solo con los economistas, sino con muchas personas, normales y corrientes  y,  también, con algunos políticos  digamos corrientes pero pongamos en cuestión lo de normales, porque realmente no lo son (entiendo por normales la normalidad estadística: una distribución matemática que cumple la ley de normalidad y en la que la mayoría de la población se concentra en torno a la media, más concretamente, entre una más una sigma y menos una sigma)  con respecto al Civid19.

La cosa se ha salido tan de madre,  que incluso se presentan querellas contra personas, por ejemplo, contra el señor  Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Lo acusan, nada más ni nada menos,  de haber matado a un determinado número de personas, (27.000) he leído en algún lado)

He impartido,   a lo largo de mi vida,  muchas sesiones a mandos y directivos sobre la toma de decisiones. Utilicé, en función del contexto y del perfil de los asistentes,  diversas metodologías. En todas decíamos que tomar decisiones es un proceso, con método, para determinar el curso de acción que mejor satisfaga los objetivos fijados de antemano, con riesgos aceptables. Dicho de otra forma más ajustada a lo que hoy abordamos: 

Con frecuencia,  la vida nos obliga a elegir entre alternativas que, todas ellas, nos parecen  deseables o cuyas consecuencias desconocemos.

¿Puede una persona, normal y corriente,  dudar de que estas ideas son las que guiaron al doctor  Simón? 

Nadie,  o muy poco gente dudaría.  La cuestión ya cambia si ya no hablamos de gente, normal y corriente, sino de políticos, y refiriéndonos a los mismos podemos plantear la pregunta de esta forma: ¿Algún malintencionado,  dudará que uno de los objetivos, tal vez el principal, del doctor  Simón,  era el de lograr  el menor número de muertes posibles? Como un objetivo nunca debe estar planteado en negativo,  lo planteo de otra forma: "conseguir la mayor supervivencia posible de ciudadanos Españoles ante la pandemia del virus Civid19."

 La respuesta es sí, hay políticos/as que sí lo dudaron. Al parecer no entienden que, a la hora de decidir,  las circunstancias nunca son idénticas; que en cualquier situación hay diversos caminos que conducen a un mismo fin; y, por último, en la mayoría de las elecciones hay que perseguir simultáneamente varios fines que compiten entre sí. Es por todo esto  que  solo se  decide,  cuando se tienen dudas sobre diferentes posibilidades de acción.  

Decidir es confirmar una alternativa de acción con la vista puesta en un futuro desconocido.

En las empresas sucede que resultados conseguidos,  que las personas suelen atribuir a una esmerada y brillante planificación, la realidad es que se llegó a ellos mediante ensayo - error: probando muchas cosas y quedándose con lo que funciona. 

Una decisión suele generar tensión a corto plazo y crear problemas a largo plazo. De aquí que haya "indecisos", que dejan los problemas sin resolver con la intención de no tener que enfrentarse a los efectos colaterales que generan las  soluciones de las decisiones que en ese momento tiene disponibles.

En otras empresas la cuestión clave no es lo que se decide, sino como se comunica:  se anuncia   de forma pública y enérgica y luego se canalizan las energías en evitar fallos. La energía que no se utilizó en la búsqueda de la decisión más idónea, se gasta en conseguir una imagen de la cúpula "llena de energía para actuar." ("no me temblará la mano..."

En mis sesiones, uno de los módulos “estrella” es el que se  titula Características del decisor. Empezábamos diciendo,  que en contra de lo que comúnmente pensámos, los humanos tenemos una racionalidad muy limitada, y hablamos y desarrollábamos los temas de Percepción selectiva, Procesamiento secuencial, Habilidad de computación limitada, Adaptación, La autoridad, La presión del grupo, El estrés, etc.
Ver en este blog: EL RAZONAMIENTO MOTIVADO



Saber si una persona es más racional o más emocional, es una buena fuente de información para saber muchas cosas de su estilo de decidir. 
Lo que sigue no es un test del que puedan sacarse conclusiones válidas pero nos puede orientar algo. 

Cómo eres, según tu opinión: 

¿más instintivo o más racional cuando decides? Responde antes de continuar: ¿Pesa más en tu toma de decisiones tus emociones o tu racionalidad?

Vamos ahora a ver si coincide la opinión que tienes de ti mismo con la realidad.

¿Qué opción elegirías de las dos apuestas siguientes?:

             1.     20% de probabilidades de ganar 25 €, o nada.
             2.    40 % de probabilidad de ganar 10 €, o nada.

¿Cuál elegiría?

En el caso 1, la función de utilidad esperada es 5: se obtienen multiplicando la utilidad por la probabilidad:
 25x 0,2
En el caso 2, la utilidad esperada es de 4: 10 x 0,4
Racionalmente, te convendría  maximizar tu utilidad esperada, eligiendo la apuesta 1.
Ver en este blog: TOMA DE DECISIONES


He realizado a muchas personas (Ceos, Ejecutivos, Directivos, Mandos, etc)  a lo largo de los años,  cientos de test PAPI: Personality And Preference Inventory. Una de las escalas se refiere a  la  "Aptitud para Tomar de Decisiones". Nos dice en que medida una persona se percibe como alguien que toma decisiones rápidas. Aptitud para tomar decisiones rápidamente y capacidad para asumir riesgos. 

Hay personas que toman decisiones rápidamente e incluso con entusiasmo,  confiando en su intuición y asumiendo los riesgos. Por otro lado, hay personas muy prudentes y rigurosas las cuales detestan llegar a  conclusiones precipitadas y se paran a analizar cuidadosamente la situación antes de emprender cualquier acción.

La primeras, tienen como puntos débiles los siguientes: Son impacientes, en general y si se da otro rasgo,   quieren llegar cuanto antes a las conclusiones; son impulsivos que pueden tomar decisiones irreflexivas. Suelen, también,  conceder más importancia a la rapidez que a la precisión.

Las personas del segundo grupo, titubean demasiado, temen comprometerse y hacen gala de una excesiva lentitud a la hora de tomar una decisión. Son estos los que generan aquello de "parálisis por análisis", convirtiéndose, en función del puesto que desempeñen,  en cuellos de botella que impiden que los acontecimientos fluyan con normalidad.  



La calidad de las decisiones que tomamos está muy determinada, ademas de por nuestras características como decisor,  por la calidad y cantidad de información de la que disponemos,  y en base a la cual tomamos la decisión.

Hay quien sostiene, que en la toma de decisiones de los directivos,  dado que en la mayoría de los casos no tendremos toda la información disponible, que casi siempre decidimos en situaciones de información incompleta, nuestras decisiones serán  un tanto sesgadas. En base esto, y al tiempo que lleva tomar decisiones racionales (vía lenta), saldría más rentables,  en la mayoría de situaciones,  tomar decisiones emocionales, por corazonadas (vía rápida). Hay cientos de experimentos sobre este tema, en los que no me voy a parar ahora.


Otros sostienen que el mito de la intuición, del “sexto sentido”, de la “sensación de certidumbre subjetiva” de lo que muchos presumen, hay que tomarla con  mucha precaución.La cuestión clave aquí es saber diferenciar entre los intuiciones correctas y las que no lo son. Lo cierto es que detrás del “sexto sentido” suele haber un duro trabajo y unos conocimientos técnicos profundos.

Para tomar buenas decisiones los ingredientes son: 1. Juicio (se puede mejorar). 2. Experiencia (requiere tiempo).  3. Conocimientos técnicos.

 ¿En qué medida, una persona normal y corriente,  le atribuiría al doctor Simón estas características?
 Sin duda en una medida alta.

Si dejamos de lado a las personas normales y corrientes y le preguntamos a los políticos por la misma cuestión, ¿qué dirían?
Hay políticos que sostiene que el doctor Simón ni tiene juicio, ni experiencia ni conocimientos técnicos. 

Y lo más grave, toda una masa de "voceros",  recurren a la pedagogía del loro de repetición, consiguiendo que en los grupos en los que se mueven, asientan con sus cabezas y terminen  por reírle las gracias a los jocosos, pero sin ningún ingenio, chascarrillos que el vocero suele meter en medio. Y así se despacha el tema
Una de las fórmulas empleada en mis sesiones es la siguiente:



La calidad y la cantidad de información que tenía al principio el doctor  Simón, era muy escasa. Desconocíamos casi todo del famoso virus. No le quedaba otra que ir tomando  las medidas oportunas con la información que tenía en el momento que  las tomaba, y haciendo las suposiciones razonables que había  que hacer. A medida que se fue avanzando,  fuimos disponiendo de cantidades ingentes de datos y de información, pero aún teníamos poco conocimiento científico.

















Seguimos avanzando,  y fuimos incrementando el conocimiento científico que nos fue dando herramientas para incrementar nuestras formas de hacer y actuar sobre el virus.
No alcanzamos la sabiduría. Podíamos haber adoptado otros criterios diferentes al que se adoptó con las personas mayores… No me voy a parar en esta cuestión.
Ver en este blog la Ética del CUIDADO:

Por último, no olvidemos que el dr.  Simón es un científico. No apela a dogmas para convencer a nadie. Recurre muy poco a opiniones,  y  jamás, al menos que yo haya visto,  se le ocurre utilizar exabruptos,  que es la pieza literaria a la que más recurren sus críticos.

 ¿Sabrán estos que la ciencia no tiene verdades absolutas sino provisionales?

La ciencia llega a verdades no definitivas sino provisionales.  Tiene la capacidad,  y a su vez la humildad,  de sostener sobre algo lo siguiente: "con los conocimientos científicos que tenemos al día de hoy, podemos sostener  que esto es…" Y estos conocimientos científicos van cambiando en el tiempo a través de paradigmas.
Ver en este Blog: LA GRANDEZA DE LA CIENCIA Y SUS PARADIGMAS

Una vez que las cosas pasan,  la mayoría de las personas sabemos lo que deberíamos haber hecho. Digo la mayoría,  porque no todos aprenden y sacan conclusiones de sus actuaciones deficientes.


Nuestra competencia de actuación como humanos en la vida viene marcada por el eje del Saber y por el eje del Querer. Vimos, anteriormente,  como fue evolucionando nuestro eje del Saber con respecto al virus de marras, de cuyo nombre no quiero ni acordarme.





¿Y en otro eje, el del Querer? 


¿Cómo fue evolucionando?









No lo voy hacer yo, me gustaría que el lector que este post, lo hiciese por sí mismo y nos diese a conocer sus conclusiones.
 El gustar se mueve desde la comodidad y se concretiza con una mera declaración del tipo “me gustaría…”. Al apetece sigue siendo una mera sensación,  pero que no lleva a la acción. El desear activa más nuestros deseos,  pero,  no los concreta y sigue sin hacer nada.  

Sólo el auténtico querer, desde la voluntad,  se pone en acción para lograr los  objetivos previamente establecidos.   


¿En qué punto del Eje del Querer se movió y evolucionó:




¿La población en general?



¿Y los políticos? 

¿En el gobierno de la nación?

¿En el gobierno de las autonomías? 

¿En  nuestro personal sanitario?  

¿En los críticos del doctor   Simón?


   

¿Qué molesta del  doctor Simón?  
¿Tal vez su estilo tranquilo, claro, sin ambigüedades, conciso?
 ¿Preferirían muchos políticos que fuese de una tipología estridente y sensacionalista para no desentonar de ellos mismos?
 ¿Que se presente ante el auditorio como una persona corriente y normal sin los estiramientos (“arrogante y orgulloso en su trato con los demás”) y pomposidades (“grandilocuencia, ostentación, magnificencia, suntuosidad, afectación, vanidad”)  que exhiben los políticos?






Una vez que las cosas pasan, todos nos desgañitamos en  juzgar lo que pasó echando mano de acontecimientos que sucedieron posteriormente,  y que no conocíamos en el situación original, la cual ya se nos olvida y nos quedamos con la nueva como si fuera la pasada.  









Escribí  este post  en mi blog el domingo pasado. Desde entonces le fui añadiendo ciertos matices. Esta última semana observé que algunas personas se sienten engañadas porque según dicen,  el doctor Simón dijo, con respecto a la norma de utilizar o no las mascarillas, primero  que  no tenían mucha utilidad y por lo tanto no era obligatorio su uso,  y que posteriormente “se le escapó” que no se puso como norma obligatoria su uso, porque no había mascarillas.
Añadí, hoy al post unos párrafos más sobre las normas. 

Si te interesa puedes leerlo aquí:

He formado a muchas personas en la prevención de riesgos laborales, en general y sobre todo, en riesgos psicosociales, en particular. Sobre las normas sosteníamos que  son indispensables para crear un marco que  favorezca  la autonomía y la iniciativa responsable.

Para que las normas sean eficaces requieren que cumplan una serie de condiciones:

Lo primero, tienen que ser útiles:
Especifican los valores comunes de la comunidad, entre los cuales está, en este caso,  la seguridad e integridad física; se relaciona con los objetivos que pretenden conseguir, en este caso que nadie se infecte del pernicioso virus; fomentan la cohesión del colectivo ( en este caso no logrado, sino todo lo contrario: generaron conflictos); incrementa la implicación de las personas aclarándole el marco general de actuación y las iniciativas que pueden tomar por sí mismos; Ante casos de desavenencias o conflictos, sirven de referencia.

Lo segundo, tienen que ser eficaces:
Para esto lo primero tienen que ser aplicables, es preferibles la ausencia de normas a normas inaplicables. (Sin duda esto lo tendría en cuanta el Dr. Simón. Si no había mascarillas para todos, sería absurdo obligar a todos a llevarlas.)
Lo segundo, tienen que ser útiles, es decir, suponer una ayuda que facilite el cumplimento del objetivo que se persigue.
Lo tercero, protectoras de tal forma que supongan una ayuda sin atemorizar a nadie.
Lo cuarto, contractual. Compromiso recíproco de todos.
Lo quinto y último, FLEXIBLES: REVISABLES DE FORMA INTELIGENTE EN FUNCIÓN DE LA EVOLUCIÓN Y DEL CONTEXTO.

Con respecto al CONTROL DE LA SITUACIÓN  me gustaría añadir lo siguiente:
















Lo peor no es la subjetividad sino la arbitrariedad. En muchos casos se puede medir por lo que el procedimiento sería “medir en donde sea posible”. 
Hay situaciones en las que la medición no es posible. El procedimiento aquí sería  “juzgar y valorar en donde no sea posible medir”. 
Para esto último es imprescindible tener la capacidad  de análisis y experiencia (dos características, a mi juicio, en riesgo de extinción)