lunes, 17 de febrero de 2020

LOS SEIS PILARES DE LA MORAL (1)





Los 6 PILARES de la  MORAL (1)





"Necesitamos desarrollar una masa crítica de ciudadanos  éticos. Los ciudadanos éticos son personas que comprenden el propósito de las empresas y la contribución vital que estas pueden hacer a la sociedad, reconocen las normas ímplícitas  en ese propósito  y alientan a los negocios a cumplir las obligaciones mediante dos presiones: la estima y la desaprobación." [1]

Entendiendo en contexto



Cuentan que en una gran multinacional andaban buscando un nuevo Director Financiero.

Entrevistaban a distintos candidatos forjados en las más prestigiosas escuelas de negocios y universidades. A todos les exigían un curriculum  impresionante, además del dominio de varias lenguas. Pero todos fallaban ante una simple pregunta:

"¿Cuantos son dos más dos?" Casi todos contestaban, con una visible sorna, que cuatro, evidentemente.

 Finalmente uno,  que era especialmente observador, tras mirar a los restantes miembros del Consejo a los ojos se dirigió al Presidente y le contestó:


- "¿Cuántos quiere que sean?" 

La respuesta fue inmediata:

- "¡Contratado!"

Si consideramos que el razonamiento es una de nuestras facultades mentales más importantes, y que nos permite hacer inferencias y sacar conclusiones:

¿Podemos decir que estamos ante una empresa con un código ético estricto?

¿ Podemos prever que si entramos a trabajar en ella, y nos  caracterizanos  por ser una persona  de rigurosos principios y valores morales supondrá, en ese entorno,  un punto fuerte?

¿Nos adaptaremos  con facilidad a la cultura de empresa y podremos  prosperar en ella?

   
Entendemos por ética la teoría ( el estudio y reflexión ) del comportamiento moral y por moral el conjunto de normas de conducta, el  modo de actuar,  que facilitan la convivencia. La moral se  ocupa  de los valores, creencias y normas  que tiene una  sociedad  y que sirven para valorar si el comportamiento que damos ante una situación concreta,  está bien o está mal, si es correcto o no correcto, si es aceptable o no aceptable. No es posible comprender y, mucho menos juzgar,  el comportamiento de los humanos sin tener en cuenta en que medida están predeterminados por la civilización en la que vive. No se puede entender el comportamiento laboral de alguien, sin conocer la cultura de empresa (forma de hacer las cosas en esa empresa) en la que trabaja.

 La civilización que hemos alcanzado en este estadio de evolución en el que nos encontramos, no sería posible haberlo alcanzado sin un nivel de moralidad determinado. Los logros de los que disfrutamos  no se deben tan solo a la tecnología,  la cual, por muy avanzada que esté en un momento dado,  no tiene mucho valor sin cooperación. Esta cooperación que nos permite unirnos y colaborar  para realizar proyectos y alcanzar logros,  solamente puede tener lugar con un  determinado nivel de desarrollo moral de las personas manifestado en su comportamiento individual, grupal y colectivo.
   
La moralidad es el "pegamento" que nos une.

¿Cómo responderías tú a la situación anterior?

¿Te mantendrías en que dos más dos son cuatro?


Todos hemos constatado que si hablamos de ética y moral nos encontramos con opiniones y puntos de vista muy diferentes  y,  a veces,  contradictorios. En función de la clase social, observaremos notables diferencias respecto a su concepción de la moral. En función de la generación sociológica en la que nacimos podemos encontrarnos con antagonismos en estado puro. Lo mismo ocurre con los diferentes grupos en los que nos movemos.  Sociedades distintas, opinan distinto  y generan conflictos  de todo tipo, debidos a  sus diferentes concepciones  sobre la moral. Una misma persona a lo largo de su vida puede ir modificando y cambiando su percepción de la misma, considerando, lo que en su momento fue para ella un valor ético importante, al  día de hoy, y pasados los años, algo que en su día idealizó pero que ahora  soslaya con frecuencia sin sentir la más mínima culpabilidad y sin quitarle el sueño en absoluto. 


"Afirmar  en el siglo XXI que la ética debe ser universal es una obviedad. Hacer de enfant terrible a estas alturas de la historia pretendiendo defender el relativismo no deja de ser una postura de salón, por muy extendida  que esté..."
Adela Cortina, 'NeuroÉtica y NeuroPolítica' 


Observando muchas actuaciones que se dan en nuestras sociedades actuales se pone claramente en evidencia que la evolución no es un proceso de diseño inteligente, es simplemente un proceso. Es esta la causa de que no de como fruto personas con cerebros objetivos y racionales, sino  subjetivos y de una racionalidad muy limitada. Cerebros que no solo fabrican razones sino, también emociones y que a veces nos llevan a la miseria moral y en consecuencia social y política como la que se le puede atribuir al mundo actual.

Un mundo que podemos sintetizarlo  así: "compro luego existo". La mercancía como valor absoluto que desplaza al Ser  eclipsado bajo la fachada del  tener y comprar. 


"Nunca hemos tenido un mundo ético, pero el periodo comprendido entre 1945 y 1970 progresamos más hacia ese objetivo que durante cualquier otro momento de la historia, un progreso que se ha ido deshaciendo. Para restaurar el impulso hacia adelante tenemos que volver al enfoque realista del pragmatismo prudente" [2]

Cómo puede ayudarnos  la psicología moral


Jonathan Haid,  psicólogo social y profesor de liderazgo ético en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, echa mano de múltiples investigaciones  psicológicas, neurológicas y antropológicas,  para sostener lo siguiente [3]:
1.     La moralidad humana es el resultado de procesos evolutivos biológicos y culturales.
2.    
La moralidad individual y colectiva de las  variadas culturas y sociedades que existen en el mundo,   se apoyan en seis pilares que las sustentan y que aparecen en la Figura 1: 


                                                Figura 1: Elaboración propia


Estos  seis pilares tienen un carácter universal y están presentes en los fundamentos morales de todas las culturas.

La  moralidad nos hace ser muy receptivos a determinadas situaciones y reaccionar ante ellas siguiendo un patrón que es determinado por un módulo correspondiente, tratando la cuestión de una forma altamente especializada. Ver:  Teorías ciéntificas acerca de la evolución.

Así, por ejemplo, si cae una persona anciana en la calle, reaccionamos  ayudándole a levantarse y nos preocupamos por las consecuencias de la caída. Estaría aquí activándose el módulo  del  Cuidado que supone, entre otras cosas, la consideración y protección de los demás. Cuando un partido progresista prioriza como muy portante ocuparse de mantener el poder adquisitivo de los pensionistas, se está inclinando por el cuidado de los más vulnerables. Cuando esos mismos pensionistas sale a la calle  cuando se pretende implantar el 0,25% como factor de revalorización de las mismas pensiones impuesto por un partido conservador, está activando el módulo de Equidad (activado por la falta de cooperación, el engaño y la decepción)  y el módulo de Libertad (activado por el abuso de poder político).


Tendremos ocasión de desarrollar cada uno de los pilares que nos permitirán ser conscientes de la actuación de los diversos partidos políticos. Veremos que los partidos marcan sus diferencias en función de la priorización que hagan de cada uno de los pilares. También, cada uno de nosotros los prioriza de forma diferente. Para determinadas personas, grupos, partidos políticos, clases sociales y sociedades,  unos pilares son muy importantes y a la vez que para otros no lo son tanto. Hoy simplemente pretendemos hacer una introducción al tema.


Figura 2: Elaboración propia

En el cuadro de la Figura 2,  hacemos un resumen  de  estos pilares y seguidamente explicamos, muy someramente,  cada uno de los encabezamientos de las columnas que en él aparecen, dejando, para más adelante,  la profundización en las explicaciones. 

En la primera de las columnas aparecen los pilares. Según nos dice Haid,  él y Craig crearon el  enfoque Teoría de los fundamentos morales:



“al identificar los desafíos adaptativos de la vida social sobre los que escribían con frecuencia los psicólogos evolutivos y luego relacionar esos desafíos con las virtudes que se encuentran de alguna forma en muchas culturas”.


     Figura 3: Wikipedia


Las columna 1 enumera   cada uno de los  6 pilares. 

  1. Cuidado / daño
  2. Equidad / engaño
  3. Lealtad / traición
  4. Autoridad / subversión
  5. Pureza / degradación
  6. Libertad / opresión


La columna 2  hace referencia a la  función o desafíos adaptativos a los que pretende hacer frente:
  • 1.     Cuidar a los niños vulnerables
  • 2.     Asociarnos con personas con las que no estamos emparentados para obtener beneficios producto de la reciprocidad.
  • 3.     Formar coaliciones para competir con otras coaliciones.
  • 4.     Negociar jerarquías de estatus.
  • 5.     Mantenernos a nosotros mismos y a nuestros parientes libres de parásitos y patógenos, los cuales se propagan rápidamente cuando las personas viven cerca unas de otras.
  • 6.     Responder ante  situaciones  de dominio, maltrato  o restricciones impuestas por otros.


La columna 3, se refiere a los detonadores  o activadores originales, es decir, que es lo que activaba en nuestros antepasados que se pusiese en marcha los pilares morales correspondientes. La evolución premió a aquellos que acertaban a activarlos oportunamente y “castigó”, extinguió a aquellos otros que no lo  hicieron.

La columna 4  corresponde a los detonadores o activadores  actuales, aquellos que hacen que en la sociedad occidental moderna se pongan en marcha cada uno de los 6 pilares morales.

La columna 5, muestra las emociones implicadas en el funcionamiento de cada uno de los pilares.

La columna 6 hace referencia a la vinculación que se da entre cada uno de los pilares y las virtudes que le corresponden. 



La  moralidad nos hace ser muy receptivos a determinadas situaciones y reaccionar ante ellas siguiendo un patrón que es determinado por un módulo correspondiente, tratando la cuestión de una forma altamente especializada. Ver:  Teorías ciéntificas acerca de la evolución.
Así, por ejemplo, si cae una persona anciana en la calle, reaccionamos  ayudándole a levantarse y nos preocupamos por las consecuencias de la caída. Estaría aquí activándose módulo  del  Cuidado que supone, entre otras cosas, la consideración y protección de los demás. Cuando un partido progresista prioriza como importante ocuparse de mantener el poder adquisitivo de los pensionistas, se está inclinando por el cuidado de los más vulnerables. Cuando esos mismos pensonistas salen a la calle  cuando se pretende implantar el   0,25% como factor de revalorización  de las mismas pensiones impuesto por un partido conservador, está activando el módulo de Equidad (activado por la falta de cooperación, el engaño y la decepción)  y el módulo de Libertad (activado por el abuso de poder político).
   
Lo que varía es el énfasis y la priorización que cada uno de nosotros hacemos de los seis pilares. Para determinadas personas, grupos, partidos políticos, clases sociales y sociedades,  unos pilares son muy importantes y a la vez que para otros no lo son tanto.

Con este post,  simplemente pretendemos hacer una introducción al tema.
Tendremos ocasión de desarrollar cada uno de los pilares que nos permitirán ser conscientes de que valor damos nosotros a cada uno de ellos y, también de la actuación de los diversos partidos políticos.

“El populismo ofrece un corazón sin cabeza; la ideología, una cabeza sin corazón Paul Collier

          


Referencias Bibliográficas: 


[1]  Collier, P. : El futuro del capitalismo. Cómo afrontar las nuevas ansiedades. Barcelona, Debate,2019,             p. 136

[2]   bíd. 289

[3] Haidt, J. : La mente de los justos. Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata. Barcelona, Deusto,2019























domingo, 16 de febrero de 2020

EL SENTIDO COMÚN











EL SENTIDO COMÚN






“La cosa del mundo mejor distribuida, pues todos y cada uno piensan que lo poseen en tal medida que incluso aquellos difíciles de satisfacer en todo lo demás no se quejan de la proporción que les toca”  Descartes [1] 


  
No solamente hemos perdido el ‘menos común de los sentidos’;  también estamos perdiendo nuestra capacidad de entender. La inteligencia se desarrolla en el mundo de los conceptos  y en la construcción de concepciones mentales.
Espejos
A partir del asesinato de Kennedy solo existirían los sucesos que crearan las cámaras como espectáculo
Manuel Vicent

La psicología de la forma (Gestalt),  llegó a la evidencia empírica suficiente para afirmar que nuestras percepciones no son nunca reflejos o calcos inmediatos de lo que observamos:  realizamos reconstrucciones mentales  de lo observado. Por otro lado, en los tiempos que corren, el lenguaje conceptual (abstracto),  es sustituido por el lenguaje perceptivo que es muy inferior y más pobre ya no solo si consideramos el número de palabras, sino, también,  en cuanto a los significados (ver capacidad connotativa del lenguaje).  


La televisión, productora de imágenes,  elimina los conceptos  y socava nuestra capacidad de abstracción haciéndonos 

ver sin entender.



La nueva era de la información comenzó el 22 de noviembre de 1963, a las 12.30, cuando el industrial textilero de ropa femenina Abraham Zapruder se encaramó en un pilar de la plaza Dealey, en Dallas, con una cámara Bell & Howell de ocho milímetros”


Vivimos en un tiempo en donde la capacidad de opinar y  de juzgar los acontecimientos de forma razonable, está de capa caída (utilizo la expresión “de capa caída” siendo consciente  y como ejemplo de falta de sentido común en mí mismo, dado mi radical antagonismo con la tauromaquia, por lo que no debería utilizar su vocabulario).

“A partir de ese momento los periodistas pasaron de ser informadores a llamarse comunicadores, y la noticia era eso que decía en pantalla un tipo agradable, una chica atractiva, los dos con una voz bien modulada, capaces de emitir con una sonrisa ambigua y una dentadura perfecta un bombardeo, una crema, un asesinato, una marca de coche, el discurso del presidente y una sopa.”


Tenemos todos los días múltiples evidencias de ello no tan sólo escuchando los “argumentos” de nuestros políticos a las diversas cuestiones, sino también en las expresiones del hombre común para explicar muchos de los acontecimientos que se dan en el día a día.


“Ser consiste en ser visto —dijo Berkeley—. Eso dicen también los viejos sentados en una solana con una garrota entre las piernas: ver para creer o vivir para ver, y es lo que hace ya gran parte de la humanidad que se mira en el espejo de las pantallas como figurantes de este espectáculo.”

El pensamiento nos permite razonar. No es lo mismo razonar bien que razonar mal. Un raciocinio correcto marca una gran diferencia en todos los órdenes de la vida [2]:

¿Le damos la importancia que merece? 


El pensamiento práctico, que  es el que garantiza el progreso y el avance, se construye a base de argumentos, de razones. La solidez de los argumentos y la evaluación de los mismos,  para saber si son verdaderos o falsos, determinan el grado de solidez de un razonamiento concreto y hace que los demás nos vean como portadores del sentido común. Nuestra imagen mejora considerablemente o termina de capa caída (vuelvo a utilizar, conscientemente,  el lenguaje taurino esperando que el lector de este  post sea generoso conmigo y no me tire por tierra mi credibilidad). Ejemplo sólido de esto es la imagen que los ciudadanos tenemos de nuestros políticos, en general, y ya no digamos nada de algunos de ellos en particular.  





Sin razonamiento práctico no hay avance posible. Este razonamiento práctico se construye a base de razones, de argumentos. La solidez de estos argumentos y la evaluación de los mismos (saber si las proposiciones que nos hacen son verdaderas o falsas)  determinan el grado de solidez de un razonamiento concreto.



¿Cuántos debates de nuestros políticos se ajustan a estos postulados?

¿Cuántas de las propuestas que nos hacen no tiene ninguna solidez lo que las convierte en falaces?

Observando y escuchando el panorama, saltan a nuestra mente preguntas  con un componente cognitivo y  sobre todo emocional, tales como las siguientes:

¿Cómo pueden estos políticos tomar decisiones y gestionar parcelas importantes  de la vida de los ciudadanos?

¿Cómo puede un  ciudadano auto gestionar su propia vida de forma autónoma y responsable?








Auto gestionar la vida, pasa por el gobierno de uno mismo, el cual forma parte de la existencia y garantiza el control de la misma por uno mismo y no por las circunstancias.

Yo soy yo y mis circunstancia, y si no las salvo a ellas no me salvo yo”
Ortega y Gasset




Se busca empequeñecernos para que sean las circunstancias las que gestionen nuestra vida. 


Se busca la confusión mental (el mejor antídoto para el pensamiento crítico).  Ya no necesitamos entender y comprender nada. 

El profesor Sartori [3], nos habla de la transformación del homo sapiens en homo videns, debido a lo cual la palabra ha perdido valor y actualmente se da la primacía de la imagen, es decir, de lo visible sobre lo inteligible,  que ha acabado con el pensamiento abstracto, con las ideas claras y distintas.

 Ya no interesa la “lógica informal” con la que construimos el razonamiento práctico. Ya no hay necesidad de saber argumentar correctamente. No interesa la capacidad de desmontar razonamientos no válidos que pueden parecer ciertos. Se aceptan fragantes falacias como si fueran dogmas de fe.

En un curioso  y humorístico libro [4],  (para plantear algunas cuestiones, y con la finalidad de hacerlas más digeribles, es una buena estrategia recurrir al humor)  se sostiene la tesis de que la inteligencia,  entendida como el rasgo más distintivo del ser humano y gracias a la cual fuimos capaces de progresar, ya quedó en desuso, está obsoleta. Sostiene cosas como las siguientes:

“El poder de una organización social humana es tanto más fuerte cuanto mayor es la cantidad de inteligencia que consigue destruir”; “la inteligencia intimida y desencadena la agresividad de quién no la posee o está menos dotado”;  “la jerarquía es el instrumento que ha inventado la evolución para agrupar a los sapiens y conducirlos hacia la estupidez”.

Va, aún,  más lejos,  llegando a determinar varias leyes sobre el fin de la inteligencia:
Primera ley sobre el fin de la inteligencia:
 “El imbécil sobrevive. El genio se extingue".
Corolario de la Primera Ley:
 "Antes tontos que muertos".

Sin conciencia (capacidad de darse cuenta) no hay comprensión.


  Sin comprensión (entender) no hay motivación.


 Sin motivación (energía) no hay acción.


 Sin acción no hay evolución.


 “Ser es hacer”


¿Qué circunstancias anulan o merman nuestra
CAPACIDAD DE HACER?
                                      


Referencias bibliográficas

[1]Descartes, René, Discurso del método, Primera parte, Madrid, Espasa Calpe, 2000  

[2] LA GRAN COALICIÓN: PENSAMIENTO CRÍTICO Y OPTIMISMO FUNCIONAL  

 [3] SARTORI, Giovanni: Homo videns. La sociedad teledirigida, Taurus, 1998.

[4] APRILE, Pino: Elogio del Imbécil, Temas de Hoy, 2006













domingo, 26 de enero de 2020

PONER PUERTAS AL MAR







Poner puertas al mar






“La naturaleza está siempre en acción y condena toda negligencia”
Goethe


Si no se le pueden poner puertas al campo, por mucho que  Trump se empeñe en levantar muros para parar la marea de emigrantes, ni que decir tiene que mucho menos se le pueden poner puertas al mar.

La casa de la que nos habla Manuel Vicent, construida con inteligencia práctica, basada en la  “sencillez y humildad, de la que deriva su increíble fortaleza", no se resistía al mar, le abría la puerta:

     “Las veces en que el mar se soliviantaba y comenzaba a invadir la playa, se le abría la puerta y se le dejaba pasar para recibirlo con la convicción de que es el amo absoluto del lugar cuyo derecho resulta insoslayable. Cuando decidía retirarse, se le despedía en el umbral hasta la próxima visita. Había dejado la casa lavada y desinfectada, con un aroma a alga y salitre que todavía invade mi memoria.”                                                                                                                                                                                    https://elpais.com/elpais/2020/01/25/opinion/1579968345_098962.html

 Saber reconocer quién es quién y, sobre todo, quien es el amo absoluto del lugar,   es uno de los signos distintivos de la inteligencia práctica. Los chimpancés, los pollos y cualquier otra especie que viva en grupos saben detectar los signos de dominio y dar ante ellos la respuesta oportuna, sabiendo y anticipando las consecuencias de no hacerlo. Parecer ante el poderoso débil, pequeño y no amenazante,  evita muchos problemas. Por eso, según nos dice el psicólogo, primatólogo y etólogo Frans B.M. de Waal, las señales de sumisión que utilizan los individuos de bajo rango son similares en todas las especies. También Jane Goodall sostiene que las formas en las que los humanos y chimpancés muestran dominio y sumisión son muy similares.


Nuestros conocimientos actuales, muy superiores a los que jamás han existido, y  nuestros rasgos  que nos definen como una civilización científica y tecnológica, nos están  llevando, progresivamente,  a disminuir de forma alarmante nuestra sabiduría, hasta tal punto que ya no sabemos reconocer quién es quién. 





La egolatría y las carencias afectivas y emocionales que conlleva,  se está convirtiendo en el rasgo más característico y definitorio de los humanos del siglo XXI. Nuestra progresiva y creciente soberbia y ambición, nos lleva a competir   ya no tan solo  con los  individuos dentro de un grupo determinado del que formamos parte y   también con grupos que compiten con el nuestro  por los mismos recursos. Tenemos  una percepción tan exagerada de nuestros atributos y cualidades que nos atrevemos a  desafiar  a la todo poderosa naturaleza.  

Si la evolución premió los dos primeros tipos de competencia,  los cuales tuvieron ventajas evolutivas y nos permitieron llegar hasta aquí, este último desafío a la naturaleza  puede llevarnos al final de nuestra evolución hasta la nada.



“Al ver con qué facilidad la reciente borrasca Gloria ha arrasado el litoral mediterráneo y se ha llevado por delante playas, paseos marítimos con sus farolas y palmeras, puertos deportivos, yates, puentes, salas de fiestas, restaurantes, bares de copas, construcciones, al parecer, tan débiles como lo son la prepotencia, el despilfarro y la codicia humana, vuelvo a pensar en aquella casa de pescadores, que ha desafiado también esta vez con éxito el formidable oleaje.”





La casa, de la que nos habla Vicent, se construyó por una mente que no perseguía quimeras, meros sueño e ilusiones fruto de la imaginación que se empeña en conseguir  imposibles.  

“No le sobraba nada, no le faltaba nada. Tenía lo necesario. Sigue siendo como entonces simple y austera, solo piel y hueso, tal como debe construirse también el espíritu.”

El minimalismo de Mies Van Rohe encerrado en la fórmula “menos es más”,  traspasó los límites de la arquitectura y generó, a través de la filosofía,  el  minimalismo existencial cuyos orígenes  podemos ubicar  en Diógenes de Sinope en el año 410 a.C., el cual, nos dejó claro  que el estatus y el éxito expresado en riquezas, prestigio y fama son quimeras, ilusiones y engaños  al igual que también lo es poner puertas al mar.

Diógenes nos proponía que para realizarse como humanos,  tenemos que vivir conforme a la naturaleza, de tal forma que ante el convencionalismo social y sus signos de posición social, bienes materiales y demás indicadores, tan sólo teníamos que hacernos la siguiente pregunta: 

“¿Responde esto a mi naturaleza como ser racional? 
Según nos dice J.A.Carmona en "Estoicos, epicúros, cínicos y escépticos" por racional Diógenes entendía phronesis, sabiduría práctica.




Nuestra sociedad actual se basa en la irracionalidad. La falta de sabiduría práctica nos lleva a la locura de  poner puertas al mar y sus consiguientes consecuencias. Ante nuestra cosmovisión actual, ante nuestro actuar irracional no tiene muchos sentido la  recomendación que nos hacía Rousseau:


“Es una previsión muy necesaria comprender que no es posible preverlo todo”


¿Por donde empezar para salir de esta situación?

El  octavo hábito de S. Covey  consiste en encontrar nuestra relevancia personal única: La voz, la cual  se manifiesta cuando nos enfrentamos a nuestros mayores desafíos y nos hace estar a la altura de los mismos. La voz es fruto de la intersección entre el talento (puntos fuertes), la pasión (lo que nos motiva e inspira), la conciencia (nuestra guía interior que orienta a hacer lo correcto) y la necesidad (las nuestras y las del mundo).
  1. Incrementar nuestra conciencia, nuestra capacidad de "darnos cuenta".  
  2. Salir de la irracionalidad del  egocentrismo.
  3. Dejar atrás el egocentrismo teniendo en cuenta las necesidades del mundo.  
  4. Tener en cuenta, antes de actuar,  la ley del karma  que siguen el hinduismo y el budismo, equivalente a la que para nosotros  es la ley de causa efecto, y que podemos sintetizar  así:


Cosechamos lo que sembramos








Aquella casa
Se llama Villa Alegría y en ella pasé recién nacido el primer verano de mi vida