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domingo, 27 de noviembre de 2016

Decálogo de AUTOGESTIÓN: Tú conduces tu vida, tú DECIDES


Decálogo de  AUTOGESTIÓN: Tú conduces tu vida, tú DECIDES




 “La madurez se logra cuando una persona pospone placeres inmediatos por valores a largo plazo”.    Joshua L. Liebman.

En ‘Tú conduces tu vida: tú decides 1’, hacíamos toda una serie de  preguntas socráticas con el objeto de que descubrieras por ti mismo dos puntos esenciales:
                  1. Todos tomamos decisiones, todos los días.
                  2. Las decisiones que tomamos marcan nuestra vida.
Decíamos que existen hoy muchos métodos que nos ayudan a tomar decisiones acertadas ­­(Ver: http://www.neuroforma.es/blog/), y finalizamos con la siguiente pregunta: ¿Qué método sigues tú?
Hoy voy a desarrollar una herramienta que yo utilizo, desde hace mucho tiempo,  y que me ha sido muy útil y me  ha dado muy buenos resultados.

LA PARTIDA DE LA VIDA


Imagínate que la vida es una partida de naipes, que se juega con solamente 4 cartas: Me Conviene; No me Conviene; Me Apetece; No me Apetece.
El cómo juegues estas cartas determinará, en mucha parte, el resultado final de la partida, el cómo te vaya la vida.
Dos de estas cartas las utiliza tu cabeza, tu razón: Me Conviene y No me Conviene. Las otras dos cartas las utiliza tu corazón, tu emoción: Me Apetece y No me  Apetece.





El cómo las juegues,  puede convertirte en una persona madura y con voluntad o,  también, en una persona voluble y rehén.
La forma y las decisiones que tomamos para  navegar entre las circunstancias que nos envuelven, llevan a la madurez o al infantilismo, a trabajar en el presente para crear el futuro,  o a vivir en la permanente inconsciencia,  convirtiéndote en un títere  y rehén de unas circunstancias que te manejan a su gusto.
Unos cuantos ejemplos nos ayudarán a comprender y ver el realismo de lo que exponemos.
Si tienes el colesterol alto y te gusta mucho el queso manchego, ante el mismo deberías tomar la decisión consciente, desde la  razón –cabeza-  y jugar las cartas ‘Me Apetece’ pero  ‘No me Conviene’,  que te llevaría a no comer el queso. Por lo contrario, si adoptas  la decisión inconsciente desde la emoción –corazón- y juegas, sin más,  la carta “Me apetece”, te llevará a comer el queso, con el riesgo de incrementar tu colesterol, posible angina de pecho, quién sabe si un infarto, etc.
Si mañana tienes a primera hora  un examen importante y hoy un colega te invita a ir de ‘botellón’ por la noche, dado que te gusta y apetece mucho,  tienes muchas probabilidades de jugar la carta “Me Apetece” e irte a la “movida”. Sin embargo, si te acostumbras a utilizar esta herramienta que hoy te propongo, le dirías a tu amigo: No voy contigo. ‘Me apetece mucho’, pero ‘No me conviene’. Mañana tengo un examen importante y quiero estar en forma para sacarlo lo mejor posible.
Con esta decisión, jugando así las  cartas, estás creando tu futuro desde el  presente.
Tienes más probabilidades de aprobar el examen, terminar los estudios y tener una vida diferente en muchas  parcelas que no tendrás si no terminas la carrera. 

Las personas jóvenes que frecuentemente toman decisiones de esta índole (‘Me apetece’ pero ‘No me conviene’), cuando llegan a una edad adulta alcanzan la madurez, la cual yo defino como la capacidad de realizar, en el día a día, la mayor parte de las acciones bajo la etiqueta de ‘Me Apetece’ y ‘Me conviene’.





La biografía de persona maduras nuestra que han sabido controlar el modo y manera de ir tomando las decisiones que creían convenientes para que su vida fuera la que ellos querían y, cuando el resultado de sus decisiones no era el que esperaban, han sabido aprender del fracaso asimilando lo ocurrido y saliendo fortalecidos de la experiencia. El proceso de madurez conduce a una vida más equilibrada y satisfactoria


APLICACIÓN PRÁCTICA: EJEMPLOS DE LA VIDA MISMA


No me gusta hablar de mí en mis sesiones de formación, pero, no tengo inconveniente en poner algún ejemplo personal si mejoro con ello la pedagogía de la sesión.
Siempre me gustaron mucho los cruasanes a la plancha y durante años fue mi desayuno preferido (aún no había desarrollado y metido en mi vida  la herramienta que hoy te expongo). Con el tiempo mi colesterol subió en exceso y tomé la decisión de no volver a tomarlos (ya practicaba  la herramienta) y sustituirlos por los cereales. EL cruasán me gustaba y apetecían mucho, pero, no me convenía; los cereales no me gustaban ni me apetecían, pero,  me convenían. Hoy, ya me gustan y apetecen  los cereales y disfruto como nunca lo había hecho con mis desayunos, hasta tal punto que la acción de desayunar,  la catalogo como ‘Me apetece y  Me conviene’ (todas las noches hago un pequeño y rápido examen mental de cuál es el balance de acciones del día). Algo que en un principio no te gusta,  puede llegar a agradarte mucho. ¿Cómo? Lo expondré más adelante  en otro principio del Decálogo de Autogestión.

A una persona joven  puede predecirse, con altas probabilidades de acierto,  su futuro en muchos campos, en función del siguiente ratio referido a las acciones que realiza en el día a día: Número de acciones ‘No me apetecen’ ‘Me convienen’ / Número de acciones ‘Me apetecen’ ‘No me convienen’
Para que cuando seas mayor puedas tener un día a día plagado de acciones que te gustan y te convienen, es decir, para que llegues a alcanzar la madurez, la cual no es solamente cuestión de años (la edad es una condición necesaria pero no suficiente para llegar a ella), tendrás que realizar, mientras  eres joven,  un número significativo de acciones que no te apetecerá hacer pero que te conviene hacerlas. Y recuerda que no es más maduro el que tiene más años, sino el que ha aprendido más en sus años vividos.
En la Figura 1, el cuadro Voluntad propia de  la persona que utiliza más frecuentemente el ‘No me apetece’ pero  ‘Me conviene’, es el cuadro de trabajar en el presente para construir el futuro.

 Para conseguir esto es necesario recurrir a la voluntad. La voluntad no es algo mágico con lo que nacemos o no. Se construye y desarrolla a la medida que uno mismo quiera. Es, sobre todo, una cuestión de Razón, de Inteligencia. Es “la capacidad que alguien tiene de posponer una gratificación inmediata, algo que le apetece mucho (EJ: el ‘botellón’, hoy), para obtener una gratificación futura de mayor valor  (EJ: Aprobar el examen y terminar la carrera, dentro de dos años).






La madurez consiste en no culpar a nadie de tus propias decisiones. Ver los tres principios que desarrollamos en ‘Decálogo de Autogestión: Cardar para progresar: http://tv.uvigo.es/es/video/mm/15178.html y que decimos que son la base de toda vida lograda: CAR: Conciencia, Auto creencia y Responsabilidad – asumir las consecuencias que se derivan de las decisiones que tomamos.








LA UTILIDAD DE LAS HERRAMIENTAS


Esta herramienta para mí es tan importante y tan útil que me quedo con las ganas de seguir desarrollándola, pero no quiero que nadie deje de leer esto por parecerle muy extenso. La abordaremos de nuevo en otras ocasiones. Te invito ahora a reflexionarla y que veas sus múltiples aplicaciones prácticas que tienen en la vida; que sepas extrapolarla a situaciones concretas que se te den a ti y que la utilices para tomar decisiones.
Toda profesión tiene unos principios por los que se rigen los profesionales de la misma. También tiene unas tareas que le son propias y, finalmente, tiene una seria de herramientas que le ayudan a realizar esas tareas con la mayor calidad y eficiencia posible. Los principios no sólo hay que conocerlos sino deben guiar nuestra actuación como profesionales. Las herramientas debemos tener la capacidad de manejarlas con destreza y las tareas debemos llevarlas a cabo con una alta competencia. Esto vale para la profesión de fontanero, la de médico o para cualquier otra.
La profesión de vivir una vida plena, también requiera lo anterior. Si manejas con destreza esta herramienta que hoy expongo, te facilitará mucho el vivir con plenitud.
Cuando una persona está convencida de que sabe algo de gran valor, de gran utilidad, quiere compartirlo para que beneficie a otras muchas personas. Ver ‘Decálogo de Autogestión: Cardar para progresar: http://tv.uvigo.es/es/video/mm/15178.html el Ciclo DAR: Desarrollo Personal y Profesional, Aportaciones al entorno y Recompensas. Si alguien se desarrolló y  consiguió mucho luego necesita dar. Algunos multimillonarios dedican una gran parte de su fortuna a proyectos altruistas que benefician a la sociedad. Ejemplo claro de esto es Bill Gates  cuyo altruismo le llevó a que le otorgaran el  premio Príncipe de Asturias.

 El mi juventud, como en  otras muchas personas,  predominó en mi la motivación –aquello que nos mueve en la vida-  extrínseca. Podemos definirla así: no me gusta lo que hago pero me proporciona beneficios. No me gusta el trabajo que hago pero me pagan un salario con el que me gano los garbanzos. Pasados algunos años mi motivación fundamental fue la intrínseca: me gusta tanto lo que hago que no diferencio entre trabajo y ocio. Las tareas que desarrollo son tan apasionantes que disfruto mucho. Yo suelo decir que llevo muchos   años sin trabajar porque disfruto mucho con mi trabajo. Por eso siempre estaré agradecido a mi empresa y entorno  porque,  gracias a ellos,   soy lo que soy: alguien que declara que lleva 20 años sin trabajar porque consiguió alcanzar aquella máxima de Confucio: “busca el trabajo que te gusta y no trabajarás en tu vida”.
Sigo teniendo motivación intrínseca, pero,  la que predomina hoy en mí es la motivación trascendente: me gusta lo que hago porque beneficia a muchas  personas.
Si mis alumnos, si mi nieta, incorporaran esta herramienta en su vida, yo, aún muerto, viviré con ellos.



Si eliges un día típico de tu vida actual:

1. ¿Cuántas de las cosas que haces puedes catalogarlas de ‘No Me Apetecen – Me convienen?

2. ¿Cuántas de las cosas que haces puedes catalogarlas de ‘Me Apetecen – No Me convienen?



Recuerda:
el  objetivo debe ser que algún día puedas catalogar la mayoría de ellas como Me Apetecen – Me convienen

 En la Figura 3 aparecen reflejados los resultados, en el tiempo,  de cada una de las decisiones que tomes en cuanto al BIS: Bienestar Individual Subjetivo, lo que solemos llamar felicidad, que te puedan proporcionar.