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sábado, 25 de julio de 2020

LA PESADILLA DE LAS MASCARILLAS




    La pesadilla de las mascarillas:      
De las normas absurdas al absurdo de las normas


“Pocas personas son capaces de demostrar un principio de ética común cuando su deliberación está envenenada de emociones.” 
"A sangre fría" (1966), Truman Capote

Opiniones


Se escuchan por doquier muchas opiniones emocionales tratando de justificar que no deben utilizarse las mascarillas. Se escuchan, también, de forma más selectiva, opiniones racionales expuestas a través de argumentos razonables [1],  justificando el uso de las mismas mascarillas.

Algunos ejemplos:

1.     “El Diario Oficial de Galicia resuelve una de las grandes dudas desde la reapertura de los locales de hostelería. ¿Es obligatorio estar con la mascarilla puesta en terrazas, bares y restaurantes? La respuestas es sí y solo podrá ser retirada en el momento de la consumición -«no momento específico do consumo», apunta el DOG-. Por lo tanto, tendrá que volver a colocarse el resto del tiempo que se permanezca en el local.” [2]. 


       Un poco de humor.  Hagamos un paréntesis para digerir mejor esta noticia y no nos atragantemos

 El humor no viene mal, ayuda a relativizar y no dramatizar en exceso las situaciones. Tomarse la vida con algo más de humor, ayuda  a adaptarte mejor a las situaciones complicadas.

                                       



  Ver Video:
https://www.facebook.com/julio.iglesiasrodriguez.3/videos/10207332273580429/



2.     





“La posibilidad de transmisión del virus en la calle es muy limitada y no hay nada que justifique que 40 millones de personas vayan por la calle con mascarilla” Jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’ Hebrón [3]

3.     “Los brotes que tenemos tienen poco que ver con el uso de las mascarillas, y aun utilizándolas seguirá habiendo brotes, porque el virus está”. Jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’ Hebrón [4]

Se escuchan por doquiera opiniones viscerales contra el gobierno acerca de lo absurdas que son  las normas que nos dan los políticos (se enmascaran en los "científicos") para proteger a los demás y a nosotros mismos del famoso virus. Se escuchan, también, de forma más selectiva,  opiniones ponderadas y sostenidas desde el sentido común [5],  sobre el papel del gobierno en el manejo de la pandemia.

 El vínculo que se da entre lo emocional y lo racional [6] debería ser analizado por nuestros políticos (sin enmascararse, entendiendo el término no en su primera acepción: "Cubrir el rostro con máscara": se supone que para analizar tendrán que reunirse y por tanto deben ponerse la máscara, sino en la segunda: "Encubrir o disimular algo")y sacar las conclusiones oportunas del comportamiento de las personas ante esta pandemia que nos acosa por todos los frentes. Llegarían,  así, a entender racionalmente por qué unas personas reaccionan a sus mensajes positivamente,  mientras que  gran número de ciudadanos reaccionan negativamente.


Normas

 En general, todos estamos de acuerdo en que para vivir en sociedad,  requerimos de normas que guíen y orienten nuestro comportamiento en las situaciones sociales que compartimos con otros. 


También, en general, criticamos y nos saltamos aquellas normas que tenemos que seguir y no comprendemos su utilidad.  La cosa sube un poco más de temperatura cuando nos imponen una norma que sea imposible de cumplir. Si a principios de marzo,  nos impusieran llevar siempre mascarillas, cuando estas eran escasas o inexistentes en el mercado, llegaríamos a la sublevación, y observaríamos o formaríamos parte de grupos de personas civiles contra la autoridad emisora de la norma.

Hay normas draconianas, excesivamente severas; hay normas estúpidas, sin sentido;  hay normas inútiles, inaplicables. Son herramientas muy eficaces para crear confusión, malestar,  y bajadas de moral de las personas que las sufren. Terminan generando rechazo y resentimiento hacia las figuras de autoridad [5].

Hay, también, normas útiles, normas eficaces que nos llevan a crear contextos  óptimos para conseguir el fin que pretenden, normas flexibles adaptadas a los cambiantes contextos. 

Son herramientas eficaces en crear situaciones de profesionalidad y eficiencia con lo que se logran entornos de bienestar personal y productividad y eficiencia grupal.

He formado a muchas personas (estudiantes de másteres, directivos de multinacionales, ejecutivos, mandos, etc.)  en la prevención de riesgos laborales,  en general,  y sobre todo en riesgos psicosociales,  en particular. Partíamos de la premisa de que para que un sistema se encuentre en una lógica de mejora continua ( y no de retrocesos como nos está ocurriendo ahora) es esencial controlar su aplicación y garantizar un feedback eficaz. Desde un punto de vista práctico, proporcionaba a la dirección de las empresas,  una metodología eficaz para la observación de los comportamientos  inseguros, además de darles herramientas para comunicarse con los colaboradores de forma positiva con el propósito de obtener su compromiso para mejorar su comportamiento, al tiempo que permitía identificar procedimientos y normas erróneos o inaplicables.





Desarrollamos, en dicha formación,  un módulo sobre las normas del cual hago la siguiente síntesis:

Las normas son fundamentales para generar  un contexto que favorezca la autonomía y la iniciativa responsable. 


Para ello no vale cualquier norma absurda,  sino normas que cumplan determinados requisitos, normas que se atengan a determinadas condiciones (a ver si para cobrar el dinero asignado por Europa, esta nos  tiene que condicionarlo al cumplimiento de unas normas redactadas por ellos y llevarnos de la manita, como a los niños, para la lucha contra el SARS-CoV-2 ) ¡Hasta ahí podríamos llegar!, pero, que ¡nadie se extrañe si llegamos!

Y ya que hablamos de Europa, recordar, que a día de hoy,  Francia obligará a utilizar mascarillas sólo en lugares públicos cerrados a partir de agosto, como hacen  Alemania, Italia y otros. En Inglaterra sólo es obligatoria en el transporte, los supermercados y las tiendas, y los países nórdicos se limitan a recomendar su uso en espacios cerrados.

Nuestros políticos  tienen que abandonar comportamientos de rebaño o manada,  lo que en nuestro país llamamos lisa y llanamente borreguismo,  y coger las riendas de la situación. Con el ejemplo que nos están dando,  no resultan raros ni extraños muchos de los comportamientos  borreguiles que observados en los ciudadanos.

Cuando una norma es norma


Para que las normas sean eficaces requieren que cumplan una serie de condiciones:

Lo primero, tienen que ser útiles:

Especifican los valores comunes de la comunidad, entre los cuales está, en este caso,  la seguridad e integridad física; se relaciona con los objetivos que pretenden conseguir, en este caso que nadie se infecte del Covid- 19,  para lo cual es imprescindible proteger a los demás y protegerse cada cual a sí mismo;  fomentan la cohesión del colectivo (en este caso no logrado, sino todo lo contrario: generan múltiples conflictos, desencuentros y divisiones); incrementan la implicación de las personas,  aclarándole el marco general de actuación y las iniciativas que pueden tomar por sí mismos (al igual que el anterior, todo lo contrario); ante casos de desavenencias o conflictos, sirven de referencia (en nuestro caso sirven para avivar las desavenencias y echar más leña al fuego)

 Ser útiles también significa que  suponen  una ayuda que facilite el cumplimento del objetivo que se persigue.




Si realmente se prioriza la salud  (perdón por el sarcasmo), por qué no ponen otra norma más acerca de las condiciones en que muchas personas llevan las máscaras. En muchos casos lo que llevan es un “trapo sucio” lleno de microbios y demás patógenos (tesis que defiende con ardor un amigo mío), debido al excesivo uso en tiempo de utilización de la máscara, y debido, en último término al coste económico que estas suponen.
Si realmente se prioriza la salud (perdón por el sarcasmo) : 
¿cómo puede ser que tengan un IVA del 21 %

Invito al lector a que haga la siguiente encuesta: Preguntar a un número aleatorio de personas lo siguiente: ¿Para qué llevas la mascarilla? Seguidamente, cuando la nuestra tenga un número de personas significativamente estadístico, haga un recuento que cuantos contestaron, en primer lugar,  “para proteger a los demás” y cuantos contestaron, también en primer lugar,  “para protegerme a mí mismo”.

Nota: Restringir la muestra a una "población normal", dejando fuera de la misma a los políticos, pues ya sabemos su respuestas ("pensar en los otros"), y sus intenciones y hechos (van estrictamente a lo suyo: Ejemplo paradigmático aquella declaración de un conocido por todos: "voy a la política a hacerme rico")

Una cosa es pensar solo en uno mismo  y otra, diferente,  es pensar en colectivo.






Lo segundo, tienen que ser eficaces:
Para esto lo primero tienen que ser aplicables, es preferibles la ausencia de normas a normas inaplicables.
Lo tercero, protectoras de tal forma que supongan una ayuda sin atemorizar a nadie.
Lo cuarto, contractual. Compromiso recíproco de todos.
Lo quinto y último, flexibles:
Revisables de forma inteligente en función de la evolución del contexto.
Resumiendo:
 Una norma es tal si cumple lo siguiente:
Está escrita, es apropiada y aplicable, es comunicada, revisada periódicamente y puesta en práctica de manera uniforme.



¿En qué medida se ajustan, según tu opinión, las normas que seguimos para el control de la epidemia, a las anteriores premisas? 



Cuando una norma deja de ser  norma


Cuando es conocida por algunos pero no por todos, cuando se establece, pero no por escrito ni es comunicada, cuando se puede leer pero no se entiende ( hay que redactarlas en un lenguaje entendible por los  destinatarios de las mismas, por los que deben cumplirlas), cuando se entiende pero no se sigue, cuando es oficial pero no se cumple, cuando se cumple pero es obsoleta.
Pido al lector una opinión racional y razonada sobre las normas que los dirigentes,  ya sean nacionales o autonómicos (enmascarados en los "científicos": Leer: EL PODER DEL DINERO:
https://neuroforma.blogspot.com/2018/07/el-poder-del-dinero-habra-un-periodo.html ) , nos han dado para salir ilesos de esta situación que nos ha tocado vivir. También pido una opinión equilibrada entre razón y emoción, sobre si creen  que los políticos están controlando o no la situación.

Control de situaciones complejas



“Soy subjetivo porque soy sujeto, si fuese objetivo sería objeto” 


En otro tipo de formación a directivos y mandos sostenemos que a la hora de valorar determinadas variables de los colaboradores, lo peor no es la subjetividad, sino la arbitrariedad.

En muchos casos se puede medir por lo que el procedimiento sería “medir en donde sea posible”. 
Hay situaciones en las que la medición no es posible. El procedimiento aquí sería  “juzgar y valorar en donde no sea posible medir”. 


Hay quejas de muchos dirigentes autonómicos de la arbitrariedad de muchas de las decisiones que toma el gobierno.

Hay quejas generalizadas sobre las diversas y contradictorias interpretaciones que hacen acerca de las normas, los distintos agentes que deben vigilar que sean cumplidas. Yo mismo que hago deporte casi todos los días (90 minutos de marcha a 135 pasos por minuto), me quedé de piedra escuchando en una televisión a un agente que le decía a unas personas que practicaban marcha,  que tenían que poner la mascarilla, salvo que corrieran... ¡Insólito! Hacer deporte, según este agente se reduce a correr. Hoy a la mañana resolví el problema: después de finalizar la marcha (sin mascarilla)  de rigor, me dirigí (con mascarilla), a la oficina de la policía  municipal de la ciudad en la que vivo, Vigo,  explicándole el caso. Salí de allí sin mascarilla después de que me dijera, sin dudas ni ambigüedades,  que "para el deporte individual no es necesaria la mascarilla". Claro que esto ocurre en Vigo, ciudad en la cual los agentes municipales son, a mi juicio, y dado diversas experiencias en las que he tenido que recurrir a ellos, muy eficaces y eficientes. Pero, por lo que se ve no ocurre lo mismo en otros lugares. 

Si a esto añadimos la falta de ejemplaridad de los políticos que arrastran un déficit alarmante de confianza [7 ] y credibilidad, se explica muchas de las respuestas que los ciudadanos estamos dando.

Al día de hoy, ningún político tiene credibilidad, ni nos inspira confianza, como para hacerle caso a sus mensajes. Si a esto se une que lo que la responsabilidad individual nos suena a pura milonga, solo queda un camino: la sanción. Conducta seguida de malas consecuencias (multa monetaria), tiende a extinguirse o bajar su frecuencia. [8]




Para controlar situaciones complejas es imprescindible tener capacidad  de análisis y experiencia (dos características, a mi juicio, en riesgo de extinción), lo cual nos lleva, entre otras muchas cosas a que se dicten normas absurdas que hagan creer a muchos, sobre todo a los jóvenes, por un proceso de generalización, en el absurdo de las normas.

Ejemplaridad


Una de las premisas fundamentales de la formación  de la que antes hablé, es la siguiente:

“Compromiso e implicación visible de la dirección”


Si no hay ejemplaridad desde arriba, no hay implicación desde abajo.

El ‘compromiso visible’ se traduce en lo siguiente:

Hacer: Hacer  las cosas bien.
 Hacer y que vean que las hace: Las personas deben sentir su influencia y su voluntad de hacer las cosas bien.
Hacer, que vean que las hace y ser creíble: Las personas deben sentir su influencia y su voluntad de hacer las cosas bien y sentir que es un verdadero valor para la dirección.

Así se sale de la patología de personas dependientes que se limitan a obedecer sin entender el por qué, que cumplen las normas de seguridad por puro instinto natural y por las sanciones y consecuencias negativas que les puedan ocasionar el saltárselas a la  torera y sin comprender ni entender nada más que esto.

Sólo así se puede llegar a  fomentar personas independientes con comprensión, integración e iniciativas, con un compromiso personal que les lleve a implicarse en la situación y cumplan, desde la óptica de la responsabilidad individual y no desde la óptica del garrotazo y la sanción.

El sumatorio de personas individuales que asuman estos postulados y empiecen a sentir un refuerzo positivo,   observando cómo sube su autoestima dando estos tipos de comportamientos que la sociedad valora,  dará como resultado final una responsabilidad colectiva emanada del espíritu de equipo que desarrollan sus ciudadanos

Claro que para que se de lo anterior,  la sociedad tienen que priorizar las valoraciones que hace,  poniendo por encima del “chute” de autoestima que se pueda sentir exhibiendo un cuerpo atlético ( Leer:  Cuando la ESTÉTICA  influye más que la ÉTICA: https://neuroforma.blogspot.com/2018/07/cuando-la-estetica-influye-mas-que-la.html en una discoteca saltándose todas las medidas de seguridad, el premiar, con deferencia y aprecio,  al que respeta las normas que como sociedad nos hemos dado y que nos permiten vivir y convivir, sin olvidar que estamos en el paradigma sistémico, el cual nos  “ofrece una metodología, una forma de percibir sistémicamente la realidad, de comprender y resolver sus problemas, que son siempre globales, y que vemos como aislados…”  

   Yo dependo de ti, tú dependes de mí.



 Fuentes bibliográficas: 






[7] ¿Confiamos en los políticos? : https://neuroforma.blogspot.com/2019/04/




viernes, 26 de junio de 2020

SENSACIONES: La sabiduría de las vísceras



SENSACIONES: La sabiduría de las vísceras




El ciudadano normal y corriente no se para a hacer sesudos y racionales análisis políticos de lo que está pasando, pero, ello no quiere decir que le traiga al pairo la situación y la movida que se traen los políticos. Entre otras cosas,  porque estos, los políticos, por muy incompetentes, amorales y otras características similares que tengan, toman decisiones que afectan a sus bolsillos, a los de los políticos,  y a los nuestros, a los de los ciudadanos normales y corrientes. A los de los ciudadanos normales y corrientes (entiéndase esto como normalidad estadística)  para aligerarlos de peso y a los suyos, a los de los políticos, para llenarlos.

Las vísceras,(Antoine Bechara,  nos dice que “cualquier decisión que carezca del elemento emocional, podría implicar consecuencias negativas”) [1]  de los ciudadanos normales y corrientes nos  dicen que por mucho teatro que hagan los unos y los otros,  al final,  en cuestiones de fondo,  todos coinciden. La discrepancia dialéctica a la que nos tienen acostumbrados, es pura y llana palabrería. 

Hay muchos ciudadanos, normales y corrientes,  que zanjan cualquier discusión sobre política con el estribillo de “son todos iguales”.  Otros muchos ciudadanos normales y corrientes nos resistimos a creerlo. No sé si los primeros tienen razones y argumentos de peso pues no los exponen,  pero  los segundos, normalmente,  asumimos la máxima  bíblica de “por sus hechos los conoceréis”.

 La sabiduría de las vísceras nos dice que ante hechos esenciales, cada vez se confirma más fehacientemente lo de  “todos son iguais”, en galego y seguido de  ¡Qué carallo! para expresar ya no una sensación sino una pura emoción de indignación.

Tal vez haya que olvidarse del "todos son iguales" y sostener que ante cosas esenciales de las que nos afectan muy mucho a los ciudadanos normales y corrientes,  todos los políticos actúan de la misma manera. Entonces la cuestión clave a dilucidar es la siguientes:



¿Por qué, cuando se trata de tomar decisiones esenciales, todos los políticos que gobiernan actúan de la misma manera? 

¿Será, tal vez, que no tienen ninguna otra opción?

¿El hecho de acceder al gobierno supone tener que obedecer a otras instancias de diversa índole, sí o sí?

Claro que,  si es así, siempre tendrían la opción de renunciar a gobernar y dedicarse a la profesión de políticos en la oposición o a cualquier otro oficio. 

El poder causa adicción y renunciar a sus privilegios se hace muy duro...  

Ver: 
[1] EL REGRESO DE PEDRO SÁNCHEZ:
 EL VALOR DE LA PREDICCIÓN


martes, 9 de junio de 2020

ACOSO A LOS PENSIONISTAS


 ACOSO A LOS PENSIONISTAS
La ontología del lenguaje sostiene que el lenguaje humano no sólo describe la realidad de forma pasiva: también genera realidad de forma activa. [1]

Todo lo que hablamos da como resultado “producto lingüísticos”, los cuales los podemos clasificar así:
    • 1.       Afirmaciones.
    • 2.      Declaraciones
    • 3.      Promesas
    • 4.      Ofertas
    • 5.      Peticiones
Cuando hacemos una afirmación,  nos comprometemos  a la veracidad de lo que afirmamos.
Cuando hacemos una declaración, nos comprometemos a la validez y a lo adecuado de lo declarado.

El título del artículo,  ‘Pensiones sin paga extra’,   dentro del contexto actual en el que están acosando sin tregua a los pensionistas,   generando incertidumbre sobre sus pensiones ganadas a pulso, parece un mensaje, ya no subliminal, sino explícitamente declarado, para ir acostumbrando a los pensionistas a hacerse a la idea de que sus pensiones actuales serán rebajadas. 

Todo un ejército,  bombardeando mensajes, todos los días,  para crear una realidad determinada.


 No olvidemos que todos los políticos declararon estar de acuerdo en que las pensiones actuales no se tocarían. También, todos declararon estar de acuerdo, en que serían revalorizadas de acuerdo al IPC real, para que no perdieran poder adquisitivo. Parece que ya están convencidos de que los pensionistas no tragamos con subterfugios ("Escapatoria o medio engañoso y hábil para solucionar una situación difícil, escapar de un problema o peligro o eludir algo.")  tipo RP, etc. que intentaron colarnos. 

No olviden los políticos que cuando hacemos una promesa, o una oferta, nos comprometemos a la sinceridad de la promesa enunciada. Cuando nos comprometemos a cumplir una promesa nos comprometemos, también, a tener la competencia para cumplir con las condiciones de satisfacción estipuladas.


Los políticos se creen muy 'listillos' se creen muy listos en el siguiente sentido:  
José Antonio Marina en su obra titulada  'Teoría de la Inteligencia Creadora' nos dice que no se debe confundir al listo con el inteligente: uno se puede “pasar de listo” pero no se puede “pasar de inteligente”. Muchos ingredientes del listo son un gran enemigo de la inteligencia grupal, y un atentado a la formación de grupos inteligentes. En una entrevista le preguntaban a Marina: ¿Qué es, entonces, una persona lista? “Simplificando un poco, responde Marina, un listo es una persona ingeniosa, astuta, egoísta y que va a lo suyo. En España, se valora muchísimo este modelo, ahí están los pícaros y la picaresca, los tratantes, los ingenieros financieros, los que viven del cuento y a los que la  mayoría de la sociedad se quiere parecer. Aplaudimos a las personas listas que son capaces de llevarse cinco millones de pesetas por acostarse con una persona famosa y contarlo en televisión. Ese es, tristemente, el modelo de muchos de nuestros jóvenes de hoy, la copia y la mediocridad.”

No olviden los políticos que, los pensionistas,  tenemos muchos años y alguna experiencia como para permitir que nos engañen.


 Invito a los políticos y también a los pensionistas, a leer, en este mismo blog, el post: 
¿VOTO RACIONAL O VOTO EMOCIONAL?


Sin conciencia (capacidad de darse cuenta) no hay comprensión.

Sin comprensión (entender) no hay motivación.

Sin motivación (energía) no hay acción.

Sin acción no hay evolución.

“Ser es hacer”


Referencias bibliográficas

[1]ECHEVERRÍA, Rafael.: Ontología del lenguaje. Buenos Aires, Granice, 2006

lunes, 1 de junio de 2020

LA ACTUALIDAD DE LA BANALIDAD DEL MAL



LA ACTUALIDAD DE LA BANALIDAD DEL MAL

El asombro

Cuando uno pasa por la vida con ciertas inquietudes y alguna sensibilidad, nunca llega a colmar su asombro,   pues, justamente eso es la vida : la capacidad de asombrarse. Quedar maravillados ante una flor que se abre, un gato que te mira y parece entenderte, el sosiego, calma y tranquilidad alcanzado con el ronroneo de un gato en tu regazo y el embrujo de una chimenea encendida...

Pero (el pero funciona a nivel cerebral como una goma de borrar, eliminando todo lo dicho anteriormente) una cosa es el asombro positivo que se manifiestas ante multitud de hechos de la naturaleza, y otra muy distinta, el asombro negativo que experimentamos ante ciertas acciones humanas?. Al igual que con el colesterol también aquí nos encontramos con asombro bueno y asombro malo. 


La realidad

Diariamente los medios de comunicación nos asombran  (del malo)contándonos lo que pesa con nuestros políticos , en el ámbito social, en las estrecheces que nos esperan, la evolución a peor a la que se aboca nuestra existencia, hasta tal punto que probablemente lo que sentimos ante todo ello no pueda ya ni llamarse asombro negativo y sea necesario utilizar otro término: frustración. 

En el  INDEPENDIENTE se publica  el siguiente artículo,  que invito a leer y reflexionar

"Caos, horror y muerte en la residencia 

Nuestra Señora del Carmen de Madrid"

 "Residentes en camisón y con números rotulados para identificarlos en un centro público en el que durante semanas gobernó el coronavirus." Publicado el 31/05/2020

 https://www.elindependiente.com/vida-sana/salud/2020/05/31/caos-horror-y-muerte-en-la-residencia-nuestra-senora-del-carmen-de-madrid/?utm_source=share_buttons&utm_mediu.m=facebook&utm_campaign=social_share&fbclid=IwAR1K_PNjDAXUgDUMIGr8STrZsmxLDUdRT5ajamSC2PhijkmPCLvS0cMu9Q4#entry-footer



¿Qué conclusiones has sacado de la reflexión? 

Leer:LOS seis PILARES de la MORAL -2: El PILAR DEL  CUIDADO   https://neuroforma.blogspot.com/2020/03/los-seis-pilares-de-la-moral-2.html

Si algún día fue válido que el saber asombrase de lo cotidiano constituye el rasgo más alto que podemos alcanzar los humanos. Que la admiración transforma lo corriente y banal en extraordinario y sublime. Que es  el comienzo de todo conocimiento, urge, entonces, recuperar el asombro, del bueno para volver a la "nueva normalidad". 


Sería interesante hacer un debate público sobre esta cuestión y proponer los planes de acción pertinentes para que no volviera a ocurrir. 

¡Y nos preguntábamos insistentemente cómo fue posible el holocausto!

Mirar para otro lado, cuando la situación requiere dar un paso al frente  y… hacer algo.











Dar un paso atrás y huir de las dificultades,  cuando lo propio sería dar un paso al frente y…hacer algo.

Leer: NECESIDADES SIDIDA

La inhibición moral frente al sufrimiento ajeno sigue presente en nuestra sociedad.

“(…) les dieron a todos camisones y cada abuelo llevaba el número de residente en la mano escrito con rotulador permanente. Todos hacían el mismo comentario. Esto es el Holocausto. Los abuelos estaban desubicados, se miraban unos a otros, calladitos, con la misma ropa y con números en la mano”.

¿Quién nos diría que en las democracias occidentales no tendría cabida  la persona moral; que  eliminaría  la conciencia como  baremo de medición de  nuestras propias actuaciones?

“Yo no sabía de ese episodio, cuando lo vi me espanté. Tuve la sensación de que estaban marcados como ganado”

Arent nos habló de cómo llevar la carga de “el pasado no digerido”.  También, de cómo la acción política, como actividad humana,  tenía todo el sentido. Hoy se sentiría totalmente decepcionada.

¿Qué dirá dentro de 50 años la memoria colectiva que tendrán entonces nuestros actuales nietos, sobre lo ocurrido actualmente?  

Nos seguiremos preguntando sobre el holocausto, pero ya no tan insistentemente, ni tampoco con tanto asombro…

Nos asombra (del malo) El País: 

Los mayores con seguro privado sí fueron trasladados de residencias a hospitales en Madrid.

La Comunidad no impuso el triaje de ancianos a los hospitales privados, reconociendo a sus 

asegurados un derecho a la atención médica que negó al resto


Ya sabemos que el dinero es la mejor vacuna para mitigar la banalización del mal.

¿Condición humana o naturaleza humana?

Paul Sartre y  Simone de Beauvoir diferencian entre lo esencial (grano)  y lo contingente (paja). Cuando Simone tuvo un romance con un escritor americano, Sartre resolvió la cuestión diciéndole al Castor (así llamaba a Simone. Allá por la década de los 80 y muchos, esperé impaciente a que saliera el libro, dos volúmenes,  titulado Cartas al Castor el cual conservo como una reliquia en mi biblioteca): “lo esencial es al amor que nos tenemos, lo contingente todo lo demás”


Para Hannah Arendt, lo esencial es la condición humana:

“La política tienen poco que ver  con la naturaleza humana, acerca de la cual no se pueden realizar afirmaciones válidas […] y tiene mucho que ver con la condición humana, a saber, con el hecho de que no importa cómo o qué deba ser la naturaleza humana, sino con que muchos hombres viven juntos y habitan la tierra. Sin la pluralidad humana no habría política; y esa pluralidad no es una cualidad de su “naturaleza”, sino la auténtica quintaesencia de su condición terrena” 

Las paradojas a las que nos lleva nuestra condición humana, oscilan al igual que el péndulo. Fuimos capaces de construir ideas y cosas grandiosas, pero, también, caímos en las barbaries más desoladoras. No hace falta poner ejemplos. Basta conocer un poco la historia para que nos vengan a la memoria de golpe un motón de ambas.

La degradación de la política

Últimamente, cuando observo, leo o escucho a muchos los políticos, me viene a mi memoria Hannah Arendt y, concretamente, su concepto de “La banalización del mal”. Merece la pena conocerlo y reflexionarlo. Nos dice Arendt que "la banalización consiste en convertir al ser humano en algo superfluo, es decir, como mero engranaje de una maquinaria impersonal; y ello no es consecuencia de un déficit de conocimientos, sino de un déficit de pensamiento y compasión”.

 Con todo lo que nos está cayendo; con todo lo que está sucediendo; con las nefastas consecuencias que vamos a sufrir todo la población excepto, claro está, los políticos,  y ellos mostrándonos que son incapaces de dedicar un mínimo de su pensamiento y compasión canalizada a entender el mundo y al ser humano y dar una respuesta humana a los conflictos morales que surgen. Para ellos somos meros instrumentos, necesarios para que sigan conservando sus privilegios y descarado nivel de vida, a costa del que sea: robar a los pensionistas, dejar que muchas personas no tengan cubiertas sus necesidades más básicas, etc. etc. Sus prioridades son, exclusivamente,   seguir garantizando sus particulares  intereses y mejorar, nunca retroceder, en su elevado  nivel de vida actual.

 La característica más propia del capitalismo, las llamada “movilidad social” (él ascensor social) hace ya tiempo que está averiado, para todos, excepto, una vez,  más para ellos. Ya no podrá desecharse la afirmación de que vamos a una sociedad de castas en la que un joven que nazca en una familia de clase obrera, está condenado a pasar su vida en un oficio de clase obrera al igual que su padre. A esto se le podrá también añadir una coletilla: "en un trabajo precarizado que tan solo le garantice el primer escalón de la pirámide de Maslow. Excepto el de los políticos,  la mayoría de los puestos de trabajo acabaran por precarizarse. Un ejemplo que ya empieza a ser abundante es el de hacer de los ingenieros "proletarios del teclado". Otro ejemplo es el creciente número de personas convertidas en Lumpemproletariado. Ante tal panorama, seguimos con la nefasta estrategia de la avestruz: 

Dar un paso atrás y huir de las dificultades,  cuando lo propio sería dar un paso al frente y…hacer algo.

Sostuvieron hasta el día de hoy los sociólogos,  de que no hay ninguna sociedad en la que nadie pase jamás de un rol a otro superior o inferior y en la que ningún rol cambie su situación respetos a otros en el espacio social, dejará de ser cierto y por lo tanto ya no podrán decirla,  al igual que ya no se puede decir que la generación de los jóvenes actuales vivirán mejor que sus padres. Claro que a ambas cuestiones se les podrá añadir la coletilla “excepto en el rol de político".

El retrato que nos expone Vicent  (https://elpais.com/opinion/2020-05-30/zafarrancho.html?ssm=FB_CC&fbclid=IwAR17KUB99JmW8-KZB72HmCgQdyaaYB0f8HEV7jGUd4WE40XJxQfdV-sobre los políticos deberían leerlo todos ellos y reflexionar. ¿O es demasiado pedirle que reflexionen?

"En mi caso, siendo por edad una persona vulnerable, la única forma de salvarme, si no del virus, al menos de la asfixia de tanta basura política, consiste en cerrar con llave esta caja de Pandora llena de serpientes y colocar en la tapa una bailarina de Degas, que dé vueltas mientras suena la Barcarola."

Los forofos de los políticos actuales ya no fingen sus sentimientos (al parecer Degas fingió estar ciego,  ya no como motivo para dejar de pintar bailarinas y pasar a esculpirlas, sino, según las malas lenguas, para dejar de saludar a los personajes que le caían mal). Se enfrentan unos a otros esgrimiendo sus odios, rencores y resentimientos,  en una burda imitación  de lo que observan en sus ídolos políticos.Se alían el aprendizaje observacional, (también llamado vicario, imitación o aprendizaje social), el troquelado y la estrategia,  con el fin último y definitivo de seccionar la yugular del rival (entiéndase esto último metafóricamente).

Hay seguidores que observan la conducta de su político favorito (modelo)  y las consecuencias que obtiene a través de la misma,   y el seguidor (observador)  imita, de la forma más precisa posible,  al modelo político.

Hay otros seguidores  en los que se da ya,  no el aprendizaje observacional, sino que  recurren al troquelado. Todos hemos observado en alguna ocasión a algún patito recién nacido, siguiendo y  caminando detrás de cualquier otro animal, incluido humanos, que nada tienen que ver con la especie del pato. El troquelado es una tendencia  que manifiestan determinadas especies  animales a seguir a algo que se mueve. El primer estímulo que recibe el recién nacido, ver algo que se mueve,  despierta en él el instinto de seguirlo. 

 La  banalización de los políticos, consiste en cumplir rigurosamente las órdenes de sus amos, sin cuestionarse qué tipo de consecuencias generan. Eichmann no era el «monstruo», el «pozo de maldad», ni un tipo cruel según nos dice Arendt. Tan solo era un fiel burócrata cumplidor de las órdenes de sus amos.

Por si a alguien le preocupa el posible contagio del virus de la banalización del mal, nos dicen los psicólogos  que las variables claves para que el aprendizaje observacional sea efectivo,  son las siguientes:   características del modelo,características del observador y  condiciones estimulares o ambientales.Para que se dé un aprendizaje efectivo es necesario que  el modelo sea del mismo sexo que el  observador  y de una edad semejante. También es importante el prestigio, estado y poder social del modelo, su competencia y experiencia en la conducta que realiza y por último, el trato efectivo que el modelo establece con el observador. 

El contenido de la acción


¿Puede aprenderse por aprendizaje observacional la banalización del mal?

¿Puede adquirirse a través del troquelado?

¿Podemos hacer algo ante este panorama que nos aguarda?

No olvidemos que somos en la medida que hacemos. La acción con propósito y planificada, lleva a la obtención de resultados y a mejorar la situación. La inacción lleva a empeorar y degradar las situaciones. “Mediante la acción y el discurso, los hombres muestran quienes son, revelan activamente su única y personal identidad y hacen su aparición en el mundo humano” según nos decía Arendt. El contenido de la acción son las palabras, pero, sobre todo los HECHOS.

El comportamiento social es enteramente explicable por el entorno social en el que son educadas las personas. Necesitamos una educación y formación integral.