sábado, 11 de abril de 2020

LOS seis PILARES de la MORAL - 4: EQUIDAD













Los 6 PILARES de la  MORAL:

El pilar de la EQUIDAD  










                                                Figura 1: Elaboración propia a partir de Haidt, J


Estos  seis pilares  tienen un carácter universal y están presentes en los fundamentos morales de todas las culturas.






El pilar de la EQUIDAD





“El fundamento de la Equidad/Engaño evolucionó en respuesta al desafío adaptativo de cosechar las recompensas de la cooperación sin ser explotado. Nos hace sensibles a los signos de que otra persona sea probablemente un buen (o mal) socio para la colaboración y el altruismo recíproco” [1]



Entendemos por equidad, de forma general,  dar a cada uno lo que se merece y  le corresponde,  en función de sus méritos o condiciones, y no favorecer a una persona perjudicando a otra.

Regla práctica:

Tus aportaciones determinan lo que puedes esperar que los demás te aporten.




¿Crees que la sociedad actual se está 

comportando con EQUIDAD con la población
de las personas mayores?






La normalización de lo anormal

“La cultura y la psique se crean la una a la otra”
Máxima de la psicología cultural

Para entender al ser humano hay que entender su mente y su cultura. Solo podemos entender la mente humana si consideramos la cultura en la que se desenvuelve, puesto que es la cultura la que la modela y le da los contenidos  para que esta funcione de una manera determinada. Tampoco se puede entender una cultura sin tener en cuenta la mente humana pues es esta la que desarrolla conceptos y deseos muy arraigados en la mente de los humanos. Esto explica, por ejemplo, que los 6 pilares de la moral que estamos exponiendo,  se den en diferentes regiones geográficas y culturas.  Psicología (mente) y antropología (cultura) se necesitan la una a la otra.

Nos decía Confucio  que una persona  no puede existir plenamente en su aislamiento. Que para que pudiera alcanzar un nivel de existencia pleno, era necesario que lograra separar y distinguir entre el contexto, las demás persona y él mismo.

 Me pregunto,  si la degradación en la que estamos cayendo normalizando situaciones a toda vista anormales, se debe a nuestro aislamiento, a nuestra mente perfilada por nuestra cultura,  o a nuestra cultura  que fomenta y aplaude justamente la instrumentalización y la incultura.




¿Es normal dejar morir a las personas mayores?

¿Es normal priorizar la economía sobre la salud?

¿Es normal la generalización de la precariedad del trabajo?

¿Es normal que los jóvenes no puedan construir una vida a su medida alcanzando la “libertad con independencia”?

¿Es normal…?


Entendemos por “libertad como independencia”: aquella que permite a las personas tener su propia vida (un hogar, una familia, atender a sus necesidades, etc.) Darles a las personas la posibilidad de plantear y planificar una vida deseada, con proyectos y expectativas a la medida de cada uno. Es esta la mejor forma de vertebrar una sociedad sana, productiva y solidaria.


¿Quién nos ha robado la EQUIDAD?

  






Las tres ÉTICAS

Richard Shweder y cols.,  a  partir de sus trabajos  realizados en Orissa (India),    nos habla de tres éticas: La ética de la autonomía, la ética de la comunidad y la ética de la divinidad.

Parte  de la observación de que hay una gran diversidad  y  grandes diferencias en cómo las diferentes culturas conceptualizan y entienden el concepto del Yo. Son estas concepciones las que  dan respuesta a cómo debe organizarse la sociedad para que se logre equilibrar las necesidades individuales de las personas y las necesidades sociales de los grupos

El conjunto de respuestas  las podemos agrupar en dos: La respuesta sociocéntrica (colectivista) y la respuesta  egocéntrica (individualista). En el mundo antiguo,  y hasta la Ilustración, la mayoría de culturas y sociedades se acogen a la respuesta sociocéntrica: las necesidades de los grupos y de las instituciones están por encima de las necesidades individuales. A partir de la Ilustración, se consolida la respuesta individualista: el individuo  es el centro en torno al cual gira todo y la sociedad está para  facilitarle el conseguir lo que quiere.

“Existen antecedentes históricos del  individualismo y colectivismo desde hace al menos tres siglos  Gouveia, 1998; Schwartz y Ros, 1995ª), pero un 70 por 100 de la población de la tierra sigue presentando valores colectivistas (Hofstede, 1991; o incluso sociedades consideradas típicamente colectivistas empiezan a moverse  de forma emergente hacia perfiles individualistas (Páez y Zubieta)”[2] 





Recordemos que Geert Hofste a partir de su Índice de Individualismo situó a nuestro país, a  España,  en la escala unidimensional   Individualismo – Colectivismo, en una posición intermedia.






 La Ética de la Autonomía, considera a los individuos como autónomos y a cada uno de ellos con sus propios deseos, necesidades y preferencias. La sociedad debe proporcionarles la libertad de actuar autónomamente para satisfacer sus deseos, necesidades y preferencias. La libertad, la justicia, el derecho, la libre elección,  son las palabras claves en la ética de la autonomía. Como puedes observar cuando en el anterior post agrupamos  las diferentes culturas en la escala unidireccional de  Individualismo – Colectivismo   está, la ética de la autonomía,  está  directamente relacionada con el polo del individualismo.


La Ética de la Autonomía se inclina por un Yo individual y escoge como meta incrementar la libertad personal  y generar el mayor número posible de opciones personales
Se engloba dentro del paradigma de la Independencia: Yo dependo de mí


La  Ética de la Comunidad  considera a las personas como integrantes de entidades tales como la familia, equipos, empresas y naciones  formadas como resultados del número de personas que las constituyen. El deber, la jerarquía, el respeto, la reputación, el patriotismo, son las palabras clave en la ética de la comunidad. Como puedes observar está directamente relacionada con el polo del colectivismo.  

Para la Ética de la Comunidad  la identidad individual forma parte de los grupos  e instituciones de las que pertenecemos, y tiene como meta hacer que sean más grandes que la suma de todas las personas que la componen. Se engloba dentro del paradigma de la Interdependencia: Yo dependo de ti y tú dependes de mí

La  Ética de la Divinidad considera a las personas como hijos de Dios y portadores de un alma divina. Santidad, pecado, pureza, suciedad, degradación, orden sagrado, orden natural,  contaminación, son los términos propios de la ética de la divinidad. 

La Ética de la Divinidad  considera a las personas como seres con conciencia y según expresión de Jonahtan Hait “el cuerpo es un templo, no un parque recreativo”. Tiene como meta combatir el hedonismo, el libertinaje y el dar riendas sueltas a los instintos más bajos. Podríamos englobarla, a mi juicio, en el paradigma siguiente: “Mi reino no es de este  mundo” 
Cambiaría totalmente,  y transformaría el mundo,  si hubiera adoptado el paradigma “mi reino es un mundo otro”, propio de la teología de la liberación. 

  
Cuando elegimos una posición a mantener ante un dilema ético,  si reflexionamos sobre nuestra elección o alguien nos pregunta :
¿Puedes decirme por qué mantienes esta posición?

 por las respuestas que demos puede deducirse cual es aquella de las tres éticas por la que nos inclinamos.

Ejemplo: 
Imagínate que te planteo la siguiente cuestión:

Ante las siguientes afirmaciones selecciona aquella con la que estés más de acuerdo:
  • 1.     Cuando no hay medios para todos es lícito dejar morir a los  personas mayores.
  • 2.     La justicia obliga a ofrecer a todos los enfermos las mismas oportunidades.
  • 3.     Todos los seres humanos deben ser tratados con igual consideración y respeto.

Una vez elegida tu respuesta te pregunto:
¿Puedes decirme por qué mantienes esta posición?








¿Qué tipo de argumentos

 expondrías?









Empezamos este post definiendo lo que entendíamos por Equidad, desde un punto de vista amplio. Profundizando  ahora un poco más en la cuestión, podemos decir que hay quién entiende la equidad más como igualdad, y hay quién entiende la equidad más como proporcionalidad. 

De este entendimiento se derivan profundas y fundamentales cuestiones.
Entendemos por  IGUALDAD la condición o circunstancia de tener una misma naturaleza, cantidad, calidad, valor o forma, o de compartir alguna cualidad o característica.
Entendemos por PROPORCIONALIDAD la proporción o correspondencia entre las partes que uniformemente componen un todo.

Es probable que una cultura colectivista entendiera la equidad como IGUALDAD, y una cultura individualista entendería la equidad como PROPORCIONALIDAD.

Ejemplo:

 Hay todo un debate sobre los pensionistas. Invito a leer los siguientes post

LA PESADILLA DE LAS PENSIONES10/3/18 0:47

EL APOCALIPSIS DE LAS PENSIONES12/4/19 0:51

MAYORES 5: MORIR SIN QUE NADIE EMPUJE



Algunos pensionistas opinan que todos, en función de su condición de pensionistas,  deberían de cobrar el mismo importe. Proponen bajar las máximas y subir las mínimas e igualarlas.





¿Qué tratamiento habría que darle, según tu criterio, a los pensionistas: aplicar el criterio de igualdad o el criterio de proporcionalidad?


¿En qué tipo de ética englobarías el siguiente razonamiento?:  






Una cosa es la igualdad de derechos (igualdad de oportunidades; igualdad salarial ante igualdad de trabajos; igualdad política, etc.) y otra, distinta,  la igualdad de resultados,  la cual no se puede obtener en un sistema capitalista como en el que estamos que fomenta que las personas obtienen las recompensas en proporción a lo que aportan, incluso si eso produce resultados desiguales. En el caso que nos ocupa:   

Las personas obtienen un importe de pensión determinado en función de los años cotizados y del importe cotizado.

Es curioso que con la tremenda desigualdad que hay en el reparto de la riqueza, no se hable de ella en las redes sociales apenas y sin embargo, algunos pensionistas arremeten contra la desigualdad del importe de las pensiones.
Los valores más comunes del coeficiente Gini, referidos al reparto de la riqueza  en los diferentes países están ubicados entre el 0,3 y el 0,5 según demuestra Richard Wilkinson y Kate Pickett [7]. Es decir, una gran desigualdad.[3]

¿Entenderán de igual forma la Equidad una cultura individualista y otra colectivista?

¿Entenderán la Equidad de igual forma personas que vivan  en una misma cultura y que unas se declaran de “izquierdas y otras de “derechas”?


Jonathan Haidt, parece inclinarse por la idea de que para la mayor parte de las personas, equidad no significa igualdad sino proporcionalidad y merecimiento: los ociosos no podrán tener más dinero que los trabajan mucho; el que pagó la cuotamáxima durante 40 años no puede cobrar la misma pensión que el que pagó la cuota mínima durante 15 años. 




Los políticos y el pilar de la EQUIDAD

 

A todo el mundo le preocupa la equidad, pero hay dos tipos principales: en la izquierda, la  equidad a menudo implica igualdad;  en la socialdemocracia hoy en día implica más proporcionalidad que igualdad;  en la derecha significa proporcionalidad, es decir, las personas deberían ser recompensadas en proporción a lo que aportan, incluso si eso produce resultados desiguales.



¿Podríamos haber abordado esta pandemia actual,  de una forma más solidaria y equitativa?

           

   “El fundamento de la Equidad/Engaño evolucionó en respuesta al desafío adaptativo de cosechar las recompensas de la cooperación sin ser explotado. Nos hace sensibles a los signos de que otra persona sea probablemente un buen (o mal) socio para la colaboración y el    altruismo recíproco

         
En la figura de abajo, siguiendo a  Jonathan Haidt , aportamos como los políticos de EEUU priorizan y se ocupan de los tres pilares que hemos visto hasta aquí.

             
"Todo el mundo se beneficiaría de trabajar menos, pero ningún individuo se atreve  a salirse de lo estipulado: perdería posiciones en la carrera por la promoción, y si infringiera las normas predominantes, perdería la estima [4]



Referencias Bibliográficas: 

[1] Haidt, J.: La mente de los justos. Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata. Barcelona, Deusto, 2019,  p.201

 [2] Ros M. y Gouveia V.: Psicología social de los valores humanos. Desarrollos teóricos, metodológicos y aplicados. Editorial Biblioteca Nuena, S.L., Madrid, 2001,  p.374

[3] LA FRAGILIDAD DEL TRABAJO 2:
[4]Collier, P.: El futuro del capitalismo. Cómo afrontar las nuevas ansiedades. Barcelona, Debate, 2019, p. 262

 






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