domingo, 30 de abril de 2023

 


SABIDURÍA



Las sabiduría da respuesta a dos preguntas: ¿Por qué? y ¿Para qué?

Nos dice, de todo lo que podemos hacer,   si debemos o no hacerlo. Es la habilidad de encontrar significados

 

 Los dardos que lanza un buen escritor, en este caso nuestro admirado Manuel Vicent,  se clavan en la mente de los lectores de su columna, consagrada ya hace tiempo como obra de arte.

Su columna tiene múltiples virtudes, entre las que, en mi opinión, destacaría  la reflexión y la mejora del punto de vista actual. Todo aquello que nos lleve a reflexionarlo , sin duda,  nos mejora como personas y, a su vez,  nos debería llevar a la mejora del mundo si no fuese por  "toda la basura política y moral que existe a su alrededor”. Un componente esencial de la experiencia es la reflexión: solo tenemos experiencia sobre las cosas que hemos reflexionado.

 En cuanto a nuestro punto de vista actual,  sobre cualquier cosa, lo podemos tener muy elaborado, puede ser fruto de un análisis profundo y reflexionado pero, aun así,  siempre quedan resquicios que le impiden que se acerque al mejor punto de vista que podamos  llegar a tener sobre esa cuestión, sea esta la que sea. Para esto se hace necesario  que nos centramos, no en el punto de vista que tenemos nosotros, sino en el punto de vista que nos expone nuestro interlocutor. Si nuestro punto de vista sobre algo está elaborado a partir de la anécdota, la paja, lo contingente,  y hablamos o leemos  a  alguien que lo tiene más elaborado en base a lo esencial, el grano y un contenido profundo, estamos  perdiendo una oportunidad de oro de salir de allí con un punto de vista muy mejorado y más cerca del óptimo. 

 

 Las columnas de Manuel Vicent, mejoran nuestro punto de vista actual sobre lo que “elabora con ellas un artículo como el herrero templa un dardo en el yunque después de calentar el hierro en la fragua”  y nos acercan al mejor punto de vista que podamos llegar   tener.

Me  imagino a Vicent pensando, con cierta ansiedad,  sobre el tema que va abordar, lo cual se le hace muy difícil dado la cantidad de musas en las que podría inspirarse sobre cualquier género literario y  para lograr, como siempre, una  magnífica columna que esperan, también con cierta ansiedad,  sus lectores: según el psicólogo Barry Schwartz, caemos en la paradoja de la “parálisis de elección” cuando nos encontramos ante una situación para la cual disponemos de demasiadas  opciones.

Cualquiera pude hablar y manipular los datos; son muchos los que pueden aportar información sesgada; muchos menos los que pueden expresarse a través del conocimiento; pero,  solo un reducido grupo de homo sapiens poseen la suficiente cultura, las exigidas vivencias, conocimiento y experiencia, y,  los suficientes componentes reflexivos para poder expresarse a través de la sabiduría.  

Me imagino que lo primero que viene a la mente de Vicent y seguidamente    “Cada dedo es un pequeño martillo sobre el yunque del teclado”, es la  lírica que luego nos hace revivir a los lectores,  que ya tenemos los años suficientes como para considerarnos viejos,  una amplia gama de emociones y sentimientos  tales como la soledad, alegría, optimismo (funcional no de pandereta), entusiasmo, nostalgia... Sobre todo este último, la nostalgia en la que aparece la tristeza recordando momentos del pasado los cuales ya no forman parte de nuestra vida y, sobre todo, que es imposible que algún día puedan incorporarse a la misma: donde permanecen todavía intactos los nidos de pájaros, los tebeos amarillos en un armario, la caja de los gusanos de seda en el desván, los aromas de la despensa y las primeras lágrimas”.

Es curioso que en los comentarios de los lectores  que escribimos en El País, (una gran fuente de documentación para sacar interesantes conclusiones), en mi opinión, basada en mi observación empírica,  cuando la columna  trata de inspirar nostalgia lírica, suele haber, a mi juicio,  más comentarios de reproches al autor:  “El artículo envuelto en una nostalgia lírica se perderá en la nada”.

 A mi juicio, dada la ignominia que nos rodea,  cada vez nos resulta más difícil encontrar “cierto grado de belleza cruzando el espacio incontaminado”.

No me gusta ni el peloteo ni la adulación de la cual, soy un convencido,  que envilece a quién la da y a quién la recibe. Sí me gusta y admiro a las personas con un profundo conocimiento, la meta, a mi juicio,  más abalada e importante a la que podemos aspirar únicamente  los humanos. 




 

......................................

 

 Como siempre, a continuación, copio y pego la columna de Manuel Vicent para que la puedan leer los no abonados a El País, por no abrirle el enlace.

 

En mi opinión (respeto al que piense justamente lo contrario) lo que escribe Manuel Vicent es auténtica sabiduría, que debería llegar a todo el mundo. Yo con ello pretendo cumplir lo que digo en mi blog. “Actualmente, mi motivación básica es la trascendente (" Me gusta lo que hago porque beneficia a muchas personas"): Hacer de forma altruista mi pequeña aportación al desarrollo personal y profesional de las personas y a crear una sociedad más justa.”

 

Sigo siempre el mismo proceso: Como todos los lectores suscritos a El País,leo la columna de Vicent el domingo a la mañana cuando me despierto. La reflexiono, e inspirado en ella,  escribo mi comentario y, dos horas después,  lo publico en mi blog. Posteriormente, si tengo tiempo, le doy otra vuelta  y añado cosas que se me ocurren hasta dejarlo ya definitivamente terminado en mi blog.

 

 ................................................................................

 

COLUMNA

i

Como un dardo

El escritor puede disparar contra la ignominia que le rodea o apuntar alto para que alcance solo cierto grado de belleza cruzando el espacio incontaminado

Legado del escritor Rafael Cadenas en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, el pasado día 25 en Madrid.A, PÉREZ MECA. POOL (EUROPA PRESS)

 

MANUEL VICENT

30 ABR 2023 - 05:00 CEST

1

Son aproximadamente 325 palabras, que equivalen a unos 1.880 caracteres con espacios. El escritor elabora con ellas un artículo como el herrero templa un dardo en el yunque después de calentar el hierro en la fragua. Cada dedo es un pequeño martillo sobre el yunque del teclado. Mientras golpea el hierro incandescente para darle una forma muy aguda, el escritor piensa que ese dardo hecho solo de palabras puede salir del arco disparado en varias direcciones. El escritor puede mandarlo hacia los dulces valles de la infancia donde permanecen todavía intactos los nidos de pájaros, los tebeos amarillos en un armario, la caja de los gusanos de seda en el desván, los aromas de la despensa y las primeras lágrimas. El artículo envuelto en una nostalgia lírica se perderá en la nada. El escritor martillea con los dedos otras palabras. En el yunque del teclado brotan ahora los nombres de Botticelli y Simonetta Vespucci, de Antonello de Mesina que pintó a una Virgen que se parecía a Pier Angeli o tal vez de Dante y Beatriz ya viejos paseando por la orilla del Arno. El escritor los lleva en su memoria desde aquella primavera cuando fue por primera vez a Florencia. Ahora trata de cargar el dardo con historias de navegaciones, de ciudades lejanas, de amores perdidos, de tantos libros leídos, de tantos viajes y regresos, de éxitos y fracasos. Mientras el escritor golpea las palabras sobre el yunque no olvida toda la basura política y moral que existe a su alrededor y por un momento se propone usar ese dardo como un arma ofensiva solo para salvarse. El trabajo ha terminado. El dardo está ya tenso en el arco. Esta vez son exactamente 324 palabras que, como siempre, sirven para luchar o soñar, la eterna cuestión. El escritor puede disparar el dardo contra la ignominia que le rodea o apuntar alto para que alcance solo cierto grado de belleza cruzando el espacio incontaminado.


domingo, 16 de abril de 2023

EL EGO INFLATIVO (2)

 



EL EGO INFLATIVO (2)


“El ego tiende a equiparar tener con Ser. Tengo, luego soy. Y cuanto más tengo, más soy. El ego vive a base de comparaciones. En la mayoría de los casos, el sentido de su propia valía que tiene el ego está ligado a lo que vales a los ojos de los demás.” Eckhart Tolle

 

Decíamos en el artículo anterior que escribimos sobre el ego y que titulamos ‘El  ego inflativo 1’ que, en general, cuando hablamos del ego,  solemos considerarlo como algo negativo, como algo que genera  múltiples y variables problemas,  pero, lo cierto, es que  le ocurre lo mismo que a los neumáticos del coche en el que viajamos: vamos inseguros cuando su presión no es la adecuada, cuando es escasa o cuando es excesiva. Lo mismo le pasa al ego:

Es necesario y útil, para nuestro viaje por la vida, cuando está bien regulado.

Empezar por diferenciar entre el yo (persona) y el ego (personaje)  es un primer y necesario paso para gestionar adecuadamente el ego que cada uno de nosotros ha construido en base a las percepciones y del contexto en el que nos fuimos  desarrollando. El producto final es un  personaje fabricado, imaginario, artificial, vacío y falso. (Me voy olvidar de Freud, del psicoanálisis, y el SUPERYÓ,del YO y del ELLO,  y abordar el fenómeno del EGO con un lenguaje entendible por todos).  

El ego es una construcción imaginaria, la imagen idealizada de nosotros mismos.

 El personaje- ego, que no es más que una ficción social, se centra  en el tener,  que a su vez determina la valía del  ser, "tanto tengo, tanto valgo". Se desenvuelve  dentro del etnocentrismo: "Tendencia emocional que hace de la cultura propia el criterio exclusivo para  interpretar los comportamientos de otros gruposrazas o sociedades". (RAE)  

El etnocentrismo  fomenta, entre otras, actitudes de racismo: "proceso de marginalizar, excluir y discriminar contra aquellos definidos como diferentes sobre la base de un color de piel o pertenencia grupal étnica" (Wetherell, 1996: 178). La antropología opone al etnocentrismo  el concepto de relativismo cultural. Una cosa era la visión que tenían de los indios las películas clásicas de indios y baqueros y otra, totalmente distinta,  la que se expresa  en la película titulada 'Bailando con lobos', con una mirada más aproximada a la antropología. El yo se desenvuelve a través del  relativismo cultural  y se centra en las personas.

"Lo que es bueno para el ego es malo para el ser" Ramiro Calle

En el artículo anterior poníamos de manifiesto lo que nos sucede cuando nuestro ego es escaso, cuando es excesivo y cuando está bien gestionado,  equilibrado y ajustado a las situaciones. Lo abordaremos en próximos artículos con el título de EL EGO EQUILIBRADO

Hoy nos vamos a ocupar de reflexionar sobre el ego inflativo,  aquel que se manifiesta habitualmente con un exceso de presión, no de aire, como los neumáticos del coche, sino de vanidad, la cual infla al personaje,  proporcionándole  energía y lo eleva por encima de sus semejantes. Lo exponía muy bien Pablo Iglesias en un corto video que ya no me acuerdo que que iba, pero si de la frase que entonces anoté: "El principal defecto de alguien que ha pasado por un liderazgo político, puede ser verse algo más grande de lo que en realidad es". Me quedé con las ganas de saber si se incluía a si mismo en este fenómeno que se me ocurre llamarle 'Efecto inflado'. No solamente se ven más importantes y marcando el  centro del universo: también terminan confundiendo y cambiando  los medios por los  fines. Estos son los síntomas del ego inflativo, es decir, la utilización del ego de  forma inapropiada y excesiva lo cual acaba por  desarrollar  una personalidad narcisista. 

El ego inflativo es una máscara que oculta lo más genuino del ser y que muestra  la falsa personalidad. Hace el papel de espejo deformante que nos aparta de los otros y, a la vez de nosotros mismos.

 Con estos rasgos tenemos altas probabilidades de dar comportamientos del tipo de querer siempre tener la razón; ser permanentemente el centro de atención; comunicarse con un estilo competitivo y agresivo; caer con frecuencia  en maneras  poco inteligentes de llamar la atención: ser despectivos, criticar a los demás, instrumentalizarlos, despreciarlos y utilizarlos. Todo ello va cristalizando en una personalidad narcisista, caracterizada por el egocentrismo: “qué hay de lo mío”; la auto importancia: percibiéndose como dotado de rasgos únicos y excepcionales; sentirse importantes y superiores a los demás; auto idealización; necesidad de admiración; necesidad de originalidad; afán de fascinación;  inestabilidad emocional; dificultad para la empatía y el contacto personal; falta de naturalidad y espontaneidad; exagerada tendencia a la fantasía; despreocupación por los intereses de los demás; férrea defensa de sus intereses propios.

  


¿Puede alguien así resolver problemas satisfaciendo a las diversas partes con intereses diferentes?

    

La respuesta no puede ser otra que no, no puede. Maneja estas situaciones a través de la ego-estima que centra su atención sólo en sí mismo, en lo que puede sacar de la situación para fortalecer  sus exclusivos intereses: su meta es incrementar el tener. Se aleja así de la auténtica autoestima que se centra en el ser y se sustenta en  crecer interiormente. 




Empezar por darse cuenta de que los  problemas se resuelven cuando las diversas partes son conscientes de que están operando desde un pensamiento egocéntrico, que solo mira lo suyo y lo evitan, es el primer paso para llegar a soluciones racionales y consensuadas.  El resultado del pensamiento selectivo o egocéntrico es un pensamiento cerrado, inflexible, que impide la aceptación de nuevas ideas o las de creencias más funcionales y adaptativas a la realidad. No nos “paramos a pensar”. En cualquier momento dado, nuestro pensamiento individual está enfocado hacia adentro de uno mismo, es decir, está en modo pensamiento selectivo, egocéntrico. Lo que hacemos en este estado es Reaccionar: saltar a dar una solución centrada en uno mismo. Una cosa es reaccionar  y otra, totalmente distinta,  es pensar. Se trata de evitar que nuestras emociones, por sí solas,  determinen nuestras  decisiones y acciones.

Desde el ego inflativo no es posible sustituir  el pensamiento egocéntrico por el pensamiento  crítico analítico y entonces ya no reaccionar, sino responder  centrándose en el problema o situación real.



 “Puede decirse que la educación, la moral y la cultura tienen como objeto producir personas. Años de estudio y ejercicio con severos maestros, escuelas, bibliotecas, teatros juegos, encuentros y viajes; el saber, el saber-hacer, el saber-decir, el saber-vivir, los dones, los medios, los encantos, las oportunidades, y toda la civilización que ello supone, son condiciones necesarias, pero no suficientes, para la formación de una persona. Nada es tan estimable, amable y envidiable a los ojos del mundo, como una Persona acabada." (el resaltado es mío)  

Giuseppe Lanza del Vasto.:Umbral de La Vida Interior. Editorial Sígueme Ediciones ,1980, p.33





......................................

 

 Como siempre, a continuación, copio y pego la columna de Manuel Vicent para que la puedan leer los no abonados a El País, por no abrirle el enlace.

 

En mi opinión (respeto al que piense justamente lo contrario) lo que escribe Manuel Vicent es auténtica sabiduría, que debería llegar a todo el mundo. Yo con ello pretendo cumplir lo que digo en mi blog. “Actualmente, mi motivación básica es la trascendente (" Me gusta lo que hago porque beneficia a muchas personas"): Hacer de forma altruista mi pequeña aportación al desarrollo personal y profesional de las personas y a crear una sociedad más justa.”

 

Sigo siempre el mismo proceso: Como todos los lectores suscritos a El País,leo la columna de Vicent el domingo a la mañana cuando me despierto. La reflexiono, e inspirado en ella,  escribo mi comentario y, dos horas después,  lo publico en mi blog. Posteriormente, si tengo tiempo, le doy otra vuelta  y añado cosas que se me ocurren hasta dejarlo ya definitivamente terminado en mi blog.

 

 ................................................................................

 

Hoy no hay relación entre el artículo del blog y lo que escribe Manuel Vicent.

Hoy no tengo comentarios. Hoy sobran las palabras. Hoy aplico ‘la utilidad del silencio’

Invito a ver el video.  No es fácil encontrar las palabras adecuados para transmitir lo que uno siente. No todos tenemos la sensibilidad y la profunda cultura de Manuel Vicent. La mayoría de las personas, sobre todo los hombres de mi generación,   tenemos un vocabulario emocional muy limitado lo cual nos limita mucho a la hora de expresar lo que sentimos. En un artículo de hace tiempo expuse las razones. 

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=125_h34E414&t=34s&ab_channel=TodoCuadros

 

 

COLUMNA

i

Darse un baño

Como el que va a la playa un día de verano, para asistir a la exposición de Sorolla es necesario llevar de casa la toalla y el bañador, una sombrilla de colores y una cesta de mimbre con las viandas

 

MANUEL VICENT

16 ABR 2023 - 05:00 CEST

4

No creo que exista espectador frente al mar pintado por Sorolla quien no piense que sería maravilloso poder darse un chapuzón metiéndose en uno de sus cuadros. En este caso, como el que va a la playa un día de verano, para asistir a la exposición de Sorolla es necesario llevar de casa la toalla y el bañador, una sombrilla de colores y una cesta de mimbre con las viandas para tomarlas después del baño a la sombra de una barca varada en la arena. No creo que exista espectador que no sueñe que también podría ser ese niño desnudo con la luz iridiscente y resbaladiza sobre su cuerpo mojado que echa a navegar un balandro de papel entre el oleaje. Puedes asegurar que no ha existido barco más seguro que aquel que fabricaste con una hoja del cuaderno escolar. Después de doblarla varias veces de una forma determinada, abrías el pliegue y de pronto aparecía entre los dedos un maravilloso velero. Con un leve impulso lo botabas en una orilla del mar y comenzaba a navegar en busca de las islas de piratas que de niño imaginabas dentro de una dicha todavía incontaminada. Era un barco que nunca naufragaba a la hora de transportar todos tus sueños. No creo que exista espectador que no deseara ser ese chaval desnudo con la cabeza cubierta con un sombrero de paja que cruza llevando de las riendas un caballo blanco con todos los azules del mar disueltos entre las patas. O cualquiera de esas muchachas con la bata rosa pegada a la carne que acaban de salir del agua. Una de ellas se baja el tirante del hombro con una actitud en que el delicado erotismo es a la vez un paso de danza. Todo sucede en un instante de luz, mientras las pescaderas como heroínas arremangadas esperan que lleguen a tierra las barcas de los marineros que sin ellos saberlo todos se llaman Ulises. Se cumple este año el centenario de la muerte de Sorolla. Es todo un siglo iluminando con su paleta la España clara.

 

 

domingo, 9 de abril de 2023

VERDAD O MENTIRA



 VERDAD O MENTIRA

"Todos los hombres por naturaleza, desean saber. Así nos lo indica el amor a los sentidos; pues, al margen de su utilidad, son amados por sí mismos, y el más preciado , el de la vista. En efecto, no solo para la acción, sino también en los momentos de reposo, preferimos la vista, por decirlo así, al resto de los sentidos. Y la causa es que de los sentidos , este es el que nos hace conocer más, y nos muestra más diferencias." 

Aristóteles (Metafísica)

 

Cuando Aristóteles escribió esto aún no existía la ciencia como tal, aunque sus aportaciones y sus discrepancias con su maestro Platón, contribuyeron  en  cierta medida a poner su granito de arena.

 

Hoy Vicent, nos propone un regreso al empirismo, a la primacía de la experiencia, y al escepticismo de lo afirmado si este no es evidente a la  percepción  que nos ofrecen nuestros sentidos.  Fue precisamente el escepticismo de David Hume (1711-1776) el que contribuyó a enterrar la metafísica cuyos relatos eran muy  alejados de la experiencia. También, el escepticismo de  Tomás,  no aceptando lo que le contaban si antes no podía ver las heridas de las manos y meter  su dedo en el costado de Jesús.

LA GRAN COALICIÓN: PENSAMIENTO CRÍTICO + OPTIMISMO FUNCIONAL (1)

https://neuroforma.blogspot.com/2017/02/la-gran-coalicion-pensamientocritico-y.html



Tal vez para regresar al mundo idílico que nos propone Manuel Vicent: “las cosas simples, naturales y sencillas, el trato personal, una conversación agradable que no conduzca a nada con una botella de vino interpuesta” nos sería útil resucitar muchas de las viejas ideas de Aristóteles, entre ellas,  la lógica como método formal de analizar razonamientos, es decir, conectar de manera correcta las premisas y las conclusiones, para elaborar razonamientos lógicamente válidos (no olvidemos que la lógica aristotélica estuvo presente en el  pensamiento occidental durante muchos siglos, hasta muy avanzado el siglo XIX). 

También saber que debe haber una relación entre el lenguaje, el pensamiento y la realidad  (la de nuestro mundo, aquí y ahora, dejando de lado posibles mundos paralelos). Aunque las palabras que se utilizan para decir una cosa pueden ser distintas, para distintas personas y distintas comunidades lingüísticas,  los contenidos mentales expresados con las palabras no necesariamente son diferentes.

También nos puede ayudar lo que sostiene de que todo lo que decimos, sin ninguna conexión entre sí,  se puede clasificar en las siguientes 10 categorías: substancia, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, posición, posesión,  acción, pasión. La categoría primaria es la sustancia que Aristóteles la define como “aquello que es soporte de cualidades sin ser él mismo una cualidad”.


¿En qué categorías meteríamos los tomates, las frutas, las conversaciones interpersonales (cara a cara), el sol,  el mar, el aire de las montañas...


  Para conocer la verdad es necesario abandonar los mitos y recurrir a la ciencia, la cual no nos proporciona verdades absolutas,  sino verdades provisionales: con los conocimientos científicos que tenemos hoy podemos afirmar que...

  "Platón es mi amigo, pero más amiga es la verdad"

Aristóteles

 LA GRANDEZA DE LA CIENCIA Y SUS PARADIGMAS

https://neuroforma.blogspot.com/2018/08/la-grandeza-de-la-ciencia-y-sus.html

 


......................................

  Como siempre, a continuación, copio y pego la columna de Manuel Vicent para que la puedan leer los no abonados a El País, por no abrirle el enlace.

 En mi opinión (respeto al que piense justamente lo contrario) lo que escribe Manuel Vicent es auténtica sabiduría, que debería llegar a todo el mundo. Yo con ello pretendo cumplir lo que digo en mi blog. “Actualmente, mi motivación básica es la trascendente (" Me gusta lo que hago porque beneficia a muchas personas"): Hacer de forma altruista mi pequeña aportación al desarrollo personal y profesional de las personas y a crear una sociedad más justa.”

 

Sigo siempre el mismo proceso: Como todos los lectores suscritos a El País,leo la columna de Vicent el domingo a la mañana cuando me despierto. La reflexiono, e inspirado en ella,  escribo mi comentario y, dos horas después,  lo publico en mi blog. Posteriormente, si tengo tiempo, le doy otra vuelta  y añado cosas que se me ocurren hasta dejarlo ya definitivamente terminado en mi blog.

  ................................................................................

 

COLUMNA

i

Vivo o muerto

Nada será real si no se puede ver, oír, oler, gustar y tocar. Para salir de dudas habrá que meter la mano en la propia herida que le haya inferido a cada uno la vida

 

MANUEL VICENT

09 ABR 2023 - 05:00 CEST

2

Distinguir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso, lo real de lo ficticio empieza a ser una labor muy ardua. La confusión no ha hecho más que empezar. Cuando la inteligencia artificial instaure definitivamente un universo paralelo no vas a saber si ese primo tuyo al que le das la mano existe de verdad o es un replicante cuántico. Un día como hoy, Domingo de Resurrección, Cristo salió vivo del sepulcro después de pasar tres días en el infierno. El apóstol Tomás no estaba dispuesto a creer en semejante prodigio si no metía el dedo en la herida de su costado. La incredulidad empieza a ser creativa. Existen mentes privilegiadas que ya vislumbran la nueva realidad que en el futuro se va a establecer más allá de la inteligencia artificial. Para saber si estamos vivos o muertos habrá que usar de nuevo los sentidos corporales como fuentes del conocimiento. En el futuro volverán a oler las rosas, los tomates recuperarán el antiguo sabor, las frutas con su perfume intacto marcarán las estaciones del año y puede que la ciencia empiece de nuevo con los lápices Alpino para sumar, restar y multiplicar en un cuaderno de cuadrículas. Cobrarán un valor incalculable las cosas simples, naturales y sencillas, el trato personal, una conversación agradable que no conduzca a nada con una botella de vino interpuesta. Más allá de la inteligencia artificial seguirá estando el sol, el mar, el aire de las montañas a disposición de cualquiera que tenga el espíritu muy desarrollado para valorar esos dones de la naturaleza. Como Cristo recién resucitado fuera del sepulcro o como el gato de Schrödinger dentro de una caja hermética la inteligencia artificial hará muy difícil saber si estás vivo o muerto. Nada será real si no se puede ver, oír, oler, gustar y tocar. Para salir de dudas habrá que meter la mano en la propia herida que le haya inferido a cada uno la vida.

sábado, 8 de abril de 2023

CONSTUYENDO LÍDERES

 

CONSTRUYENDO LÍDERES

CONTEXTO

 


Creé, hace muchos años,  este curso de formación E-learning y lo impartí, desde Vigo,  a directivos de diversos puntos de España que previamente habían realizado su suscripción al mismo. Te invito a ver los videos en los que me apoyé para impartirlo, que iré adjuntando a los diversos artículos que escriba en este blog sobre el mismo.El curso original, constaba de 5 apartados:

1. Introducción
2. Visión de helicóptero
3. Liderazgo personal
4. Liderazgo organizacional
5.El Líder coach 

Si estás interesado en el tema te invito a leer,  en este mismo blog,  los artículos que vaya escribiendo siendo fiel al primero pero, a su vez, aportando algunas cuestiones nuevas en este blog. 

Cada uno se hace así mismo

 Si hablamos de construirnos a nosotros mismos, si hablamos de cambios, lo primero que hay que aclarar es en qué medida este objetivo personal está bajo nuestro control personal. El otro parámetro que debe acompañar a todo objetivo personal que nos marquemos,  es el que el objetivo sea ecológico, es decir,  en que medida y con qué intensidad se va a producir e incidir en nuestro estilo de vida actual, que impacto va a tener en las personas que nos rodean y en nuestra vida en general. A estos dos parámetros hay que añadir los demás que acompañan a cada objetivo que nos marcan en las empresas: que sean medibles, pesables, evaluables, que nos permitan saber en todo momento si nos acercamos al mismo o retrocedemos, etc. 

 


¿Está la construcción de nosotros mismos bajo “nuestro propio control personal”?

Nacemos con una serie de instintos que activan todo un conjunto de comportamientos.  Si le metemos un dedo a un bebe en la boca, este lo chupa: nacemos con el instinto de succión. Aparecemos en este mundo cada uno de nosotros como únicos e irrepetibles; somos  fruto, en primer lugar, de la tómbola genética (no elegimos a nuestros padres) y, en segundo lugar, del ambiente, todo aquello que no viene codificado en nuestro ADN (de la tómbola ambiental: podemos haber nacido en Samoa, en lugar de haber nacido en España).  Nuestra irrepetibilidad viene dada por la interacción entre genes y ambiente.

Lo dado  y lo adquirido

La respuesta a la pregunta de arriba está en los genes y en el ambiente y, también,  entre el determinismo y el libre albedrío.

A mí, desde un punto de vista pragmático,  me gusta definir la libertad como el número de opciones que una persona tiene ante una determinada situación. Decimos en el coaching que si no tienes ninguna opción estas muerto; si solo tienes una opción eres un esclavo; si tienes dos estás ante un dilema, lo cual llevamos mal los humanos. Tendríamos que ser capaces de construir, ante cualquier situación que se nos presente, 3, 4 o 5 opciones para movernos en la vida con un grado de libertad funcional y operativo.

Por lo que respecta a nuestra propia construcción podemos sintetizar lo que sabemos de la ciencia de esta forma: 

un 80 % de las personas, tienen un 25% de influencia de  lo dado (genes, no modificables) y un 25 % de influencia de la educación temprana no modificable (lo adquirido). Le quedaría, por lo tanto,  un 50% de espacio de libertad para tomar decisiones propias y construirse a su medida.

Al 20% restante de personas les sucede que debido a las condiciones de sus genes,   o a su anómala educación temprana, le disminuye  su grado de libertad, por lo que este ya no llega al 50%.


Constrúyete a ti mismo

A todos nos suena aquello de “Conócete a ti mismo”, como una frase, o mejor, un precepto, que se leía en el frontispicio del Templo de Apolo. Hablamos, naturalmente, de la antigua Grecia, allá por el año 500 antes de Cristo, de la ciudad de Delfos que estaba situada al pie del monte Parmaso y en la cual se encontraba el templo, que era uno de los principales centros religiosos de la Grecia de entonces.

 En aquellos tiempos se consideraba a la persona como un “ser inmutable”. Hoy en día, la ciencia nos dice todo lo contrario. Sostienen que cada uno de nosotros se está haciendo permanentemente cada día, desde que nace hasta que se muere. Si Sócrates viviese hoy, es probable que no cogiera  el precepto del Templo de Apolo como guía moral y lema de vida, como camino a seguir para alcanzar la propia madurez  el “Conócete a ti mismo”. Lo cambiaría por otro de podría decir: “Constrúyete a ti mismo”.  En aquellos tiempos no conocían lo que hoy sabemos, gracias a la ciencia, del cerebro humano: que cambia constantemente, que su bioquímica, su anatomía y fisiología, cambia día a día en función de sus interacciones con el entorno, con el medio ambiente en el que se desenvuelve.

 Yo creo que ya lo intuían los antiguos griegos cuando nos decían aquello de “nunca te bañarás dos  veces en el agua del mismo río” (cito de memoria, no sé si literalmente, pero si en esencia). A esto hoy la ciencia le llama “Plasticidad del Sistema Nervioso Central” y que supone que todo conocimiento, información, percepción sensorial que entra en el cerebro, opera en alguna medida, cambiándolo. Si  vais a un curso, no sois los mismos el primer día de curso que el último. De aquí que los cursos ¡siempre valen para algo! Por eso, a mi juicio,  la formación no puede pensarse exclusivamente al servicio de las necesidades y requerimientos del sistema productivo. También, debe satisfacer necesidades de carácter cultural, social, ético y sobre todo de desarrollo personal, que no responden de manera única a las necesidades de los sistemas productivos, que también, sino  a necesidades humanas más amplias.

La cuestión clave es saber cómo cada uno de nosotros  podemos utilizar y dirigir ese 50%  que tenemos de libertad para construirnos y no dejarlo al azar. 

Recuerda aquello de pasar del “yo soy yo y mis circunstancias” al “yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.  

 

      

·         

·         

·         

·