martes, 17 de enero de 2017

CÓMO CONSTRUIR UNA SÓLIDA CONFIANZA


"La confianza es como la pasta de los dientes, es muy fácil que salga por el tubo pero muy difícil de meter".


LA IMPORTANCIA DE LA CONFIANZA


El factor confianza siempre está de actualidad. Varios títulos de libros  editados enuncian algo así como “Gestionar no a través del miedo sino de la confianza”. Pero el tema es ya viejo: siempre que un directivo, jefe o responsable consigue ganar y mantener la confianza de su entorno, de sus colaboradores y de sus compañeros de trabajo, el ambiente que se disfruta es gratificante, por mucho trabajo que haya que abordar en el día a día.

La confianza no admite artificialidades. Hay empresas que se esfuerzan en mejorar la motivación, el estilo de dirección y la cultura de empresa (forma en la que se hacen las cosas en esa empresa), y que sin embargo, el efecto que consiguen,  es que las personas lo perciban como medidas poco sinceras, manipuladoras o cínicas. La expresión “vender la moto” lo sintetiza. Las personas pueden disimular, pero no se engañan con facilidad. 

Lo que realmente cuenta es la confianza recíproca. Sin esta no existe motivación, ni el compromiso.Un estilo de dirección que no genere esta confianza recíproca, no puede ser un buen estilo de dirección. Habrá que cambiarlo.

 Una dirección basada en la confianza crea un entorno sólido,  en el que se pueden soportar y asimilar los errores de dirección que inevitablemente se comenten en el día a día. Los colaboradores ocasionalmente se pueden quejar, pero saben que cuando lo necesiten realmente, siempre pueden contar y confiar en su jefe. La calidad de unas relaciones, no se mide por la ausencia de conflictos o dificultades, sino porque los conflictos se puedan discutir, solucionar y porque la relación sea lo suficientemente afianzada como para sobrellevarlos. Esto no es posible sin confianza.


"Cuando la confianza es alta, la comunicación es fácil, instantánea y efectiva".    Stephen R. Covey

La confianza genera un estado de ánimo productivo. La falta de confianza genera recelos, mal humor, descontento y conflictos soterrados. El grado de confianza junto con el cómo se aborda la realidad entre dos personas (si se habla o no de los temas, si se abordan o no los conflictos o se mira para otro lado ignorándolos), es lo que determina que su forma de relacionarse sea de discrepancia, el pacto de silencio, la retranca o la guerra abierta. El grado de confianza junto con el grado de coordinación mutua entre jefe y colaborador es lo que determina que su comunicación sea defensiva, neutra o sinérgica. Sólo desde la comunicación sinérgica se pueden resolver problemas de cierta complejidad. Desde la comunicación defensiva los problemas no se resuelven y se enquistan. Desde la comunicación neutra se pueden resolver “problemillas” pero no problemas.




INGREDIENTES DE LA CONFIANZA

Una forma muy fácil y práctica de definirla es “que te fíes que la otra parte no tomará una decisión en tu contra”.

¿Cómo construir una confianza sólida?

Los ingredientes de la confianza son los siguientes:

1.   Tu credibilidad profesional. Que la gente entienda que de lo que hablas sabes.
2.   Tu credibilidad personal. Honestidad, no abusar, no engañar.
3.   La empatía. Habilidad de conectar con la otra parte, ser capaz de dar valor a los demás. Dar al otro la capacidad de expresarse.
4.   Discurso atractivo. Que lo que digas tenga fuerza y argumentes bien.


Genera desconfianza,  las siguientes cuestiones:

1.    La falta de capacidad de reconocer los propios errores.
2.    La estrategia de disimularlos, taparlos con agilidad y pasarle el muerto a otro.
3.    El modificar constantemente las reglas buscando el beneficio propio.

De ello podemos deducir las siguientes normas sencillas:

1.    Los errores de los colaboradores son errores del jefe.
2.    Los errores del jefe también son errores
3.    Los éxitos de los colaboradores “pertenecen” a los colaboradores
4.    Los éxitos del jefe  son “lo hemos conseguido”


Para construir confianza es necesario saber escuchar. No se trata de pasar mucho tiempo escuchando. Se trata de que mientras hablemos con alguien practiquemos una escucha atenta y concentrada. La impaciencia y el ignorar sin más lo que los otros nos dicen rompen la confianza. Ver: D.M.I.G.: El Discurso Mínimo Interprofesional Garantizado. El aspecto cuantitativo de la comunicación. 

Para construir confianza no hay que representar ningún “papel” que no seamos capaces de mantener a la larga. Ser sinceros, no ocultar los propios problemas y desenvolverse según la propia personalidad. Lo que se interpreta sólo se interpreta pero no es verdad y todos tenemos una sensibilidad especial para detectar la diferencia. Lo que impacta es la autenticidad.La falta de autenticidad genera desconfianza, hasta el punto de que nos veamos rodeados de “espectadores” pero no de “jugadores”. Nadie se compromete con nosotros y nuestras metas o proyectos. 


Otro ingrediente de la confianza son los buenos modales, entendiendo por estos no lo fina etiqueta, sino un mínimo de decencia y respeto. Estos buenos modales son el  “lubricante” que hacen posible la convivencia y la cooperación. La ley  de la física según la cual el choque de dos sólidos provoca roces, también se da en las organizaciones. El roce entre personas produce “choques” que generan conflictos. Estos se mitigan con los buenos modales. Pueden darse situaciones en las que es necesario soportar a personas que no tienen modales, pero nunca se las respetará y nunca se confiará en ellas. Las relaciones con este tipo de personas están cargadas de escepticismo, duda, desconfianza y rechazo.


Las personas en las que la gente confía tienen una conducta marcada por la consistencia y la rectitud. Creen en lo que dicen y actúan en consecuencia. No toleran intrigantes a su alrededor, no depositan una confianza ciega en nada ni en nadie, sino una confianza justificada, basada en argumentos y, sobre todo, en hechos. Se aseguran de que en cualquier momento puedan averiguar cuando se abusa de su confianza. Su máxima es “confía en todos tanto como puedas”.

CUENTA CORRIENTE DE LA CONFIANZA

  Funciona a través de depósitos y de reintegros, como la cuenta bancaria,  Cumpliendo  lo siguiente:

Cuando hay más reintegros que depósitos, el saldo da como resultado desconfianza.






BIBLIOGRAFÍA



- HUETE, Luis.: Seminario sobre "Liderazgo Personal y Coaching. Barcelona, 2006.

-MALIK, Fredmund.: Drigir, Rendir, Vivir. Management eficaz para una nueva era. Bilbao, Ediciones  Deusto2002.

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