viernes, 23 de diciembre de 2016


D.M.I.G.:
 EL DISCURSO MÍNIMO INTERPROFESIONAL GARANTIZADO

            El aspecto cuantitativo de la comunicación 

CUANTO COMUNICARSE

¿Sabes cuantas palabras de media dices cada día?

Todos sabemos que unas personas hablan más que otras. Unos llegan a tal extremo, al  hablar de forma constante, que hasta se les conoce en sus círculos de relación como “el habla mucho”. También ocurre lo contrario, que otros sean mencionados en sus círculos por “el habla poco”.Obviamente, todos somos distintos en diferentes rasgos y características, entre las  cuales se encuentra el hablar.

Hay diferentes estudios referidos sobre todo a la diferencia de géneros, que dan respuesta a la pregunta de cuanto hablamos de media cada día. Así, por ejemplo, la doctora Luan Brinzedine sostiene en su libro titulado “El cerebro femenino”,  que las mujeres dicen  una  media  de 20.000 palabras día, mientras que los hombres se limitan a 7.000 palabras día.

LA COMUNICACIÓN COMO NECESIDAD HUMANA

No vamos hablar aquí de la importancia de la comunicación. Ya lo desarrollamos en otra entrada, dentro de este mismo blog,  con el título de “LA COMUNICACIÓN: CONVENCER para VENCER CON los OTROS.
Recordar que allí sosteníamos que es tal la importancia de la comunicación,  que se constata que detrás de muchos problemas referidos al bienestar psicológico, la salud física y mental, el alcoholismo, la depresión, el descontento matrimonial, el divorcio, la falta de productividad laboral, el envejecimiento prematuro, etc., está siempre la falta de comunicación o una comunicación deficiente.

Simplemente concluir que es a través de la comunicación, del habla,  como expresamos nuestra condición de humanos, nuestra identidad personal y también, con ella, construimos nuestras relaciones con los demás. Podemos sintetizarlo así: Las relaciones, desde un punto de vistas general, ya sabemos que multiplican lo bueno y lo malo que nos sucede. Cuando son buenas magnifican lo bueno; cuando son malas incrementan y empeoran lo malo.



Desde el punto de vista laboral, además, son las que garantizan los resultados: los recursos que tu tengas, multiplicados por las relaciones que establezcas, son igual a los resultados que obtengas (R x R = R). Recuerda que somos interdependientes: yo dependo de ti y tú dependes de mí.

La herramienta fundamental para construir esas relaciones, sin las cuales por muchos recursos que tengas no logras nada, es la comunicación.
  




LA COMUNICACIÓN EN EL ENTORNO LABORAL: EL D.M.I.G

“No solo de pan viven los hombres, sino de las palabras que salen de sus bocas”

Fue noticia, hace unos días,  la subida  que tendrá lugar en el año 2017 del salario mínimo (un 8% que equivale a 52,4 € al mes). El actual “salario mínimo de crecimiento” sustituyó, en 1970,  al “Salario Mínimo Interprofesional  Garantizado” (S.M.I.G.),  que había sido creado en el año 1950,  para satisfacer las necesidades elementales del trabajador. Se entendía por necesidades el
“carácter de lo que es absolutamente indispensable”
Esto sin duda está muy bien. El salario es importante  pero,  no hay que olvidar, que los humanos tenemos otras necesidades, también importantes,  a las que a veces no le prestamos toda la atención que deberíamos prestarles.

Destaca, entre estas necesidades importantes, la comunicación.


 Hace ya muchos años, un amigo mío, después de haber asistido a un curso sobre comunicación interpersonal vino tan convencido de su importancia,  que se puso a elaborar un diseño experimental para determinar que mínimo de palabras debería darle  a su pareja todos los días,  para que las relaciones fueran armoniosas.
 No me voy a extender en la explicación del diseño que tenía una variable independiente (número de palabras día) y una variable dependiente (armonía pareja). La operacionalización  de esta segunda variable, solo es comunicable entre dos personas con un alto grado de afiliación y situándose en el nivel 3 referido al grado de profundidad de la comunicación, es decir, en el nivel íntimo que se refleja en la figura de arriba. Hasta  recurrió a la estadística inferencial y utilizó un ANOVA (análisis de varianza).
Concluyó,   que para llevar una vida familiar de armonía, tenía que decir al menos 3.000 palabras día a su esposa y recíprocamente.
Si dividimos las 3.000 palabras por 150 que es la media/minuto de emisión, sale 20 minutos día. Cuando en mis cursos pregunto a los asistentes si les parece mucho o poco, dicen, en general, que mucho.
Según decíamos más arriba, la  doctora Luan Brinzedine concluye que el discurso diario de las mujeres está en 20.000 y el de los hombres en  7.000 palabras día. Si hacemos la operación anterior nos queda en 133 minutos días para las mujeres y 46 minutos días para los hombres. Por eso ocurre, con frecuencia que cuando  una pareja  regresa a casa por la tarde, después de una jornada de trabajo, el hombre  ya viene con su discurso agotado, mientras que a la mujer aún le quedan palabras por decir, es decir aún no ha satisfecho su necesidad de comunicación. Ella quiera hablar y él quiere silencio, lo cual puede originar conflictos.  
Lo esencial de mi amigo, lo importante (lo anterior es la anécdota) es que  acuñó el término de D.M.I.G.  Razonó que si el S.M.I.G., marcaba un mínimo debajo del cual no se podía vivir,  (“carácter de lo que es absolutamente indispensable”), también había, en los entornos laborales, un mínimo de comunicación que cada jefe debería garantizar a cada uno de sus colaboradores. La cuantía de dicha comunicación varía para cada una de las personas, en función de muchas variables, pero, lo importante, es que tengamos conciencia, nos demos cuenta, de cuál es el necesario para cada uno de ellas y se lo garanticemos todos los días.

COMO IMPLANTARLO

La forma de implantarlo sería la siguiente: imagina tres círculos concéntricos para representar como sería implantado el DMIG. El centro de círculo pequeño representa a una persona, entorno a la cual hay una zona estrecha y próxima en donde los intercambios deben ser continuos y numerosos, una zona más amplia en la cual debe haber intercambios frecuentes, y finalmente, una zona lejana en la cual los intercambios pueden llegar a ser mucho más esporádicos.
Esto tiene su explicación. Imaginemos una empresa de 100 personas. Si pretendiéramos que el director de la misma interactuase cada día con todos, estaríamos estableciendo algo imposible. El número de interacciones a hacer por dicho director serían de 4.950: (N. N-1) /2

La organización de la empresa debe prever los lugares, los tiempos y los medios para esta comunicación, que debe estar compuesta de lo que es más cercano, de lo que interesa, de lo que preocupa. Puede incluso parecer sin importancia para los demás, pero de mucha para el interesado. Generalmente se trata de pequeñas cosas de carácter ordinario pero importante al nivel de la persona.
No se puede decir todo a todo el mundo y todo el mundo no puede estar informado de todo. Es necesario que cada uno pueda hablar de sí, ser escuchado y recíprocamente, es decir que cada uno pueda sentirse cómodo en el entorno en el que se mueve, en su nicho ecológico.

EL D.M.I.G. COMO INVERSIÓN

Puede que alguien con un sentido muy pragmático e instrumental se esté pregunte que gana él con esto.
No nos olvidemos de otra de las funciones importantes de la comunicación, de la función de control. Podemos anunciarla así: “Gracias a la comunicación que tú tengas con alguien, podrás inferir, con mucha precisión, el tipo de respuesta que te dará a una demanda tuya, antes de hacérsela”. Podía poner numerosos ejemplos prácticos de la importancia de esta función.  Dejo que cada uno los infiera por sí mismo.

UN EJEMPLO PRÁCTICO

Supongamos que Pedro y Juan trabajan juntos y se relacionan mal. De forma más concreta, en una escala de 1 a 10, en la que el 1 es extrema antipatía y el 10 amplia simpatía y entendimiento, ambos se sitúan en el 3. Estamos hablando de una de las funciones importantes de la comunicación, de la función de afiliación,  por la cual ubicamos a todos los demás en algún punto de la escala. A mayor puntuación mayor entendimiento y colaboración, mayor proximidad  física al hablar, hablamos de temas más personales, mayor número de miradas oculares a los ojos, etc. A menor puntuación, más conflictos, menos efectividad en nuestro trabajo, mayor distancia física al hablar, nos movemos a un nivel  comunicación meramente gestual e  instrumental,  sin ningún contenido personal, etc.


Sigamos suponiendo que tanto Pedro como Juan son dos personas maduras e inteligentes,  conscientes de que la relación que tienen expresada en el 3, no es la más adecuada  para ninguno de los dos y quieren mejorarla. Echan mano de la comunicación, empiezan a comunicarse más (aspecto cuantitativo) y mejor, es decir, pasan de los niveles gestual y circunstancial  al personal,  (aspecto cualitativo),  y dentro de un tiempo sitúan su afiliación en un 8. Las ventajas de situarse en esta punto de la escala, todos podemos ver que son considerables.
No nos olvidemos de la fórmula: Recursos por Relaciones igual a Resultados.

Tengamos en cuenta que no se puede conseguir nada, no se puede ejercer ningún papel social (jefe, padre, profesor, vecino, político, etc.) con eficacia, sin dominar la comunicación, tanto en un aspecto cuantitativo (cuánto comunicarse), como en un aspecto cualitativo (cómo comunicarse).
“Recordemos siempre que la buena comunicación es aquella que consigue armonizar el flujo de la información con el fortalecimiento de la relación. Mientras nos comunicamos establecemos una relación, y ese hecho resulta determinante como principio generador de toda la actividad comunicativa”. [1]

LAS PREGUNTAS

¿Estás satisfecho con el Discurso Mínimo Interprofesional Garantizado que te proporciona  tu jefe?

¿Crees que estás garantizando, a cada uno de tus colaboradores,  el  Discurso Mínimo Interprofesional Garantizado que satisface su necesidad de comunicación?

EL OBJETIVO 

Dado que acaba de comenzar el año, y casi todos lo iniciamos con una lista de objetivos a conseguir durante el mismo, no estaría nada mal que nos marcáramos, con carácter general,  el siguiente: 

     - Incrementar el D.M.I.G. a las personas que me rodean. 








BIBLIOGRAFÍA:

 [1]SERRANO,Sebastiá, El regalo de la comunicación.Anagrama, 2004, p.80.


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