domingo, 30 de marzo de 2025

LAS EMOCIONES EN EL RENDIMIENTO DIARIO

 



Imagen 1: Elaboración propia

Las emociones en el rendimiento diario


"Es de tal magnitud la importancia de la energía que podíamos decir que  la medida de la vida no son los años que vivimos sino la cantidad de energía que gastamos en esos años."


Imagen 2: Elaboración propia

Para sacar el día a día adelante necesitamos energía. Es necesario estar en plena forma física, emocionalmente conectados con lo que hacemos, mentalmente concentrados y, por último, verle un sentido a todo ello. Este es el cóctel de la excelencia, la fórmula del éxito, entendiendo que hay tantas clases de éxito como personas, pero, que sea cual sea la forma de entenderlo, (no olvidemos que hay tantas clases de éxito como personas) siempre es imprescindible para obtenerlo la  energía.

La energía emocional se puede practicar y mejorar. Es ella la que nos permite poner en juego toda una gama de emociones positivas al servicio de nuestros objetivos y de nuestro bienestar. Unas emociones que proceden, fundamentalmente,  de ingredientes internos y que dan productos finales, observables externamente, tales como auto confianza, auto control, optimismo funcional, y muy especialmente, la esperanza: "Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos" RAE.


Las personas actuamos sin escatimar recursos cuando encontramos motivos (motivación) para hacerlo. Las emociones son un tipo de motivo especial que energizan y dirigen la conducta.


Algo que necesitas para poder aprovechar plenamente tu vida y tener el éxito que deseas - sea cual sea tu idea del mismo-  es, sin duda alguna, la Energía. Es especialmente difícil avanzar y mejorar cada día cuando te falta la energía  necesaria para ello. 

Todo depende, entonces,  de una hábil gestión de la energía.

Dos preguntas nos ayudarán a concretizar el tema:


                                                                                                 Imagen 3: Elaboración propia

1. ¿De que energía hablamos exactamente?

2. ¿Cómo saber si tengo suficiente energía, si mi depósito está lleno o funciono con la reserva?

Para dar respuesta a la primera pregunta, vamos a recurrir al resumen que “Manager Focus” hace del libro “The Power of Full Engagement” escrito por Jim  Loehr y Tony Schwartz. En el mismo se mencionan  cuatro  tipos de energía que necesitamos: Energía física, Energía emocional, Energía mental, y  Energía espiritual.

 ¿Esforzarse o motivarse?

Por lo que hace referencia a la segunda pregunta todos conocemos a personas que claramente les cuesta mucho y se manifiestan incapaces de hacer frente a las dificultades de la vida y, también, conocemos a personas que las afrontan positivamente extrayendo de ellas fuerza, objetivos y metas para el futuro. 


                                                                                                              Imagen 4 Elaboración propia

¿En donde está la clave?

Tenemos dos formas básicas de hacer las cosas: o por obligación o por motivación y ambas marcan una gran diferencia. Cuando no encontramos sentido a lo que hacemos, lo hacemos por obligación y ello supone un gran derroche de energía, nos cuesta mucho emplear energía en algo así. Hacemos las cosas por motivación cuando le  vemos un sentido a lo que hacemos y esto no solamente nos ahorra energía sino que incluso nos la crea. La cuestión pasa,  entonces,  por aprender a motivarse (sentido) más que a esforzarse (obligación).

Voy a recurrir a una parábola  contada infinidad de veces en los antiguos cursos de management. Es probable que ya la conozcas pero nos viene muy bien para explicar esto de motivarse o esforzarse. Es la “parábola de los tres albañiles”. Un turista que visita una ciudad, observa a tres albañiles que trabajan con gran ahínco en una obra. El turista pregunta a uno de ellos: “¿Qué está haciendo?”, y este le mira con cierta incredulidad y responde: “Me estoy ganando el sustento”. Luego se acerca al segundo albañil y le hace la misma pregunta. Este de forma rápida y con cierto énfasis le responde: “Soy el mejor albañil de toda la ciudad”. De nuevo el turista hace la misma pregunta al tercer albañil y este, después de pensar un poco, le responde: “Estoy ayudando a construir una gran catedral”. Antes de continuar párate un momento y con sinceridad: 

¿cómo responderías tú, como el primero, el segundo o como el tercero?  

El primero se mueve por motivación extrínseca, el segundo por motivación intrínseca, el tercero por motivación trascendente.

Víktor Franklin puso de relieve la gran importancia de lo que él  llamó “la búsqueda de sentido”.

 Cómo incrementar nuestra energía

Según explicamos más arriba, como personas tenemos cuatro áreas: La física, la emocional, la intelectual y la espiritual.

El área física representada por la salud nos da la energía física. Tenemos muchas formas de aumentar la energía física: respiración, moviéndonos, hidratándonos, ejercicio físico, alimentación, descanso y sueño, técnicas de respiración, ejercicio aeróbico (andar muy rápido), musculacion (horno crematorio de las grasas) que proporciona flexibilidad, son  algunas de ellas.

El área intelectual representada por la formación y fuente de la energía mental podemos cuidarla e incrementarla a través de la lectura, escritura, ajedrez, juegos intelectuales, escuchar música, cine,  etc. Nos proporcionan muchas 'reservas cognitivas' que nos protegerán, cuando lleguemos a una edad avanzada, que según las estadísticas aparecen distintos tipos de demencias que tanto proliferan a determinadas edades.  

El área espiritual representada por los valores frente a la vida la podemos desarrollar mediante lo siguiente: fomentar y desarrollar valores ( teniendo en cuenta que valores declarados deben correlacionar con valores practicados); tener referentes de quienes somos, desarrollando la capacidad de autoconocimiento; entender el espíritu humano; desarrollar capacidades holísticas, etc.

El  área emocional, representada por el equilibrio emocional y fuente de la energía emocional. Hay muchas formas de desarrollarla: dedicando tiempo a los demás con espíritu de servicio, dando más de lo que recibimos, escuchando, haciendo que el otro lo pase bien, escuchar, etc.

Recurriendo de nuevo a Jim Loehr y Tony Schwartz, nos dicen lo siguiente”: Al igual  que ocurre con la energía física, la emocional también puede ejercitarse. Los “músculos” que la sustentan son la auto confianza, el autocontrol, el contacto interpersonal y la empatía. La clave es utilizarlos y dejar que se recuperen mediante alguna actividad que nos haga disfrutar, sea satisfactoria  y nos reafirme”. 

Las emociones,  como ya sabemos, son las respuestas de los seres humanos ante la vida. Para la psicología positiva, la comprensión y la gestión de las emociones positivas suponen un aspecto central. Las emociones positivas dan lugar al concepto de  afectividad positiva la cual  tiene mucho que ver con un concepto que abordamos en el artículo anterior que publicamos en nuestro blog el domingo pasado y que pensaba titularlo "Anticipación social de la muerte" pero que, finalmente,  lo titulé "Sentirse capaz". Me refiero al término acuñado por Albert Bandura (1980) y al que llamó Auto eficacia: Confianza de las personas de cualquier edad en su propia competencia para obtener los resultados deseados a través de sus acciones. Es distinta de la autoestima la cual supone la  valoración que alguien hace de sí mismo. Detrás del sentimiento de auto eficacia está el optimismo funcional el cual  incrementa  y apoya las competencias y los recursos de las personas.

Las actividades que nos reafirman de las que nos hablan Jim Loehr y Tony Schwartz, tiene mucho que ver con lo que se llama “locus (lugar) de control”. El Locus de Control (LC) es un rasgo de personalidad propuesto a partir de la teoría del aprendizaje social por Rotter y Murly en 1965, y posteriormente reformulado por Rotter en 1966.      Hay personas con “locus de control interno” y personas con “locus de control externo”. Por otra parte Martín E.P. Seligman, profesor de psicología de la universidad de Pensilvana,  demostró con animales y personas, los efectos nocivos de la falta de control y los sentimientos de indefensión (“paradigma de la indefensión aprendida”). Personas que en el pasado se han sentido impotentes ante obstáculos o tropiezos, porque pensaban que hicieran lo que hicieran no cambiaría nada, tienden a adoptar una disposición apática y a deprimirse ante los reveses futuros. Pierden toda curiosidad, disminuye la capacidad de aprendizaje, incremento considerable del miedo, manifestaciones psicosomáticas, etc.



                                                                                                                                          Imagen 4: Elaboración propia


Por ultimo quiero exponer otra forma de incrementar la energía mental: fomentando la esperanza. Va más allá de la simple espera. La mente entra en un estado de alerta y el cuerpo cobra un mayor dinamismo. Nos proporciona una visión que surge ante nuestros ojos de forma tan real (técnicas de visualización) que llega a apoderarse de la persona y constituye el primer paso hacia el deseo y su plena satisfacción.

Palabras clave:

#ENERGÍA #energía emocional #cóctel de la excelencia #esforzarse  ≠ motivarse, #necesidades emocionales  #auto confianza  #afectividad positiva  #autoestima #locus de control  #esperanza

  


                                                                                                                                            Imagen 5: Elaboración propia




Referencias Bibliográficas

THAYER, E. Robert. “El origen de los estados de ánimo cotidianos”. Paidós. Barcelona 1998

DSM-III-R Criterios diagnósticos. American Psychiatric Association

ROJAS MARCO, Luís. “Nuestra incierta vida normal”. Aguilar. Madrid 2004

SIEBERT, A. “La resiliencia”. Alienta Óptima. Barcelona 2004

DE BOTTON, A. “Ansiedad por el estatus”. Taurus. Madrid 2004

SCHIVELBACH, W. “Historia de los estimulantes”. Anagrama, Barcelona 1995

LICKEY MARTIN, E. y GORDON B. “Medicamentos para las enfermedades mentales”. Labor. Barcelona 1986

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 COLUMNA

Nueva York bajo la caspa

La que fue la capital de la vanguardia del arte se ha convertido en una ciudad hortera


Hubo un tiempo en que Nueva York ejercía una fascinación irresistible, de la que hoy carece desde que le fue arrebatada con el atentado de las Torres Gemelas. Para un artista, el primer viaje a Nueva York tenía un carácter iniciático, uno se sentía como un sirio, un hebreo o un hispano del siglo primero que viajaba a Roma imperial. Después de la Segunda Guerra Mundial la vanguardia del arte, que residía en París, fue tomada como botín de la victoria por los norteamericanos, la trasladaron a Nueva York y desde allí comenzó a irradiar su estética durante muchas décadas. Estamos a principios de los años sesenta del siglo pasado. Al llegar a Manhattan llamabas a algunos amigos que te habían precedido. Les había bastado solo unos meses para adquirir un aire neoyorquino, zapatillas, sudaderas, gorras de visera, camisetas estampadas con la figura de Mickey Mouse, footing, yoga y comida macrobiótica. Te llevaban a un nuevo restaurante del Soho donde daban una ensalada de espinacas con piñones que no se la saltaba una cabra. Durante la cena te contaban historias extrañas de tiroteos en la calle y a continuación te indicaban los ritos a seguir: había que ver el Guernica de Picasso en el MoMA, cruzar a pie el puente de Brooklyn, tomarse un Martini en el River Café, pasarse por el Hotel Chelsea bajo la sombra de Dylan Thomas, de Leonard Cohen y Janis Joplin, comerse medio pollo en el Sylvia’s, de Harlem, simular que comprabas un puñado de diamantes en la joyería Tiffany’s para añadirlo a la avena del desayuno, tratar de encontrar a Woody Allen tocando el clarinete, tomar una copa en el hotel Algonquin, en el 59 de la calle 44 Oeste, donde se reunían en la mesa redonda del vestíbulo los periodistas de The New Yorker. ¿Qué ha pasado? Que ese Nueva York fascinante, al que aportabas lo mejor de ti, ya no existe. El cerebro errático e infantiloide de un mandamás, que todo lo que toca lo llena de caspa, lo ha convertido en una ciudad hortera. No te pierdes nada si te quedas en casa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 22 de marzo de 2025

CÓMO POTENCIAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL(2)

 Imagen 1: Elaboración propia

CÓMO POTENCIAR LA 

INTELIGENCIA EMOCIONAL (2)


Imagen 2: Elaboración propia
Desde siempre ha habido un enorme interés por el control de las emociones: la falta de este control de las mismas ocasionó serios y variados problemas de todo tipo.
Así comenzamos el artículo anterior sobre este mismo tema, (Como potenciar la Inteligencia Emocional 1): https://draft.blogger.com/blog/post/edit/8615013334320974582/2148720020783431766
 por eso insistimos, una vez más, que sería bueno leerlo previamente para entender el contexto, y ver que el de hoy es una continuación del anterior.

Investigando las emociones 

Desde que la ciencia investiga las emociones mediante escáneres por resonanciamagnética nuclear funcional, también mediante estudios electroencelográficos, etc., se sabe que estructuras del cerebro intervienen. Además de lo que ya conoces del cerebro límbico y otras partes por artículos anteriores, aquí vamos a mencionar que en las emociones negativas se activa el lóbulo prefrontal izquierdo y en las emociones positivas se activa el lóbulo prefrontal derecho.

Después de estas activaciones   se da una reacción del rostro en concordancia

con la emoción vivida (recuerda la práctica que te sugeríamos en una píldora consistente en

identificar las emociones básicas o primarias,  que una persona sentía a través de una fotografía de su cara).

Además de esto se tensan los músculos y, además, por último, damos una conducta

determinada. Así, por ejemplo, si sentimos ira se activa la parte cerebral correspondiente, se

crispa la cara, etcétera, y, finalmente, damos co

 nductas de levantar la voz, protestar, hacer

gestos bruscos, etc.

¿Qué fue primero el huevo o la gallina?

Para entender los métodos de auto control nos interesa mucho conocer este apartado.

¿Qué es lo que ocurre primero, la activación cerebral o el sentir la emoción? Hay que decir

que es un sistema de ida y vuelta. Cuando activamos las áreas cerebrales se siente la

emoción, pero, también, cuando se siente la emoción se activan las áreas cerebrales.

También, cuando sentimos una emoción se producen pensamientos relacionados con ella y

viceversa, cuando se producen pensamientos sentimos una emoción concordante.

Tres sistemas interconectados

Más importante que saber que se activa primero, es saber que tenemos tres sistemas

interconectados:

- 1. Sistema emocional – cerebral

- 2. Sistema mental o cognitivo

- 3. Sistema comportamental

Lo que ocurra en uno cualquiera de ellos tiene repercusiones en los otros dos. Por lo tanto,

si hacemos modificaciones en nuestros pensamientos, ocurrirán cambios en los otros dos sistemas.

Si alteramos nuestra conducta, alteramos al mismo tiempo el sistema emocional-cerebral y el

sistema mental o cognitivo.

Sabiendo esto cuando en la píldora de “Las emociones básicas” hacíamos la pregunta:

¿Por qué Pedro nunca se altera en las reuniones y sin embargo David pierde los estribos

con frecuencia en las mismas reuniones? Un método a disposición de David sería

mantenerse inmóvil en la reunión, sin hacer ningún movimiento de su cuerpo. De esta forma no perdería tanto los estribos.

 Practicar las técnicas de auto control

Estimular las partes cerebrales correspondientes no es factible al hombre de a pie como

nosotros. Hacen falta ciertos productos químicos o ciertos instrumentos quirúrgicos y

tecnológicos que no están a nuestro alcance. Sí hay fármacos pero que no actúan

directamente en los lóbulos, sino en todo el sistema cerebral, aumentando o disminuyendo

los neurotransmisores. Así, por ejemplo, el fármaco “serosal” (fluoxetina) incrementa el

neurotransmisor serotonina en las depresiones.

Lo que si podemos es actuar sobre nuestros pensamientos y sobre nuestros
comportamientos. 
Imagen 3: Elaboración propia


No procede  exponer aquí, diversos métodos y técnicas concretas basadas en los cambios de pensamiento y de comportamiento.Por lo tanto, nos vamos a limitar a exponerlas de forma general.

Hay técnicas de control para cada uno de estos factores las cuales enumeramos a

continuación:

- Relajación progresiva.

- Respiración

- Meditación

- Imaginación

- Auto-hipnosis

- Entrenamiento autógeno

- Detención de pensamiento

- Rechazo de ideas absurdas

- Técnicas de afrontamiento

- Entrenamiento asertivo

- Administración del tiempo

- Biorretroalimentación

- Nutrición

- Ejercicio

Hay muy buenos manuales de psicología que explican y entrenan en cada una de estas

técnicas, uno de ellos el que te reseñamos en la bibliografía que se adjunta con esta

píldora.

 El auto control es posible

Cada uno se hace a sí mismo. Si no estas satisfecho con tu control emocional estas a

tiempo de modificarlo.

En los hábitos está nuestro poder de ejercer el control sobre nuestro crecimiento y cambio.

Nos hacemos a nosotros mismos a través de los hábitos. 

Los humanos no controlamos el futuro, controlamos los hábitos y son estos los que controlan nuestro futuro.

En nuestros cursos definimos el

hábito como “habilidad adquirida (no determinada genéticamente, y que por lo tanto puedes

controlar tú), para obrar con facilidad." Desde el punto de vista de la fisiología del cerebro,

definimos los hábitos mentales (los programas mentales), como “conexión neural

solidificada”. A base de repetir estrategias mentales hacemos un “sendero” en nuestro

cerebro al igual que se hace un camino en el campo después de pasar muchas veces por el

mismo sitio.

Dice Daniel Goleman, en 'Emociones Destructivas', que “si uno crece en un entorno favorable

se producen cambios demostrables a nivel genético” 

Esto significa que si uno se rodea del
nicho ecológico emocional adecuado, se puede reducir la carga genética de las emociones negativas.




Imagen 4: Elaboración propia


Referencias bibliográficas

Davis,M., McKay,N.,Eshelman,E.R.: “Técnicas de autocontrol emocional”. Martínez Roca.

SOLER, Jaume y CONANGLA, M. Mercé. La ecología emocional, Amant, 2004

Goleman, D. “Inteligencia Emocional”. Editorial Kairós.

Silveira, M. “El psicólogo de cabecera”. Alba, 2007

Sievert, A. “La resiliencia: Construir en la adversidad”. Alienta optima, 2007


Para los lectores que estén interesados en la Inteligencia Emocional y quieran ampliar sus conocimientos aporto  la siguiente Bibliografía:


 BIBLIOGRAFÍA DE INTELIGENCIA EMOCIONAL

Antonio R. Damasio (1996): El error de Descartes.

José A. Jáuregui (1999): Cerebro y emociones.

Francisco Mora (editor) (2000): El cerebro sintiente.

Joseph Le Doux (1999): El cerebro emocional.

Piattelli Palmarini (1995): Los túneles de la mente.

V.S.Ramachandrán, Sandra Blakeslee (1999): Fantasmas en el cerebro.

M. Csikszentmihalyi (1997): Fluir.

  “                            “(1998): Aprender a fluir.

Hendrie Weisinger (1998): La inteligencia emocional en el trabajo.

Daniel Goleman (      ): La Inteligencia Emocional.

  “                    “ (1999): La práctica de la Inteligencia Emocional.

  “                    “ (2000): El espíritu creativo.

  “                    “ (1997): El punto ciego.

Daniel Goleman y otros: (1997) La salud emocional.

Pilar Varela (1998): La máquina de pensar: los apasionantes procesos de la mente.

Paz Torrabadella (1997): Como desarrollar la inteligencia emocional.

Davis Casacuberta (2000): Qué es una emoción.

Dalai Lama (2001): Transforma tu mente.

Doris Märtin, Kavin Boeck (1997), EQ: Qué es la Inteligencia Emocional.

Charles Darwin (1984): La expresión de las emociones en animales y en el hombre.

Clive Warwick Coen, Ed. (1986): Las funciones del cerebro.

Isabelle Filliozant (1998): El corazón tiene sus razones.

Francisco Javier Labrador(2000): ¿Voluntad o autocontrol?

Anthony Robbins (1987): Poder sin límites.

Sophie Martineand, Dominique Engelhart (1997): El test de Inteligencia Emocional.

José Antonio Marina (1997): El misterio de la voluntad perdida.

  “                      “    (1999): Diccionario de los sentimientos.

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El amor es como un cigarrillo

Lo tienes entre los dedos, lo subes a los labios, lo enciende el corazón y la brasa va creando una ceniza que es el dolor que produce cuando el amor se desvanece

Manuel Vicent

23 MAR 2025 - 05:00 CET

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Duke Ellington está al piano, canta Ivie Anderson. El amor es como un cigarrillo. Oigo la canción al caer la tarde cuando el día está a punto de acostarse. Ahora que fumar ya es pecado recuerdo que hubo una vez un humo azul que, al mismo tiempo que te mataba, te hacía feliz. El amor era como aquel cigarrillo que se quemaba a medida que se acercaba a tus labios e iba dejando la ceniza atrás. Al amor se le llama cielo, se le llama estrella que brilla en la oscuridad, al pájaro en su vuelo, a la flor de primavera. No hay tal cosa, canta Ivie Anderson con su voz quemada. El amor es como un cigarrillo. Lo tienes entre los dedos, lo subes a los labios, lo enciende el corazón y la brasa va creando una ceniza que es el dolor que produce cuando con la última calada el amor te abandona y se desvanece. También podía suceder que ese cigarrillo prendiera con el sol de la mañana sentado en el muelle de la bahía, como canta Otis Redding, mientras contemplas cómo sube y baja la marea. Los barcos que ves salir del puerto no llevan a bordo alegres pasajeros que te saludan desde cubierta con los brazos; son navíos de guerra cargados de soldados que se van a matar a sus hermanos en un país lejano que no conocen. Los verás partir una y otra vez. Unos ya no volverán. Muchos regresarán metidos en una bolsa negra de plástico. Puede que pienses que, hagas lo que hagas, nada va a cambiar, que no queda sino estar sentado en el muelle de la bahía contemplando cómo sube y baja la marea en silencio fumando un cigarrillo hasta que llegue la noche. Puede que el mundo esté a punto de romperse bajo una lluvia de acero, pero todo podría volver a tener sentido si el desorden de la historia se sometiera a la belleza medida de un hexámetro de Píndaro, bastaría con un solo verso bendecido por los antiguos dioses o con aquella canción que cantaban Ivie Anderson y Otis Redding. Sentado en el muelle de la bahía viendo entrar y salir los barcos de guerra recordabas aquel amor que te quemaba los labios.