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viernes, 26 de junio de 2020

SENSACIONES: La sabiduría de las vísceras



SENSACIONES: La sabiduría de las vísceras




El ciudadano normal y corriente no se para a hacer sesudos y racionales análisis políticos de lo que está pasando, pero, ello no quiere decir que le traiga al pairo la situación y la movida que se traen los políticos. Entre otras cosas,  porque estos, los políticos, por muy incompetentes, amorales y otras características similares que tengan, toman decisiones que afectan a sus bolsillos, a los de los políticos,  y a los nuestros, a los de los ciudadanos normales y corrientes. A los de los ciudadanos normales y corrientes (entiéndase esto como normalidad estadística)  para aligerarlos de peso y a los suyos, a los de los políticos, para llenarlos.

Las vísceras,(Antoine Bechara,  nos dice que “cualquier decisión que carezca del elemento emocional, podría implicar consecuencias negativas”) [1]  de los ciudadanos normales y corrientes nos  dicen que por mucho teatro que hagan los unos y los otros,  al final,  en cuestiones de fondo,  todos coinciden. La discrepancia dialéctica a la que nos tienen acostumbrados, es pura y llana palabrería. 

Hay muchos ciudadanos, normales y corrientes,  que zanjan cualquier discusión sobre política con el estribillo de “son todos iguales”.  Otros muchos ciudadanos normales y corrientes nos resistimos a creerlo. No sé si los primeros tienen razones y argumentos de peso pues no los exponen,  pero  los segundos, normalmente,  asumimos la máxima  bíblica de “por sus hechos los conoceréis”.

 La sabiduría de las vísceras nos dice que ante hechos esenciales, cada vez se confirma más fehacientemente lo de  “todos son iguais”, en galego y seguido de  ¡Qué carallo! para expresar ya no una sensación sino una pura emoción de indignación.

Tal vez haya que olvidarse del "todos son iguales" y sostener que ante cosas esenciales de las que nos afectan muy mucho a los ciudadanos normales y corrientes,  todos los políticos actúan de la misma manera. Entonces la cuestión clave a dilucidar es la siguientes:



¿Por qué, cuando se trata de tomar decisiones esenciales, todos los políticos que gobiernan actúan de la misma manera? 

¿Será, tal vez, que no tienen ninguna otra opción?

¿El hecho de acceder al gobierno supone tener que obedecer a otras instancias de diversa índole, sí o sí?

Claro que,  si es así, siempre tendrían la opción de renunciar a gobernar y dedicarse a la profesión de políticos en la oposición o a cualquier otro oficio. 

El poder causa adicción y renunciar a sus privilegios se hace muy duro...  

Ver: 
[1] EL REGRESO DE PEDRO SÁNCHEZ:
 EL VALOR DE LA PREDICCIÓN


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